Faltaron 7 minutos

Millonarios cayó en Barranquilla y completó dos derrotas en igual número de partidos como visitante
Paradójicamente, fue la mejor presentación del equipo en este 2010 pero tampoco alcanzó. El gran trabajo táctico duró 83 minutos, momento en el cual José Mera, quien era la figura de los azules y del partido, metió el balón en su propia puerta con muy mala suerte y desequilibró la balanza a favor de los costeños. Cinco minutos después Giovanny Hernández hizo una jugada individual que terminó de sentenciar la contienda. La falta de ambición en ataque resultó un factor determinante.
En Barranquilla a Millonarios le aplicó esa frase futbolística que reza que "equipo que sale a empatar, pierde". El equipo de García lo hizo bien durante 83 minutos en la parte defensiva, lució aplicado, había controlado aparentemente el vendaval ofensivo de los "tiburones" y cuando algo falló el que aparecía era Mera para salvar los muebles. Todo el planteamiento realizado por García daba frutos hasta que en una desatención Arzuaga cabeceó y la pierna de Mera contribuyó a que el marcador se inclinara en nuestra contra. Al final, lo que terminó pesando fue la falta de argumentos ofensivos del equipo. Si en la defensa y en la recuperación todo marchó como se esperaba, en la parte ofensiva el equipo se mostró bastante livianito, dependiendo de lo que pudiera inventarse Arrechea y pare de contar.
Fue el debut de Ulloque con Millonarios en partidos oficiales. El creativo jugó como enganche dejando a Érvin González en el banco y dejó una buena impresión. En el primer tiempo la pelota la tuvo el equipo local, que buscó inquietar la puerta de Obelar aprovechando las facilidades que otorgaban los dos laterales azules en marca. Millonarios apostó al contragolpe y tuvo muchas oportunidades de abrir el marcador por esa vía, pero los ataques azules nunca prosperaron y jamás se pudo aprovechar la superioridad numérica que por momentos se presentó. Los avances azules eran demasiado Arrechea-dependientes y de hecho fue el delantero el que tuvo las mejores opciones con dos remates que pasaron cerca de los verticales defendidos por Dídier Muñoz. Del otro lado, Junior tuvo también la oportunidad de abrir el marcador, pero los remates pasaron desviados, Obelar salvó un tiro de Jaramillo y Mera sacó la que fue la oportunidad más clara de los locales al desviar un remate al córner.
Para la etapa complementaria Millonarios logró un mejor aplomo en el terreno y alejó a los tiburones de su arco. La zona de recuperación logró opacar por completo a Giovanny Hernández y Umaña optó por enviar jugadores de ataque para buscar desequilibrar, pero el excelente trabajo táctico de los azules hacía que cualquier estrategia fuera en vano, con tanto efeto que la única forma que tenía el local para medio acercarse al arco de Obelar era por medio de la media distancia y la pelota quieta. Millonarios pasó a ser el que puso la pauta del partido pero esa excesiva limitación ofensiva hacía que nuestros ataques fueran peligrosos. Vinieron los cambios: Vásquez por Ulloque y González por Boyero y la estrategia siguió igual: El partido controlado en defensa pero pobreza en ataque. A decir verdad Millos tuvo miedo de arriesgar un poco más, Millos estaba buscando un punto y no tres. A Millos le faltó ambición y por eso sobre el final pagó el precio.
Faltaban siete minutos, el partido pintaba para empate pero a la salida de un córner vino el centro al área, el cabezazo de Arzuaga buscando una segunda jugada y la desafortunada intervención de Mera, quien hasta ese momento era el mejor jugador de Millonarios y del partido. Gol de Junior y ahí todo el esquema y toda la estrategia se vino abajo. Ramírez tuvo el empate en un tiro libre que pasó cerca y después de eso lo que vino fue ver como el equipo local se aprovechó del desespero azul por encontrar el empate faltando tan poco. Asi fue que Hernández, quien estuvo opacado casi todo el partido, se inventó una personal desde la izquierda y tras dejar a varios azules en el camino liquidó a Obelar y dejó las cifras concretas en el marcador. Terminó siendo un 0-2 doloroso porque el equipo cambió la cara (fue un giro de 180 grados comparado con aquella presentación macabra del viernes pasado) pero la falta de convicción y ambición ofensiva jugó una mala pasada.
Equipo que sale a empatar, pierde. Y Millos salió a empatar en Barranquilla.

