Flojo debut en Copa

Flojo debut en Copa

Con un empate inició Millonarios su participación en la Copa Águila ante Equidad ante casi 12 mil hinchas en las tribunas,

David Valencia se tomaba su cabeza, como pensando "¡no puede ser!". Unos metros más adelante, Rafael Robayo arengaba con sus manos invitando a sus compañeros a despertarse y empezar de ceros. Los rivales de un uniforme extraño entre negro y verde celebraban y en las tribunas había silencio. Era el minuto 27 del primer tiempo, y Equidad se iba arriba en el marcador por un gol en contra, un golazo, como todos los autogoles del mundo. El escenario más improbable de todos estaba sucediendo en El Campín. Fantasmas del miércoles de ceniza de hace un año, cuando los Embajadores cayeron 1-3 con el mismo rival y en el mismo lugar, también por la fecha 1 de Copa (resultado que, a la postre, costó la eliminación) empezaron a aparecer.

Había pasado casi media hora en la que los azules todavía no se encontraban en la cancha, y en cambio, permitían que la suplencia de Equidad, con los ex-Millos Ómar Vásquez y Yúber Asprilla a la cabeza, tuviera más claridad a la hora de atacar. El gol sirvió para despertar y ser más ofensivos, para abrir mejor las bandas, para tener más asociación en tres cuartos, para -por lo menos- contagiar a la tribuna de amor propio en pro del empate. La actitud cambió con el marcador en contra pero el fútbol no fue suficiente. Por eso, para cuando el reloj marcó el minuto 40, la tribuna ya mostraba desespero y en la cancha el equipo jugaba mejor pero no generaba una sola ocasión de gol.

Para el complemento, Israel mandó al campo a Maxi por un precipitado Barreto, al que se le notaban las ganas de gustar al público ante su ex-equipo pero que se sobre-revolucionó demasiado, quizá por ese mismo afán de brillar (es hincha de Millos). Y pasaron 48 minutos para que, por fin, el portero de Equidad se ensuciara el uniforme con una acción de Ovelar, la primera de todo el juego para nuestro equipo. Minutos después llegó el momento de Jonathan en lugar de Mejía. Con Estrada en la mitad, Maxi por la derecha y "manga" por la izquierda, el equipo azul ganó peso en ataque, pero pecó en no tener variantes. Había mucho talento en la media cancha como para intentar algo distinto a tirarle centros al atacante paraguayo.

A los 19 minutos del complemento, el "calidoso" Estrada brindó una luz de esperanza a los casi 12 mil asistentes y se mandó un golazo de pelota quieta que dejó quieto al portero visitante, que entró con estilo pegando en el palo derecho primero y dirigiéndose al izquiedo después con estilo y que puso a cantar a todo el estadio. El empate llegó por una vía en la que poco se ha intentado en estos juegos de 2016: la media distancia. Quedaba tiempo de sobra, había talento suficiente como para remontar. Todo el mundo lo imaginó, hasta el DT "asegurador", que mandó al campo de juego a sus mejores hombres del banco para tratar de aguantar la embestida azul.

Los siguientes minutos mostraron a un Millonarios con ganas de tres puntos pero carente de variantes ofensivas, que apeló mucho al centro al área, que olvidó por lapsos de jugar por el piso, que cuando abrió las bandas llegó fácil al borde del área pero luego no supo qué hacer, que olvidó patear desde afuera, que quería entrar tocando hasta la línea de gol. Del otro lado, Yúber Asprilla hacía con las caderas azules lo que le daba la gana y estuvo a punto de dejarnos sin puntos en varias ocasiones. 

Millos terminó el juego al ritmo del "movete" que salía desde las laterales. Equidad aprovechó que los azules cambiaran la sed de triunfo por desespero y congeló el empate hasta el pitazo final. Y hay que ser consecuentes, Millonarios no puede ceder empates con Equidad como local, así sea por Copa. Millonarios tiene que ganarle a todo aquel que ose visitarlo, Millonarios no puede dejar escapar puntos en casa en una fase tan corta en la que cualquier error cuesta clasificaciones. Y los hinchas, que todavía tenemos ese mal recuerdo de la Copa 2015, no queremos llegar otra vez a la última fecha en Techo sacando calculadoras y haciendo cuentas para avanzar a la siguiente fase.

Queda una sensación extraña en la que no se ven variantes de ataque, incluso jugando con un sistema táctico que permite generar muchas alternativas. Queda un sinsabor por haber dejado escapar los primeros puntos del año como local. Queda la conclusión de que el debut de la Copa no fue bueno, pero también queda la esperanza de que los próximos cuatro partidos de esta competición, que son todos contra equipos de la B, deben ser suficientes para que este equipo llegue a la última fecha clasificado de primero con antelación. 

Twitter: @elmechu
 

Encuesta
¿Para qué está Millos en el 2015?