Monumento al desperdicio

Monumento al desperdicio

    Tal como pasó el domingo anterior, Millonarios tuvo todo en sus manos -o mejor, en sus pies- para llevarse por delante a Centauros, pero la falta de definición impidió que los azules se quedaran con los tres puntos. A pesar del empate y los dos puntos cedidos, el equipo Embajador conservó la punta de la zona D, Santa Fe recortó la ventaja y Equidad y Academia quedaron más lejos. El próximo miércoles, Millonarios visitará a Academia en Compensar y una victoria dejará a los azules en la segunda ronda del torneo.

Fue el regreso de Ciciliano, que cumplió y mostró que ya parece estar listo para la competencia de la Copa Mustang. Fue el debut de León Darío Muñoz, que mostró ganas y voluntad pero dejó la impresión de que todavía le falta levantar un poco más su nivel. Algo que llamó bastante la atención fue que el mismo 'Chiqui' García estaba dirigiendo en lugar de alguno de sus asistentes, y que muchos de los jugadores que han venido siendo titulares estuvieron en la cancha. Eso es señal de seriedad y compromiso.

Millonarios empezó el partido jugando bien, tocando la pelota de un lado a otro y buscando con la pelota larga la velocidad de Carmelo Valencia y de Muñoz. El gol azul llegó sobre los 25 minutos cuando David Pérez -el mejor de los azules- centró desde la derecha a Carmelo quien definió entre los centrales. Era el marcador esperado y no se veía un cambio de actitud del equipo visitante por ningún lado.

Sin embargo, quince minutos después Centauros encontró el empate. El equipo llanero, que lleva cinco victorias en igual número de partidos en la categoría de ascenso, se tomó confianza y encontró la paridad luego de que Murillo disparara desde la derecha con la complicidad absoluta de Cuadrado, que se quedó mirando como la pelota lentamente ingresaba al arco norte de El Campín y ni se inmutó ni intentó hacer nada para evitarlo. Un amigo me decía al final del partido que "Cuadrado pareciera que no pudiera dormir bien si no se hace un gol", parece tener razón.

Para el segundo tiempo Millonarios se montó totalmente en el partido y arrinconó al equipo llanero en su arco. León Darío Muñoz salió para darle paso a Édier Tello y desde ahí Millonarios tuvo por lo menos siete opciones claras de anotar. Todavía estamos buscando explicaciones sobre cómo fue que el balón no entró.

Tello recibió un pase de la muerte de Carmelo, tenía solamente que tocar la pelota para meterla, pero el balón se le pasó por entre las piernas. Después la tuvo Ciciliano en la media distancia, pero pasó cerca. Shérman Cárdenas recibió un rebote dentro del área y mandó la pelota a las nubes cuando tenía todo a su disposición. Carmelo volvió a dejar a Tello en posición de gol en el área chica pero el juvenil terminó rechazando en lugar de pateando al arco, dos veces pasó lo mismo. Hasta Casierra, que tuvo a todos los hinchas encima por su más reciente autogol ante el Tolima, la tuvo en un remate cruzado que pasó ceñido al palo. También la tuvo Élkin Blanco cuando llegó en mano a mano con el portero visitante pero la tiró afuera. Y después otra vez Shérman se perdió el gol en, tal vez, la situación más clara de todas, cuando estando sólo debajo del arco y con el portero vencido mandó el balón de nuevo a las nubes. Todo eso sin contar la cantidad de ocasiones en las que un jugador azul llegó pisando el área perfilado y mandaba la pelota desviada, la entregaba mal o simplemente optaba por devolverse.

Después ingresó Óscar Briceño por Blanco, había cierta expectativa por la grata recordación que el cucuteño había dejado en tierras costarricences, de donde salió como un semi-ídolo para los hinchas del Herediano, pero no había cambiado nada, era el Briceño de siempre, el mismo que hace un año se había ido mostrando muchas ganas pero poca técnica. Tantas cosas que pasaron en este último año, tantos cambios (unos cambiaron de trabajo o iniciaron su vida laboral y otros se quedaron sin trabajo, unos tuvieron hijos y otros tantos empezaron etapas de embarazo, unos se graduaron del colegio o la universidad y otros empezaban una nueva etapa académica, unos sufrieron despechos monumentales mientras otros empezaban nuevas relaciones, etc)... pero Briceño no ha cambiado nada: malas entregas, imposibilidad de parar balones, intentos de "gambeta" fallidos y demás... lo mismo de antes.

Y Centauros también tuvo tres opciones claras para conseguir el segundo gol: primero un centro desde la derecha que se convirtió en disparo al arco y que por poco se cuela por el palo derecho de Cuadrado, que otra vez se quedó quieto y atónito sin esforzarse nisiquiera por seguirle la pista a la pelota; y después dos remates de larga distancia en los que el portero azul sí estuvo atento para atajar y desviar el balón al córner en ambas ocasiones.

El empate dejó a Millonarios con 15 puntos, uno más que Santa Fe, tres más que Equidad y cinco más que Academia. Una victoria azul el próximo miércoles en Compensar dejaría al equipo prácticamente clasificado a la segunda ronda, y la clasificación se daría de manera definitiva si Millos gana y Equidad empata o pierde en casa con Centauros.
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