Nos complicamos solitos

Nos complicamos solitos

    Por primera vez en la historia de este campeonato Millonarios salió del grupo de los ocho. Justito a una fecha de terminar, justito cuando dependió siempre de sí mismo hasta el domingo. Como ha pasado una y otra vez, Millonarios se complicó solito y ahora está décimo, depende de terceros para clasificar (a menos de ganar por tres goles) y la eliminación, que hasta ayer no se le pasaba a nadie por la cabeza, se convirtió en una amenaza latente. Millonarios tenía que ganarle a Santa Fe y firmó el empate, tenía que ganarle al Caldas y tuvo la pólvora mojada, y tenía que ganarle al Bucaramanga último en el descenso y no supo mantener la ventaja, aparte de jugar un partido terrible que de no ser por Cuadrado habría terminado en una derrota desastrosa. Y no conforme con los puntos que se dejaron pasar, los resultados de la jornada jugaron todos en contra de Millos.

Había que jugar con la necesidad del rival, era todo. Aprovechar el desespero canario por buscar infructuosamente la victoria para salir de la última posición de la tabla del descenso, y no se hizo. Por el contrario, lo que Millonarios hizo fue jugar a esperar, y esperó tanto que Cuadrado se hizo figura una y otra vez parando los avances búcaros, mientras en Millonarios no se gestaba una jugada de riesgo ni por equivocación. Por eso Quintabani movió el banco, envió a Araújo y sacó a Estrada, quien tuvo una tarde para el olvido, justito cuando más necesitamos de su magia, extraño.

También sacó a Elinho y mandó a Tejada al campo, y el panameño tuvo su mejor partido con Millos. No marcó, pero una jugada individual suya terminó con el gol de Millonarios a cargo de Milton. Millos no jugaba bien pero ganaba y era lo importante, pero la alegría duró cuatro minutos porque Sarmiento (el ex-Millos) de tiro libre empató el partido. Y después otra vez fue más de lo mismo. Ni la entrada de Café por Milton cambió las cosas, otro partido empatado, el tercero consecutivo, y de nuevo la angustia entre los hinchas por clasificar.

Es duro decirlo, pero siempre que Millos depende de Millos pasan cosas negativas, y terminamos dependiendo de terceros. Ahora, cuando el equipo azul está obligado a ganarle al Envigado el domingo -ojalá por una ámplia diferencia- y ni siquiera con eso asegura nada, volvemos a las viejas épocas de prender veladoras, elevar plegarias y llamar a todas las cábalas para que otro equipo ayude a hacer lo que Millos no pudo en las últimas tres jornadas. Nacional, que parecía muerto, recibe al débil Huila, por lo que suponer que el cuadro opita haga el milagro se hace impensado. América recibe a Chicó eliminado y diezmado. Equidad y Cali "se matan" en Bogotá y nos conviene que el Cali haga el favor. Y Bucaramanga, el mismo Bucaramanga que ayer no nos enterró del todo gracias a Cuadrado, visita al Pereira y toca hacerle fuerza para que gane. Si se mira, si Millos y Bucaramanga ganan ambos se ayudan, pues Bucaramanga no descendería y Millos clasificaría en la teoría.

Lo que cuesta entender es qué pasa, porque siempre pasa esto, porque cuando al equipo se le pide más jerarquía se desinfla de esa manera. Porque el nivel de muchos baja de repente, porque los cambios equivocados, porque los malos resultados. ¿Es que acaso tendremos que sufrir de aquí en adelante siempre para lograr una clasificación? Pareciera, porque siempre es igual. Lo teníamos todo para clasificar, incluso hasta de manera anticipada. El calendario era accequible y equipo hay. Pero ahora, después de estar confiados en que Millos podía entrar sin problemas e inclusive ser la cabeza de uno de los grupos para jugar con la ventaja del "punto invisible", tendremos que estar el domingo en la tribuna esperando un triunfo y además con los oidos pendientes del radio y los demás resultados. Esperando goles del Cali, Huila, Chicó, Júnior o Bucaramanga.
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