Lo sufrieron como hinchas

Lo sufrieron como hinchas

Así se vivió el post-partido de Palmaseca en el camerino del más grande de Colombia. Todos los miembros de la delegación azul mostraron su dolor por la eliminación.

El vestuario de Millonarios era una fiel réplica de lo que sentía la hinchada alrededor del planeta. El grupo de jugadores también se creyó el cuento de que lograr la 15 en este semestre era posible. El ascenso futbolístico del equipo era notable. Cada partido invitaba a creer todavía más que a este equipo nada parecía detenerlo, nada excepto una tanda de penales. Cuando terminó la rueda de prensa de Lunari no había música como suele pasar, todo era silencio. Los jugadores sentían el luto, ni entre ellos se hablaban. Unos se recostaban con los ojos cerrados, otros miraban al suelo, a otros se les notaba la bronca en su rostro. Había demasiado dolor en tan pocos metros cuadrados.

El más afectado era Delgado. Recordaba, se resignaba, meditaba, siempre con lágrimas en los ojos. Cuando parecía que paraba volvía a hacer retrospectiva a la escena de su cobro y de nuevo lloraba. El portero azul reflexionaba, "quise cambiar el palo porque siempre cobro igual, quién se hubiera imaginado que me lo fuera a atajar... cómo me hubiera gustado taparle el tiro a Andrés Pérez, era el primero, quedaban listos..." decía el santandereano. Varios tratamos de darle ánimo, hasta el mismo Lunari, que también estaba afectado. "Yo me quiero matar, lo teníamos tan cerquita, no sé si vuelva a llegar a una semifinal... ni siquiera sé si voy a continuar en Millonarios... Al menos vos ya tuviste la oportunidad de ser campeón acá, yo todavía no", le decía el mono a Lucho, ídolo de este Millonarios por donde se le mire.

Fernando Uribe salió a saludar a unos familiares, cada saludo ocasionaba llanto. Al delantero trataban de darle frases de ánimo pero era peor, cada palabra le sacaba más lágrimas. Los policías interrumpían de vez en cuando para sacarse una foto con el goleador de la Liga, el delanterio accedía, hacía lo que podía. Pero con cada persona que pasaba a felicitarlo por sus goles, el delantero sentía el dolor de no haber podido llegar hasta esa última fase, había mucha ilusión.

El resto de jugadores, sentados en la zona de vestuarios, no decían palabra alguna. A Robayo se le veía mirando hacia la nada, ido, todavía en shock por lo sucedido. Máyer estaba de mal genio. Ninguna palabra de ánimo o aliento servía, a los jugadores les dolía demasiado lo que acababa de pasar.

Había tristeza, y bronca también, mucha bronca. Hasta el grupo de utileros sentía dolor puro por lo que acababa de pasar. Nadie lo creía, estuvimos tan, pero tan cerca...

Esa bronca por la derrota se vio simbolizada en Nicolás Vikonis. El uruguayo tuvo el gran gesto de viajar el domingo a acompañar a sus compañeros en la concentración y en el estadio fue un hincha más. Cuando finalizaron los penales, tuvo que aguantarse la lluvia de puteadas de los seguidores caleños bajando las escaleras hacia la zona mixta.

Y después, ya en la zona de vestuarios, los improperios siguieron hasta que explotó. Primero "Rolo, rolo, rolo maricón" hasta que de "hijo de puta" no lo bajaban, luego empezaron a meterse con su país, y en una de esas, el uruguayo reacciónó: "¿Cómo me vas a decir hijo de puta a mi? ¡Si tenemos 15 Copas América!". Era entendible, Vikonis reaccionó como hincha, como cualquiera de nosotros lo hubiera hecho también.

La salida del estadio se demoró más de la cuenta. Pasaron casi dos horas desde el último cobro hasta que la policía autorizó salir al plantel en caravana custodiada. Hay que reconocerlo, el operativo que montaron para entrar y salir del estadio (tanto el equipo como nosotros) fue perfecto.

Después, mucho silencio. Desde el presidente Camacho hasta los utileros. Los jugadores todavía estaban en shock, no lo terminaban de creer. Yo tampoco lo terminaba de creer. El Apertura había terminado y lo que sentían millones de hinchas en el mundo lo sentían también los miembros de la delegación azul.

A ellos les pidieron jugar y sentir la camiseta como hinchas, lo hicieron. Y después sufrieron como hinchas, que es como se debe sentir la victoria y la derrota. De nuevo, no hay nada que reprochar, solo queda agradecer por una gran campaña que no fue mejor por la mala suerte de los penales.


Volveremos...

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