Jornada redonda

Jornada redondaMomento del segundo gol de Millonarios. Foto: Gabriel Jiménez (@elmechu)

Millonarios goleó al Boyacá Chicó en Tunja y volvió a invitar a la ilusión.

Necesitábamos un partido como este para recuperarnos en lo deportivo y en lo anímico. La falta de resultados estaba generando una ansiedad al interior del grupo. Era fundamental una victoria holgada para ganar en confianza. Visitábamos Tunja, una cancha en la que un año atrás habíamos goleado, y volvimos a golear, esta vez al Chicó, un rival al que no podíamos derrotar como visitantes desde hace nueve años. Ganamos y goleamos en medio de una jornada redonda.


Millonarios utilizó nuevamente un 4-5-1 pero con cambios en los nombres: Vega como lateral derecho en lugar de Lewis, Blanco y Vargas como recuperadores y más adelante Insúa por el centro, Robayo a su izquierda y Maxi por la derecha; y más adelante Rangel. Los primeros minutos mostraron al equipo azul ambicioso y con ganas de anotar, sobre todo cuando los dos argentinos se juntaban. Con el paso de los minutos, las intenciones ofensivas de los azules se fueron diluyendo, mientras que Chicó se sacudió de la presión en defensa pero era inofensivo al ataque. El juego se disputaba en la mitad y el trámite no era el mejor.

Los ataques de Millos, entonces, se limitaron a las apariciones de Maxi. El argentino era el distinto. Cuando aparecía él, aparecía el equipo. Y en el último minuto del primer tiempo, un gran remate de media distancia de Núñez golpeó el palo y Rangel cazó el rebote para poner el 1-0, que terminó siendo determinante para el desarrollo de lo que vino después porque llegó en un momento justo. El quinto gol de Michael en el torneo, pero medio gol fue de Maxi.

Para el complemento, Israel mandó al campo a Lewis en lugar de Vega por estar amonestado. En el arranque, de nuevo los Embajadores fueron más punzantes y quisieron sentenciar el juego temprano, pero los ataques se fueron mermando con el paso de los minutos. Y fue el Chicó el que intentó, con desorden, buscar el empate, que casi encuentra en una acción por zona izquierda que terminó en pase de la muerte sin rematador.

Los dos últimos cambios fueron fundamentales, salieron Vargas e Insúa y entraron Silva y Máyer. Y Millos jugó con la desesperación del Chicó abriendo las bandas con Lewis y Machado. A diez minutos del final llegó el segundo, una muy buena acción de Lewis entrando al área por derecha. El lateral le rompió la cintura a su marcador, se perfiló, centró perfecto y Silva complementó la obra de arte con una bella palomita para mandar el balón al fondo de la red del arco norte. 2-0, y las aspiraciones del Chicó acababan de morir.

Al partido le hacía falta una emoción más, la que convertiría la victoria en goleada, y como todo el partido, Maxi fue fundamental. El argentino recbió por la derecha, avanzó y puso un centro preciso al segundo palo. En el área, Rangel fue inteligente y se llevó las marcas de los dos centrales para que Silva llegara en segunda instancia desde atrás para anotar su primer doblete y sentenciar la historia.

Después, el pitazo final, la felicidad de la gente que llegó en buen número al estadio y del grupo de jugadores que por fin sentían que el premio al trabajo había sido recompensado. Había que ganar y se goleó. La confianza en el plantel se renueva. El hincha vuelve a ilusionarse después de varios partidos y quedan seis juegos en casa que podrían definir la clasificación. Fue una jornada redonda que hacía mucha falta, fue un bálsamo de esperanza.

Twitter: @elmechu
 

 
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