Nada salió bien

Nada salió bienFoto: Archivo LosMillonarios.net

Millonarios perdió con Junior su primer partido como local por Liga en todo el año, y además acabó una racha de once años sin conocer la derrota con los barranquilleros en El Campín.

Millonarios no perdía como local por Liga desde hace casi un año, durante todo este 2015 había acostumbrado a su gente a salir, por lo menos, con empates de su casa de siempre. El equipo había mostrado fortaleza en El Campín así los resultados no siempre se dieran. El hincha se había acostumbrado a esa cultura de que la casa sea el fortín, y ya se había olvidado de lo que se sentía al perder como local, como sucedió en la noche del miércoles.

También se había acostumbrado a una paternidad ante Junior que llevaba once años en los cuales a los "tiburones", literalmente, les asustaba jugar en Bogotá contra Millos. Sin ir más lejos, lo máximo que había podido hacer el Junior en El Campín era empatar sin goles, aguantando de todas las formas y con Sebastián Viera como su máxima figura. Esta noche, Viera de nuevo ser el mejor de los visitantes como pasa siempre que viene a la capital del país, pero a diferencia de las jornadas anteriores, el equipo visitante se atrevió a atacar y ganó con toda la justicia del mundo.

El primer tiempo mostró a Millonarios ordenado pero poco explosivo en los primeros minutos. La visita, que venía a no perder, se quitó el miedo escénico desde temprano porque sus hombres podían llegar de forma sencilla al arco de Vikonis. A los azules les costó unos veinte minutos en entrar al partido en ataque, y cuando lo hicieron fue porque Insúa o Núñez se iluminaban y creaban las opciones. Hubo varias chances de abrir la pizarra, dos cabezazos de Rangel en los que el delantero midió mal, y un gran pase de Robayo a Maxi, que dejó picar el balón en el área chica y se quedó sin ángulo de tiro. Del otro lado, un tiro libre en el palo fue lo más cercano al gol para el Junior. En líneas generales, la primera parte fue floja.

En el complemento nos pasó de todo y se nos vino la noche porque absolutamente nada salió bien. Los azules salieron con todo a buscar el primer gol de la noche, lo intentaron de todas las formas, pero al frente Viera estaba con sobredosis de inspiración. A los veinte minutos, luego de llegar y llegar, tres jugadas cambiaron la historia. Primero Vikonis, que hizo un blooper saliendo que no terminó en gol por la acción de la defensa que alcanzó a rechazar en la línea de gol; luego el tiro de esquina en el que Mosquera pifió para dejar a Vladimir Hernández solo para el 0-1, y un minuto después la expulsión irresponsable y patética del mismo Mosquera por pegar sin balón. En cuestión de dos minutos pasamos del empate a estar perdiendo y con un hombre menos en el campo.

Fue ahí cuando Israel movió el banco. El técnico sacó a Máyer y envió al campo a Silva para jugar como lateral izquierdo improvisado. Entonces, con mucho coraje y mucho desorden, los Embajadores buscaron el empate, que llegó a los 26 minutos. Silva cobró un córner que se metió en el corazón del área y derivó en autogol de Correa. Con uno menos, Millos había logrado la igualdad. Todo parecía mejorar, pero desde aquí y hasta el final, lo que vino fue una seguidilla de errores que nos pasaron factura.

Con el 1-1, en una acción que todavía no se entiende, Israel sacó a Blanco para darle paso a Agudelo, arriesgando más de la cuenta por el triunfo porque había un hombre menos en la cancha. Y tres minutos más tarde, sacó a Maxi, que era el que tenía locos a los defensores de la visita, para darle paso a Vásquez. Quedaban trece minutos para el final del partido, y esos trece minutos fueron todos para el Junior, que con mucha facilidad se adueñó de la pelota, la tocaba de un lado a otro y llegaba con brevedad sobre predios de Vikonis. A esta altura del juego, cualquiera firmaba el empate.

Junior aprovechó la suma de todos los errores azules y parecía el local. Los nuestros no sabían cómo parar cada ataque de la visita, y faltando un minuto para el final del tiempo regular, en una llegada por izquierda, Célis puso el 2-1, que dejando a un lado el corazón de hincha, era justo. Millos falló, lo hizo cuando Mosquera se hizo expulsar de la forma más infantil, lo hizo cuando el DT regaló el medio campo al sacar a Blanco, lo hizo cuando regalamos cualquier intención ofensiva al sacar a Núñez...

Nada salió bien, por eso perdimos en casa por primera vez en este 2015, por eso se nos acabaron once años seguidos sin perder con Junior, por eso seguimos sin entrar al grupo de clasificados. Pero, afortunadamente, el sistema de campeonato todavía da para seguir peleando y este domingo, en Tunja, Millonarios deberá sí o sí recuperarse de este golpe anímico y futbolístico.

Twitter: @elmechu

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