“Uruguayo, uruguayo”...

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Encuesta: Refuerzos II-2008

¿A quien considera el mejor refuerzo Embajador?





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A Héctor Walter Burguez le debo más alegrías que tristezas. Estoy sobregirado desde hace años con él. Pocos jugadores de los últimos tiempos han respetado la camiseta como él, han demostrado un amor por encima de todo por el equipo, y lo han llevado tatuado en el alma con dignidad.

Siempre he creído, con la fe del hincha, que los jugadores pueden pasar por el equipo y quedar condenados al olvido. Que tan sólo la institución es la que año tras año queda. Sin embargo, en el caso de Burguez, él ya se quedó para siempre, él ya se robó la mitad de la tribuna que no olvidará jamás las tardes en las que no sólo atajó disparos imposibles, sino en las que además salió en hombros, fue héroe y nos brindó alegrías.

Cada miércoles o domingo renuevo mi cariño por Héctor. Cada atajada suya hace que mi aprecio por él se agrande, se magnifique. No me importa que se haga goles bobos, que regale uno de vez en cuando, que cometa un error, porque por años fui al estadio a verlo a él defender con capa y espada al equipo, porque por tardes enteras se me erizó el alma al escuchar a la tribuna corear su nombre, agradecerle con el aplauso su cariño y humildad y sobre todo, porque se que él, como pocos, tiene de verdad la sangre azul.

Incluso, recuerdo cuando vino con el Bucaramanga hace un par de años y la tribuna entera lo aplaudió. No importó que defendiera a otro equipo, no importó que no fuera embajador en esos 90 minutos, porque él, como muy pocos, hace años que no necesita vestirse de azul para defender al equipo, porque él hace parte de la historia de Millos y la historia no se borra ni se olvida.

A Burguez lo llevó en el corazón con cariño. Él, para mí, es un ídolo que se ganó hace tiempo un espacio en la nómina titular. Él, para mí, es alguien que hace parte de mí familia, y por eso jamás lo putearé, ni jamás le reprochare en público un gol, ni jamás blasfemare su nombre.

A la familia se le quiere por encima de todo, se le permite sobre girarse en los errores, y sobre todo, una vez que se adopta a alguien como miembro no se le deja ir jamás.

Yo no tengo duda, Burguez es azul. Vamos ¡“Uruguayo, Uruguayo”!…

confesionesdeunhincha@yahoo.com



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