Las humillaciones no terminan

Millonarios perdió 0-2 con Bogotá F. C. y quedó eliminado también en la primera fase de la Copa Colombia.
El hincha de Millos volvió a vivir otra jornada de terror y se tuvo que volver a tragar una humillación gigante. A este plantel no le bastó dejarnos eliminados y quedar como la burla de todos en la Liga. No, la moñona tenía que ser completa y por eso este miércoles en la noche también quedó eliminado de la Copa Colombia en medio del peor escenario posible: para un equipo grande, quedar eliminado en la fase de grupos de la competición y con una fecha por jugar, es una humillación, un papelón. Y es peor si esa eliminación se da cuando se juega con un equipo de la B.
Es una humillación porque un equipo de la A que juega con toda su titular contra un equipo de la categoría de ascenso no puede terminar perdiendo el partido entregado en la cancha mostrando cero jerarquía. Es una humillación que un equipo de la B le termine manejando los tiempos y la cabeza a toda una nómina titular del equipo que defendía el título de este torneo y que tiene un montón de partidos en primera acumulados.
Es una humillación porque no es posible la forma como se pierde el juego: Esta vez no voy a criticar la falta de ganas porque los jugadores pusieron ganas (al menos cuando hago la comparación con todos los partidos del mes de Mayo), Millonarios tuvo opciones, muchísimas, pero Osorio Botello tuvo una noche para el olvido y los dos porteros del rival (hubo sustitución por la lesión del titular) se agrandaron contra Millos como pasa con casi todos los porteros de los rivales de Millos que se iluminan justo contra nosotros y luego al siguiente partido se pifian.
Fueron más de una docena las opciones de gol claras que generó Millos y que no terminaron en gol, pero a Bogotá le bastó aprovechar el errorcito típico en defensa de Millos para anotar y cambiarle la cara al partido: esta vez fue Pedro Franco, quien no midió bien un pelotazo que parecía no tener riesgo, se quedó sin distancia y dejó que Mosquera le ganara la posición y definiera ante la salida de Delgado para anotar el 0-1 cuando corrían 21 minutos del complemento y el equipo azul se había cansado de desperdiciar goles.
Es una humillación porque todavía no se puede terminar de entender cómo es que el equipo recibe un gol en contra y se cae anímicamente y pierde los papeles. Todo el semestre pasó lo mismo, pero si estás con la titular y tienes al frente a un equipo de la B no puedes terminar descontrolado y desesperado. Inadmisible, después de ese gol las llegadas claras de Millos bajaron, y Bogotá le manejó el partido a Millos con una facilidad que aún no puedo creer. Sonará duro, pero en ese momento pareció que Bogotá fuera el equipo de la A y Millos el de la B por como se puso el trámite del juego.
Es una humillación, Millos se dejó manejar el partido de su rival, quiso, atropelló, pero no pudo, y en la otra que tuvo Bogotá cuando terminaba el juego el central señaló penal (algunos dicen que la falta fue afuera del área, ya eso ni siquiera importa) y Delgado (Francisco) sentenció a Delgado (Luis) y puso el 0-2 definitivo, el aderezo que le faltaba al postre para hacer que ese papelón que nos estábamos tragando en vivo fuera aún peor y más humillante. Por segunda ocasión, desde que regresó la Copa Colombia, Millonarios se quedó afuera en la primera fase, no pasaba desde la primera edición en 2008 cuando terminamos quintos, la misma posición que ocupamos hoy a falta de una fecha.
Es una humillación, gigante. Un equipo grande no puede quedarse afuera de la Copa Colombia en la primera fase, no puede quedarse a manos de un equipo de la B, y menos si en juego estaba la defensa del título. Puede que para algunos la Copa Colombia sea un torneo sin importancia, lo que sea, el punto es que Millonarios jamás puede ser la burla de todo el FPC con estos papelones, dejando que equipos de la categoría de ascenso le hagan la fiesta y lo terminen sacando.
Millonarios sigue batiendo anti-récords: se convirtió en el segundo campeón defensor del certamen que se queda afuera en la fase de grupos. El único (hasta ayer) había sido La Equidad en 2009, cuando el sistema de campeonato no contemplaba la figura de que los cuatro mejores terceros clasificaban, y quedó en el tercer lugar. Las humillaciones no terminan, están presentes por todos los frentes y cuando a veces, en medio de el soñador que todo hincha lleva por dentro, uno cree que ya nada puede ser peor termina equivocándose, porque en el siguiente partido se vive otra pesadilla peor que la anterior.
Qué semestre maldito el que nos tocó vivir a nosotros los hinchas de Millonarios, ojalá desde Julio la historia pueda dar un giro de 180 grados en todo.
PD: Quiero felicitar a los pocos hinchas que estuvieron ayer en el estadio de Techo. Por todo lo que pasó, por la distancia y por el marcador final y el papelón, aquellos que estuvieron desde las tribunas del estadio dieron muestra de lo que es una auténtica prueba de amor. Así como también será una auténtica prueba de amor (tal vez aún mayor) la de los hinchas que asistan este sábado a presenciar el clásico capitalino más devaluado de la historia de la Copa Colombia teniendo en cuenta que es puente festivo, el equipo ya está eliminado y lo peor, no brinda esperanzas ni garantías de nada e hizo que el hincha perdiera toda la confianza.
Twitter: @elmechu

