Puntos que duelen…

Puntos que duelen…

Millonarios no pudo quebrar el cerrojo visitante y empató sin goles con el Atlético Huila este domingo en El Campín

En las cuentas de todos los hinchas azules en el mundo estaban como fijos los tres puntos contra el Huila, que llegaba al juego en la casilla 17. Los dos triunfos anteriores, sumado al presente deportivo del rival y a que jugábamos en casa daban a pensar que no habría forma alguna de no salir contentos del estadio con una victoria más, que de paso, nos instalaba en zona de clasificación por primera vez en casi dos meses. Lamentablemente, Millonarios cedió ventajas en ataque y nunca pudo vulnerar la doble línea de cinco que por momentos planteó la visita y empató sin goles, dejando escapar dos puntos que al final podrían ser muy dolorosos.

El equipo azul tuvo dos caras. El del primer tiempo gustó y mereció irse ganador. El del segundo, en cambio, careció de variantes e ideas en ataque y solo generó una opción de gol en 49 minutos jugados. El Millos del primer tiempo se juntó muy bien por la izquierda con la sociedad Machado-Silva-Robayo-Insúa. De hecho, la instrucción clara del técnico a Machado era única: con la pelota, Machado subía de inmediato para jugar como falso delantero y sin balón, el lateral regresaba a cumplir sus labores de marca. Por eso, en ataque, Millonarios usaba una especie de 3-4-3, y la izquierda era la zona en la que el equipo se sintió más cómodo porque por la derecha, Maxi estaba siendo acechado con una marca personal y no pudo brillar. Y para completar, el argentino salió lesionado en lo que puede ser una fractura que lo alejaría por un buen tiempo de las canchas.

En el entretiempo quedó la sensación de que se estaba trabajando bien el partido y que, con constancia, llegaría el tan anhelado y necesitado gol. Sin embargo, el equipo que saltó a la cancha para el segundo tiempo ya no fue explosivo ni punzante. El Millos del segundo tiempo fue un equipo dormido que llegaba a tres cuartos de cancha y no sabía qué hacer. Romero, que había entrado por Maxi, solo se despertó hasta el final. Insúa se diluyó entre las camisetas amarillas, Silva y Robayo no veían por donde y Rangel solo ayudaba en los pivotes porque la pelota poco le llegaba. Y en la única acción de gol clara del complemento, que hizo levantar a todos de sus sillas porque parecía el gol cantado, Rangel erró un pase de la muerte de Romero debajo del arco, y en la acción sufrió un golpe muscular. No salió nada en ataque.

Podíamos quedarnos otras tres horas más y la pelota no iba a entrar. El planteamiento de la visita le dejó como premio arrancar un punto de El Campín, y para Millos, que era vital ganar, se escapan dos puntos que al final del todos contra todos pueden hasta doler más de la frustración que se siente hoy. El próximo fin de semana visitamos el calor de Barrancabermeja, y allá, donde el clima es hostil y juega el líder, deberemos ganar para recuperar los puntos perdidos el día de hoy.

Twitter: @elmechu

 

 

 

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