Esta hinchada se merece todo

Esta hinchada se merece todo

Casi 26 mil personas llegaron al estadio para acompañar a Millonarios en su primer partido del 2016.

Ni el más optimista de los hinchas lo imaginaba. Jugando en el peor horario de todos, frente a un rival que no ofrece ningún atractivo, con la carga de ya no ser "los más veces campeones" en la mitad y con un sector de los medios y la gente haciendo campañas anti-abono y anti-asistencia, la fanaticada azul lo hizo de nuevo. Desafió todos los pronósticos posibles y llegó masivamente al estadio para colmar sus tribunas. Si el estadio no estaba completamente lleno fue por dos razones fundamentales: un sector de oriental que no salió a la venta porque así lo quiso el PMU (esa medida ridícula de pensar en "hinchada visitante" cuando se enfrentan rivales sin afición) y porque muchos de los que tenían boleta de cortesía no se imaginaron tanta gente y no llegaron a tiempo.

Para cuando el reloj marcó las 7:20 y los equipos saltaron a la cancha, El Campín se veía hermoso, imponente, vestido de azul y en medio de muchos gritos ensordecedores desde todas las tribunas. Ante las sanciones de norte y sur por la pólvora del último clásico, Oriental se encargó de poner la fiesta con una salida llena de mucho papel picado y muchas banderas nuevas con leyendas hacia el plantel. El mensaje subliminal era uno solo: "Esto es Millonarios, aquí estamos y queremos recuperar el sitial que nos corresponde". La fiesta que se tenía preparada era mucho más fuerte que lo que se vio, pero los extintores (más de 40) no pudieron entrar, otra vez, por disposiciones del PMU (esa bendita costumbre que tiene el distrito de no colaborarle a la hinchada azul y sí a la roja).

Apenas terminó de sonar el himno de Bogotá, que se cantó desde todos los sectores con el alma, de inmediato sonó el primer canto, originado desde Sur y propagado en Oriental y Occidental: "Hay que salir campeón, vamos cantemos todos que este año vamos a salir campeón". Ese fue el grito de batalla, el mismo que durante la pretemporada se había difundido al interior del plantel por todas las barras que visitaron los entrenamientos y los amistosos. Una hinchada que tiene su orgullo herido, que de nuevo envió el mensaje de que siempre va a estar presente y que quiere que ese aliento se vea retribuido con campeonatos.

La espera de más de dos meses sin Millos se desaforó cuando Rangel mandó ese cabezazo a la red del arco sur. El grito furioso de gol combinado de 26 mil personas que estaban esperando durante 69 días ese momento fue espectacular, mucho más que en los otros dos goles porque en el de Machado hubo una ilusión óptica que hizo pensar que el remate se había ido desviado y porque en el tercer gol la historia ya estaba liquidada. Pero ese primer gol fue, tal vez, el mejor momento de la noche al ver como toda la gente gritaba el "y gol, y gol y gol".

Durante el partido, ese mensaje de la gente a sus jugadores se manifestó varias veces, cuando el árbitro cometía alguna equivocación y sacaba amarillas injustas, cuando Estrada ponía a jugar a Maxi por la derecha y Rojas hacía lo mismo con Machado por la izquierda, cuando se prendieron todas las linternas de los celulares al minuto 15 del primer tiempo para hacer de ese marco apoteósico un auténtico festival de luces, cuando empezaron los cantos hacia Santa Fe con el partido sentenciado que siempre se escuchan en la antesala a un clásico.

Millonarios debutó con un triunfo justo, su hinchada debutó con otra demostración de cátedra. Uno no puede cansarse jamás de expresar frases del tipo "como esta hinchada no hay ninguna" o "la mejor afición del país en calidad y cantidad". Y no puede, simplemente, porque la misma gente se encarga de superarse a sí misma ante la sorpresa de propios y extraños. Esta hinchada, herida en su orgullo, volvió a estar presente en masa y aliento, y seguramente lo seguirá haciendo durante todo el semestre. Una hinchada enorme y fiel, que lo único que quiere es celebrar campeonatos y que siempre va a estar para dar una mano como el jugador número 12.

Ojalá para el clásico se repita ese colorido y la gente vuelva a asístir en masa. Ojalá se quite ese pensamiento santafereño de pensar que ir al clásico en el que Millos es visitante no aplica porque no se le da el dinero al rival. Ojalá se entienda que se va a ver a Millonarios sin importar para quién va la taquilla (y eso debería estar claro si se tiene en cuenta que nadie viaja como lo hacen los azules). Ojalá ese sentimiento de revancha y de querer comerse vivo a los rivales se mantenga siempre así como estaba anoche. Esta hinchada ha aguantado mucho, ha vivido la peor época de Millonarios y la mejor de sus dos principales rivales, pero aún así sigue firme y presente, eso se demostró el domingo ante Patriotas. Esta hinchada es noble y fiel, y lo merece todo en retribución.

Twitter. @elmechu

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