Reconfortante…

Reconfortante…

Tras tres derrotas en línea Millonarios regresó al triunfo al derrotar al Envigado en El Campín

No fue el mejor partido, de hecho fue un partido discretísimo, pero Millonarios logró conseguir tres puntos gratificantes que permitieron alejarnos en la tabla del descenso y salir de la penúltima casilla y subir tres puestos en la tabla de posiciones. Gerardo Bedoya volvió a El Campín por primera vez desde que salió de Millonarios y se llevó todas las ovaciones. Boyero y Vásquez marcaron por los azules.

Se pensaba que las noticias que giraron en torno al cambio administrativo del club motivarían a los hinchas a volver al estadio pero no fue así. Si bien las noticias resultan esperanzadoras, en el seno de la hinchada existe todavía un cierto grado de escepticismo y algunos ya optaron por el "hasta no ver, no creer" que consiste en esperar a que verdaderamente se den los cambios que dejen a López, García y Rendón afuera como es el clamor general para volver. La asistencia fue poca, tal como el juego mostrado por ambos equipos, sobre todo en la primera parte, que despertó bostezos en la tribuna.

Se notaba que era un partido entre equipos eliminados y sin opciones, todos los factores pre-partido confabularon como el clima, la no televisación del compromiso y la baja asistencia. Los equipos se encargaron de refrendarlo en los primeros 45 minutos: Millonarios tuvo todo el tiempo la pelota pero jugaba hacia los lados y hacia atrás y Envigado era un equipo temeroso que no salía de su terreno ni por equivocación. No hubo jugadas de riesgo, no hubo llegadas con peligro sobre los arcos ni hubo vocación ofensiva de ninguno de los dos, solo avances tímidos, como si los dos equipos estuvieran jugando a no perder pero tampoco a no ganar. El 0-0 era el mediocre premio al mediocre juego de los dos equipos hasta que uno de los dos cometió un error garrafal y desequilibrante: fue un defensor del equipo naranja que dejó servido a Boyero para definir al segundo palo del portero Saldarriaga y poner el 1-0 en la pizarra cuando ya expiraba la primera mitad. Fue el segundo gol de Boyero en Colombia.

El segundo tiempo fue totalmente distinto al primero porque las emociones por fin llegaron. Millonarios salió con todo de la mano de un Ulloque inspirado y con Blanco, Robayo y Rodríguez como los soportes en la mitad. Boyero se fue lesionado y le dio paso a Érvin González, mientras que Arrechea ya no jugaba igual que en el arranque del campeonato y caía constantemente en fuera de juego o pasaba mal el balón, por eso Ulloque tuvo que tomar la batuta. Del otro lado Envigado siguió igual, el mismo equipo temeroso que no quería salir al ataque, no lo hacía con el partido empatado y tampoco con la derrota a cuestas. Era el momento perfecto para liquidar al equipo antioqueño y Ulloque había hecho todo lo posible para guiar al equipo a la puntilla, hasta que fue sustituido.

Vásquez fue el encargado de entrar al campo por el santandereano, que salió entre los aplausos. Pero el cambio benefició al equipo rival que salió dos veces de su campo, empató y por poco sigue de largo. El empate lo consiguió Pabón en una jugada individual que tuvo como cómplice a toda la zona de recuperación azul que vio como el jugador tomó el balón y se lo llevó hasta el borde del área para después rematar sin que se viera ni una sola pierna azul al menos para obstruirlo. Después el mismo Pabón casi anota el segundo entrando al área en un avance por izquierda.

A falta de nueve minutos, cuando Envigado parecía tener el empate controlado y Millonarios ya no jugaba igual que en el arranque de la complementaria, llegó el segundo azul que fue definitivo. El artífice fue Rafael Robayo, quien reaparecía tras su lesión, y puso un muy buen pase sobre la zona izquierda donde ingresó Vásquez para definir muy bien ante la salida del portero y poner a delirar a los pocos hinchas que estaban en el estadio. Envigado no se pudo sobreponer más y Millonarios pudo controlar la ventaja con facilidad durante los últimos 10 minutos hasta el pitazo final. Volvimos al triunfo y es reconfortante ganar de nuevo. Esta vez no hubo protestas a la salida ni gente pidiendo que se vayan todos mientras salía con cara larga del estadio. Esta vez, como pocas en este negro semestre, ganamos.

Bedoya, ovacionado

Quedaban 12 minutos para el final del partido, Envigado acababa de empatar y su entrenador decidió cambiar a uno de sus delanteros por un volante para cuidar el resultado. Del banco de la zona sur se levantó Gerardo Bedoya, que pisaba el estadio El Campín por primera vez desde su salida de Millonarios. Desde el inicio los aplausos de los hinchas no pararon en señal de agradecimiento. Bedoya estaba más lento y con peor forma física, y su ingreso no evitó que al final Millonarios se quedara con los tres puntos. Algunos lo silbaron cada que tomó la pelota pero fueron pocos. Al final del partido, mientras sus compañeros se iban al camerino, Bedoya se quedó para saludarse con sus viejos compañeros y al retirarse volvió a llevarse todos los aplausos y las ovaciones de la gente en Occidental, inclusive fue mayor la ovación para el ex-capitán de Millonarios que la que recibieron todos los jugadores azules juntos.

En tiempos de crisis, malos resultados y poco profesionalismo, el hincha recuerda a aquellos que pasaron por aquí y siempre defendieron la camiseta como debe ser, los que siempre corrieron todos los balones y lo dejaron todo. Por eso a Bedoya lo aplaudieron tanto, por eso él se llevó más aplausos y voces de aliento que sus hoy rivales que acababan de ganar. El hincha no olvida a Bedoya, este domingo lo hizo saber desde que pisó el gramado de El Campín y hasta que entró al camerino del equipo rival.

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