La "noche amarilla" casi se pinta de azul

La "noche amarilla" casi se pinta de azul

    En el marco de la "noche amarilla", Millonarios igualó a un tanto ante Barcelona de Guayaquil en su segundo y último partido de pretemporada en el vecino país. Carmelo Valencia anotó por los nuestros en un partido en el que Millonarios arrancó y terminó bien, pero sufrió un bache futbolístico desde el gol del rival y hasta que terminó la etapa inicial, momento en el cual el equipo se perdió y lució sin ideas.

Se entiende por "noche amarilla" el evento que sirve de presentación de los jugadores del Barcelona de Guayaquil ante sus hinchas en su estadio, el "Monumental Banco Pichincha" (estructura similar al estadio del Cali y al estadio de Millos que terminó en proyecto fallido o en "stand-by") antes de comenzar el campeonato ecuatoriano. Por eso y tal como sucedió el pasado miércoles, los jugadores del club anfitrión salieron uno a uno en una presentación decorosa antes del partido. El juego sirvió además para despedir a Raúl noriega, jugador referente del cuadro ecuatoriano.

Millos puso las condiciones en el arranque y jugó en terreno rival hasta el minuto 19, momento en el que el equipo de casa anotó el primer gol de la noche. El gol de Barcelona se resume en tres palabras sencillas: error de Córdoba. O mejor, en cuatro: Error grosero de Córdoba. El golero recibió un pase que parecía sencillo de rechazar, quiso eludir a su rival y en su lugar de eso hizo un "blooper" que terminó con el gol amarillo. Grave error.

A partir de ahí y hasta que terminó la etapa inicial Millonarios no jugó a nada. Salvo un remate de media distancia de Milton rodríguez que bien salvó el golero rival, Millonarios no se acercó más a predios "canarios", y terminó sufriendo el dominio de su rival. En palabras más castizas, Millonarios no superó el golpe del gol en contra y lució perdido y sometido hasta el final de la primera mitad.

Ya en el segundo tiempo las cosas cambiaron totalmente, el nuevo aire del descanso hizo que Millonarios saltara al campo de juego tal como empezó el partido poniendo las condiciones. Por eso el empate llegó rápido: gran pase de Robayo al vacío para explotar la velocidad de Carmelo Valencia que definió ante la salida del portero. Buen gol y el primero de Carmelo en Millonarios. Después de eso los restantes 38 minutos fueron un monólogo azul. Barcelona no solo cambió los colores de su uniforme, también cambió su ritmo de juego. De claro dominador al final de la inicial terminó en claro dominado toda la segunda parte. Millonarios hizo mucho más por el partido y mereció el triunfo, pero no alcanzó.

Cuatro cambios realizó Quintabani para este partido. Sacó a Córdoba por Cuadrado, a Milton por Tejada, a Marinelli por Ómar Vásquez y a Carmelo Valencia por Tello. Es de rescatar el gran trabajo de Henríquez en la zaga.

Buena imagen dejó Millonarios en el marco de la "noche amarilla" que por poco termina en "noche azul". Por lo visto este sábado en la noche fútbol hay de sobra. Lo que hay que trabajar es el aspecto sicológico, porque el equipo moralmente se vino abajo con el gol en contra y sólo después del descanso recuperó el ímpetu. Ahora viene la Copa Cafam y su debut el jueves, día en el que después de más de dos meses la mejor hinchada regresará al hogar, el estadio El Campín.

PD: A los lectores, los invito a visitar el sitio oficial del club ecuatoriano: http://www.barcelonasportingclub.ec. allí encontrarán un apartado entre las secciones dedicado al triunfo que ese equipo logró ante Millonarios en la década del 50, cuando el equipo azul era reconocido como el mejor del planeta. Esta lectura nos deja dos conclusiones: 1. Hay que recuperar el sitial que siempre tuvimos y que las administraciones recientes (léase de los últimos diez años) nos han hecho perder y 2. Cosas como esas sólo demuestran grandeza. Si nosotros nos ufanamos de haberle ganado al gran Real Madrid, allá se ufanan de haberle ganado al gran Millonarios.
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