Sigue la empatitis

Sigue la empatitis

Millonarios empató 1-1 en su visita al Cúcuta en el arranque de la cuarta fecha del Finalización

Tercer partido y tercer empate. Tras un primer tiempo demasiado flojo, Jhonatan Agudelo ingresó en el segundo tiempo para rescatar un punto en la visita azul al General Santander. Millonarios pudo ganarlo, pero hubo poca profundidad, y sobre todo, actitud. El punto sirve, pero sabe a poco. El Embajador no pierde, pero tampoco gana, y empieza a estar en deuda con la afición.

Millonarios se demoró treinta minutos en patear al arco de Delgado, y lo hizo con una jugada individual de Rangel porque colectivamente era nada. En esos treinta minutos, Cúcuta hizo lo que quiso con el equipo azul, anotó el primer gol del partido en una jugada en la que la desatención defensiva hizo un doctorado, y no aumentó la ventaja en gran parte porque Vikonis, a diferencia de sus compañeros, sabía que había un partido en juego y sacó todo. Luis Delgado era el primer espectador del partido, en las cámaras ni se veía.

Millonarios empezó pasivo, y tras el disparo de Rangel, el equipo se soltó, despertó, salió del letargo. Por lo menos alejó al rival de su dominio abrumador y equilibró la media cancha. Intentó, claro, sobre todo por las ganas de Maxi, que era el único que trataba de romper los esquemas. Pero la falta de profundidad era total.

Para el segundo tiempo, a los once minutos, Lunari movió el banco. Sacó a Insúa, que caminó la cancha, pero no metió a Máyer. Por primera vez en el año, el técnico se la jugó con tres delanteros sin creativos, dándole más responsabilidad a Silva. El que entró fue Agudelo, el mismo que, minutos después, empató el partido definiendo ante la salida de Delgado luego de un pase de Silva, quien no tenía un buen partido hasta que salió el "Pocho", pero después se tomó su rol de creativo encargado con propiedad y cambió del cielo a la tierra.

Con el empate, el juego se equilibró y podía ser para cualquiera. El técnico del Cúcuta, Flabio Torres, prácticamente le regaló el juego a Millos con los cambios. Sacó a los mejores jugadores de la cancha, los que nos estaban generando dolores de cabeza. Y Millos no quiso aprovechar semejante "papayazo". Estaba para ganarlo, pero el azul quería empatar. Esta vez, Máyer no ingresó al campo, dos cambios se quedaron en el banco, y el empate fue lo más justo porque Cúcuta no podía y Millonarios no quería. Otro empate, uno más, el tercero del semestre en igual número de encuentros, fue el balance final.

El próximo jueves, Millos "visitará" a Patriotas en Techo. Se escribe entre comillas porque en Techo nuestro equipo siempre es local. Si se quiere mirar con optimismo, Millos completó dos partidos seguidos como visitante sin perder y por fin anotó el primer gol de la Liga. Si se quiere ver con pesimismo, hemos enfrentado a tres equipos de mitad de tabla sin poder ganar y no hay opciones de gol suficientes si se compara con el semestre pasado. La empatitis continúa, y ya es hora de frenarla. Ya es hora de volver a ganar.

Twitter: @elmechu

 

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