Papelón en Techo

Papelón en Techo

Jugando un pésimo partido, Millonarios perdió con Fortaleza este domingo y dejó escapar la posibilidad de cerrar la fecha en el primer lugar de la tabla de posiciones.

En la previa del partido se conoció la noticia de la derrota del Junior frente a las sorpresivas Águilas de Rionegro, lo cual dejaba el escenario lindo para que Millonarios, con una victoria ante el colero del torneo, volviera a terminar como líder de la Liga. Se jugaba en Techo, en un estadio pintado de azul, enfrentando al último de la tabla. ¿Quién no pensaba que ese partido daba tres puntos fijos? Nadie. La gente llegó al estadio sintiéndose vencedora antes de jugar, y esa sensación pareció haberse trasladado al plantel, porque todo hay que decirlo, el equipo salió a cancherear a su rival de turno, a trotar el partido, a jugar con exceso de relajación. El resultado fue una vergonzosa derrota que generó tristeza, bronca, desilusión, impotencia... todos los sentimientos negativos que pueda producirle este deporte a quienes lo siguen.

La semana pasada, ante el Tolima, Millonarios rescató una victoria en el último minuto a punta de corazón y actitud. Frente a Fortaleza se observó todo lo contrario. Millonarios perdió su segundo partido del año, justamente, por esa falta de actitud, de sangre, de corazón de los jugadores azules; por esa sobradez con la que se encaró el partido pensando que se ganaba en la previa y no en la cancha. Cualquier rival, grande o chico, que enfrente a Millos lo hace pensando que es el último partido de la vida, la final del mundo. Por eso todos los jugadores rivales se juegan el duelo contra los Embajadores a muerte, desde el líder hasta el colero. Ese colero que en Techo nos hizo pasar una jornada amarga, que nos pintó la cara, que nos bailó cuando quiso, que parecía el equipo con la nómina amplia.

Tan vergonzoso fue lo que pasó hoy en el sur-occidente de Bogotá, que el grupo de personas que llegaron a alentar a Fortaleza terminaron cantando el "ole", que el rival se supo burlar de Millonarios en su cuenta oficial de Twitter aprovechando la falta de todo de los azules en la cancha, que al final del partido la hinchada en masa arremetió contra el técnico y lo puteó cantando para luego chiflar en señal de protesta a los jugadores desde todas las tribunas. No era para menos, estaba la posibilidad de volver a ser primeros y la dejamos pasar ante el último de la tabla.

Recordarlo es volver a sufrirlo como en pleno momento. Ver como un niñito, el 10 del rival, le rompió con facilidad todo el esquema defensivo a los azules. Ver como la espalda de Quiñones fue desnudada durante todo el primer tiempo porque el hueco era enorme y que los dos goles fueron casi idénticos. Ver a Millonarios atacar con una sola fórmula, fácil de neutralizar, sin otras opciones, sin nadie que le pegara desde afuera, tirando centros desde y hacia cualquier parte. Y lo peor, rogando para que la diferencia no fuera mayor cada vez que Fortaleza, con rapidez y poco esfuerzo, llegaba sobre predios de Vikonis mientras los hinchas rivales en Occidental Norte vivían el día más feliz de sus vidas.

No hubo fútbol, tampoco corazón, la oportunidad de terminar primeros se tiró al caño. En cambio, se cedieron tres puntos que estaban en las cuentas de todos frente a un rival al que muy seguramente los otros siete clasificados le van a pasar por encima. Estos puntos contra equipos chicos que pelean descenso son los que terminan haciendo falta al final, bien sea por la entrada a unos Playoffs o por la reclasificación y la lucha por los torneos internacionales (recordemos lo que pasó el año pasado con esa bendita tabla luego de un gran Apertura y un pésimo Finalización en el que empatamos con Huila, Envigado y Caldas, y perdimos con Junior). Lo vivido en Techo este domingo fue un papelón con todas las letras en mayúscula.

Este jueves, por Copa, Millos regresa al mismo estadio para enfrentarse a Bogotá luego de haber cedido puntos contra Equidad en casa, y en la cabeza del hincha solo está el deseo de que no se repita otro papelón idéntico en el mismo escenario pero frente a diferente rival. La tarde-noche del 6 de marzo de 2016 es para olvidar y no recordar jamás.

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