Todo está consumado

Todo está consumadoFoto: Archivo LosMillonarios.net

La derrota con el Medellín dejó a Millonarios eliminado de cualquier opción de clasificar a los Playoffs. El año azul terminará en dos semanas con un clásico sin nada en juego.

Escribir sobre una eliminación es algo que le deseo solo a las malas personas, o a los hinchas de Nacional. Sentarse en frente de un computador tratando de encontrar palabras tratando de explicar lo sucedido, con el alma rota y el corazón hecho pedazos no es nada fácil. La memoria traiciona porque presenta imágenes de lo sucedido una y otra vez. "y si hubiera entrado ese cabezazo", "y si el portero no sacaba el remate desde cinco con cincuenta", y si esto, y si lo otro. Cuando hay un despecho la mente es una mala consejera, y el corazón no sabe cómo actuar. También pasa en el fútbol. De estar a un penal de jugar la final pasamos a quedar eliminados en el todos contra todos, en el todos contra todos de una Liga que tiene Pastos, Petroleras, Jaguares, Huilas, Cúcutas y Uniautónomas. Y Millonarios, el equipo más tradicional, grande y simbólico del país, no fue capaz de clasificarse entre los ocho mejores de una Liga con esos equipos. Vergonzoso.

Del "tour" paisa quedan reflexiones sencillas. Un par de partidos planteados de forma brillante desde lo táctico pero que no estuvieron acompañados de efectividad y estado físico. Dos primeros tiempos espectaculares y dos segundos tiempos sin piernas aguantando. Dos partidos en los que Millonarios tuvo las opciones para anotar y las despilfarró mientras que los rivales aprovecharon los segundos tiempos para liquidarnos. Dos derrotas y cero goles. Aquel soñado gol 5000 sigue esquivo, pasaron tres partidos, todos contra equipos de Antioquia, y nada.

Pero esta eliminación, dolorosa como todas, no se dio por no haberle ganado a los paisas. La verdadera razón por la cual hoy los hinchas azules buscan desesperadamente un plan para Diciembre ante la falta de fútbol estuvo en la campaña como local. Los empates con Caldas, Cali, Huila y Envigado, la derrota con el Junior. El Campín, que fue nuestro fortín hace seis meses, se convirtió otra vez en la casa de todos. Y esos once puntos que se escaparon de la 57 con 30 son los que hoy hacen que ni empleando matemática financiera avanzada exista alguna opción. Estamos out.

No se sabe qué duele más. Si es la eliminación, o si es el hecho de que se repita la misma historia de hace un año y se sienta un deja-vu, o si es ese análisis que dice que los dos rivales más odiados están tan bien y nosotros tan mal, repitiendo historias, sacando técnicos a medio torneo porque si, viviendo "semestres de transición", viendo a los razoneros del dueño atragantarse de felicidad por poner en Twitter lo que les dicen a cambio de quedar como los más "investigadores".

¿Hay un proyecto deportivo serio? Los dos últimos años han sido la misma cosa: el Apertura lindo, llegando a semis y quedando eliminados por penales. Luego el goleador de turno, que acaba de ganar el botín de oro, recibe una oferta de México muy agradable y se va. No hay reacción, no hay reemplazo, se agota el tiempo y entonces contratan por contratar al primer delantero que se aparezca, que puede ser de apellido Polo o Romero, y con eso, sin goleador, afrontamos el segundo semestre. Sobre la mitad de torneo, ante la falta de triunfos, el dueño manda a sus razoneros a hacerle mala prensa al técnico para poderlo sacar más fácil y llega otro que lo primero que dice es "este no es mi equipo" y nos deja eliminados de la fase final. Dos años de una historia cíclica. Los razoneros del mandamás lo llaman "semestre de transición".

Y a punta de semestres de transición Santa Fe sigue jugando finales y la escoria inmunda esa podría quitarnos una hegemonía que es histórica en el FPC. Mientras tanto, los niños en los colegios ya prefieren al rojo que al azul (suena a ficción, pero ya pasa). Ganamos la 14 y pensamos que era el inicio de una nueva era, pero los malos manejos, esos que pensábamos que con la salida de García no se repetirían, aparecieron de nuevo. Millonarios ha perdido su identidad, su esencia, su estirpe. Mientras los rivales siguen y siguen viviendo épocas buenas, aquí nadie sabe para dónde vamos. La idea era nunca más tener que buscar plan en Diciembre ni aferrarse a la NFL ante la falta de fútbol. La idea era pelearlo todo, luchar por títulos que es lo que quiere la gente. Por segundo año seguido tendremos Diciembre sin Millos, y cuando las emisoras populares ponen a sonar "Navidad sin ti" de Los Bukis, el hincha azul recuerda que la cabeza de Millonarios hace daño y le regala en bandeja de plata a los acérrimos rivales la posibilidad de ganar los títulos que deberíamos ganar nosotros.

Todo está consumado. Al clásico de la última fecha, que ya no tiene nada de atractivo más allá de aumentar la paternidad, vamos a ir solamente por amor. Amor a la camiseta, amor a los colores, amor al sentimiento, amor a Millonarios. Vamos a ir para despedirnos de nuestra casa de forma anticipada. Y entonces, como se ha vuelto costumbre -y qué porquería de costumbre- habrá que hacerle fuerza a todos los demás equipos para que rojos y verdes no ganen nada porque nosotros mismos no somos capaces de ganar nada por no tener proyectos serios. Patético, sí, pero nos toca porque no hay más.

Volveremos.

Twitter: @elmechu

 

 

 

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