Seguimos cediendo puntos

Seguimos cediendo puntosFoto: Gabriel Jiménez (@elmechu)

Millonarios completó tres juegos sin ganar en la Liga. El sábado en la noche perdió con Equidad en Techo 1-2.

No es fácil entender qué es lo que duele más del partido de hoy, si es el hecho de que el rival, que jugaba a no perder, llega dos veces, hace dos goles y gana el partido; o si es el hecho de que se cometan errores tan infantiles que ya habían pasado antes y que sean los que cuesten los dos goles. Esa es la historia del partido de los Embajadores contra Equidad en Techo, una réplica de lo que había pasado hace dos semanas en Tuluá. Los mismos errores costaron los mismos goles y los azules sumaron su segunda derrota del torneo.

Con respecto a lo visto ante el Cali hubo variantes, en nombres (Agudelo en lugar de Maxi, por lesión, y el regreso de Vargas) y también en posiciones. Lunari dejó a Robayo más retrasado para acompañar a Vargas y dejó más suelto a Silva para un 4-2-2-2. En principio, la variante servía porque Silva pudo jugar más libre sin tanta dedicación a la marca y era el que mejor se movía por el campo de juego. Millonarios impuso las condiciones desde el inicio, atacó, forzó a Equidad a meterse en su arco. Se equivocaba en el último pase porque a los jugadores se les notaba ansiosos, pero hacía el trabajo. Lamentablemente, como había pasado en el "12 de Octubre", un tiro de esquina para Millonarios terminó en gol de Equidad, y a un equipo profesional no le pueden hacer un gol saliendo de un cobro de tiro de esquina a favor. No hubo rebote, no hubo regreso, Robayo perdió la pelota y Wason en un segundo le sacó la zancada a Díaz para llegar al área muy fácil.

Después del gol, el ánimo en la tribuna se cayó. Nadie lo podía entender. Millonarios siguió insistiendo, casi siempre con Silva cuando se juntaba con todos. Ni Máyer ni Agudelo estaban en su noche, así que el 14 se quedaba muchas veces sin socios. Para cuando terminó el primer tiempo, Lunari puso a Ómar Vásquez a calentar para ingresar desde el arranque del complemento. Se pensaba que el jugador a salir era Candelo, pero el argentino se inclinó más por Silva, que mostró que cuando juega con perfil de ataque y sin tanta marca se ve mejor.

El inicio del segundo tiempo no mostraba nada prometedor. El Millonarios que pisaba el área pero hacía una de más se había perdido. En su lugar, apareció el Millonarios aparatoso y desordenado que trataba de empatarlo a punta de empuje porque el fútbol no estaba. Por eso Lunari mandó al campo a Insúa por Candelo, y más adelante a Romero por Agudelo. Equidad, con todos sus jugadores metidos en su campo y aplicando a la ya conocida técnica aseguradora de "tírense al piso y simulen lesiones" controlaba su ventaja ante un Millos que se mostraba impotente.

De repente, cuando se acercaba el final del partido y no se veía por donde empatar, producto del mismo empuje, los azules tuvieron sus mejores momentos y empezaron a atacar con peligro sobre el arco de Bonilla. Vásquez la tuvo en un tiro libre y luego Romero falló estando debajo del arco. La luz de esperanza se volvió a encender y apareció Insúa, que hasta ese momento no brillaba, para meter una volea espectacular y mandarla a guardar en el arco sur. Se gritó y se cantó con el alma. Millonarios había conseguido el empate que merecía, y daba la impresión de que podía ir por más. Equidad ya era un equipo asustado que buscaba la forma de aguantar ese punto hasta el final.

Millonarios parecía tener la fuerza para seguir de largo, y el mismo Insúa casi logra el segundo en un tiro libre. Era para seguir con ese envión y podría terminar en victoria pero, cuando se jugaba el tercer minuto de adición, en una jugada fantasma, Equidad encontró el segundo en su segunda llegada al arco de Vikonis, y lo hizo gracias a la suma de todas las fallas posibles en marcación y regreso defensivo. Sin querer queriendo, los locales se quedaron con un triunfo cuando defendían con las uñas el empate. Y Millonarios, ahí si por culpa del mismo Millonarios, volvió a regalar puntos que pueden ser vitales en la clasificación y reclasificación por cometer tantos errores juntos contra un rival que no quería ganar.

Los tres puntos estaban en las cuentas de todos. Los partidos avanzan y el margen de error se acaba. Siguen las Águilas y en la gente es evidente la preocupación, pero ya no solo por los resultados, también por los errores de kinder que cuestan puntos y derrotas como ya había pasado en Tuluá y como pasó en Techo. Se completan tres sin ganar y la situación empieza a desesperar a un gran sector de la afición.

Twitter: @elmechu

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