Perilla fue la figura

Hárold Perilla, el árbitro central, fue determinante e incidió totalmente en el resultado final del último clásico del semestre.
Cuando corría el minuto 18 del segundo tiempo se presentó la jugada que cambió el destino del partido y que desde ese mismo momento dejó ver que algo iba a pasar, algo que sería negativo para Millonarios y positivo para Santa Fe. La figura del clásico al final no fue ningún jugador de Millos (aunque, curiosamente, Millonarios jugó el mejor partido en muchísimo tiempo justito cuando ya no había opciones de nada y se jugaba solamente por cumplir con el calendario) ni tampoco fue ningún jugador de Santa Fe. La figura del partido fue el árbitro central del compromiso, Hárold Perilla, determinante en el resultado final.
Cuenta la historia que Millonarios ganaba el clásico 1-0 gracias a un golazo de Lewis Ochoa desde muy temprano a los 13 minutos de la inicial, en una acción en la que el lateral derecho azul inició la jugada de ataque por su zona, se juntó con Candelo, pasó y corrió al espacio donde recibió la habilitación del 10 azul entrando al área y fusiló al portero rojo para poner la ventaja. Tras eso, y salvo los últimos 8 minutos del primer tiempo en los cuales Santa Fe tuvo dos llegadas idénticas con centros al segundo palo, el equipo Embajador era el dueño del control y las acciones. Dos minutos antes, Páez quiso darle a Millos más recuperación en media cancha y envió al campo a Élkin Blanco en lugar de Candelo y con este cambio el que se convirtió en el "creador" azul fue Juan Esteban Ortiz. Con todo y eso, Santa Fe no veía media ni tenía cómo llegar con riesgo sobre el arco de Delgado.
En ese momento, Osorio Botello entró al área y fue derribado por el portero santafereño, un penal claro inmenso, tan grande como el estadio. Lo vimos nosotros, lo vieron los pocos rojos presentes, lo vio todo el mundo excepto el central, que no solo dejó de pitar la falta en una acción infame, sino que de paso amonestó y posteriormente expulsó al goleador azul dizque por simulación. Ahí fue cuando se notó que Perilla no quería que Millonarios ganara a como diera lugar, y desde ahí la mano del central influyó en todas y cada una de las jugadas del partido: Si había una falta contra un azul no la pitaba, cualquier contacto contra un jugador rojo era falta, jugadas que eran córner para Millos las sancionaba como saque de meta y viceversa.
Perilla nos estaba dando pito de frente, pero con todo y eso Millos seguía aguantando y manejando la ventaja, tenía que pasar algo más para que se nos fuera el triunfo de las manos y no estaba alcanzando que nos arrinconaran a punta de pito, tenía que pasar algo más y el tiempo se acababa. Fue ahí cuando Perilla sacó su "as bajo la manga" cuando el reloj marcaba el minuto 89: en un cobro de costado, el árbitro pitó un penal inexistente, una supesta falta de Ortiz contra el portero rival, que había ido a buscar el empate al otro arco en medio del desespero. Cardona convirtió ese penal que nunca existió en gol, el partido se empató y como pasa siempre los pocos rojos presentes celebraron empatarle a Millos como si hubiera sido el título del mundial de clubes. El daño por fin estaba hecho, Perilla por fin pudo terminar tranquilo su penosa y acomodada presentación.
Fue tan notoria la incidencia del central en el resultado que tras el final del partido los hinchas azules le mostraron billetes mientras le gritaban improperios. Perilla no pudo entrar al camerino ante la presión de la gente y tuvo que quedarse un buen rato con su grupo de asistentes en uno de los bancos mientras la gente salía del estadio. Millonarios no tenía opciones de nada, Millos solo estaba jugando por cumplir con el calendario pero nos metieron la mano y la reacción de la hinchada para con el central fue apenas lógica.
El hincha salió del estadio con bronca, esta vez no con los jugadores ni con Páez sino con el mismo Perilla, la figura de los rojos y del partido. Puede que ya no hubiera nada en juego, puede que hubiéramos llegado al partido eliminados, pero como le leí a alguien en twitter "Con Millos no se jode" ¿Qué tal que en medio estuvieran puntos vitales para clasificar y nos meten la mano en el resultado así? Si sin nada en juego los hinchas explotaron, no me quiero ni imaginar lo que hubiera pasado.
Millonarios 1, Perilla 1. Santa Fe quedó con opciones de clasificar a la siguiente ronda gracias a su mejor figura, el que con un penal le dio el alivio a los pocos rojos presentes y les permitió, una vez más, celebrar que empataron con Millos como el mayor logro del semestre.
Los jugadores azules salieron anoche a vacaciones hasta el 21 de Junio. Los hinchas, mientras tanto, tendremos vacaciones hasta el 22 de Julio. Ha terminado un semestre negro y negativo en todo sentido. Pero vamos a volver, con la ilusión renovada y esperando que desde arriba se tomen buenas decisiones que permitan que el segundo semestre que viene tenga un giro de 180 grados y sea para nosotros una historia feliz.
Volveremos...
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