El peor final

El Apertura 2012 terminó para Millonarios este domingo de la peor manera: con una derrota lamentable ante Patriotas.
En toda profesión -no solamente para el jugador de fútbol- aplica una máxima regla: si hay actitud todo es posible en la vida y cualquier proyecto/tarea sale adelante. Por ejemplo, si usted es un programador de software y lo ponen a desarrollar en un programa que no conoce puede ser duro al principio pero a punta de actitud y ganas se termina conociendo el sistema nuevo hasta aprenderlo y sacar adelante el producto.
Absolutamente todos los seres humanos tenemos días buenos y días malos, días en los que todo sale como queremos y días en los que nada sale bien. Por eso la actitud se encarga de compensar cuando laboralmente las cosas no andan. Pasando eso al fútbol, uno perdona que haya mal nivel porque a todos nos pasa que tenemos esos días malos, pero lo que no tiene perdón es que no haya actitud, no haya sangre, no haya compromiso ni haya hambre o sed de triunfo. Eso fue lo que mostró Millonarios en la última fecha de la Liga ante Patriotas, sobre todo en el segundo tiempo.
Fue el peor final que le puede dar un equipo a su hinchada, que no hizo sino respaldar. Al final el resultado queda en las estadísticas, se pasa la página y se empieza a pensar en el mañana, pero en la retina y en la mente del hincha, más que el 0-1 en contra, va a quedar ese horrible recuerdo de ver a los jugadores de Millonarios caminar la cancha con el marcador adverso sin mostrar por lo menos algo de verguenza como para al menos intentar buscar el empate. Ver a los jugadores con esa actitud "nomeimportista" que mostraron, como enviando un mensaje que decía "ya qué, ya estamos afuera, que se acabe rápido esto y listo, nos vamos de vacaciones".
Tancredi, Padilla (hasta que lo cambiaron), Urbano y Asprilla eran los únicos que corrían, que le imprimían ganas al asunto, que tuvieron ese sentimiento de dolor por el resultado y que quisieron correr y empatar. Justo los cuatro jugadores que estaban en la cancha y que en las fechas pasadas no estuvieron o tuvieron pocos minutos de juego. Los demás mostraron desgano y desidia, la misma de los últimos partidos, estaban fríos, como si no les corriera sangre por las venas.
Millonarios regaló el segundo tiempo porque los jugadores no quisieron (así es, no quisieron) jugar ni meterle ganas al asunto. Es cierto que ya estábamos eliminados y no había nada que hacer en cuanto a la tabla, pero esa no era la forma de terminar un torneo. Otros equipos de años pasados también llegaron a la última fecha jugando en casa sin opciones de clasificar pero tuvieron la dignidad de jugar ese último partido con respeto hacia el hincha y lo ganaron, así todo ya estuviera consumado, solo por respeto y/o dignidad.
Lo de Millos en ese segundo tiempo fue, más que una nueva derrota, una auténtica falta de respeto con la hinchada. Rescato a Tancredi, Padilla, Asprilla y Urbano porque a ellos se le notaba que les dolía terminar así, los demás caminaron la cancha y volvieron a insultar y a burlarse de los hinchas que fueron a verlos como siempre.
El mal nivel pasa y hay días buenos y días malos, lo verdaderamente insultante es esa falta de sangre, esa desidia tan típica que se ha venido repitiendo en los últimos partidos. Equipos con peores nóminas que la nuestra están clasificados pendientes de un sorteo, son esos equipos que tuvieron actitud, ganas y sed de triunfo y les alcanzó para hacer 28 puntos o más, algo que este equipo no tuvo durante todo o casi todo el torneo. Por eso estamos eliminados y con el aliciente de haber recibiendo el peor final de todos. Ahora vienen las vacaciones, las que al hincha le duelen en el alma porque vive de Millos pero a esos jugadores pareciera que no.
Twitter: @elmechu

