El abrazo Embajador

El abrazo EmbajadorFoto: Hugo Molano (@hugobogota)

La imagen de Rafael Robayo y Ricardo Lunari en la celebración del tercer gol fue la postal para el recuerdo de la victoria de Millonarios sobre el DIM este sábado en El Campín

La iniciativa del "abrazo Embajador" fue promovida por el Club a través de sus cuentas oficiales. Consistía en que los asistentes se unieran en un instante de tiempo en un abrazo colectivo cinco minutos antes de la salida de los equipos a la cancha bajo el lema "no somos once contra once sino miles contra once".

Pero hubo otros abrazos Embajadores que se robaron las fotos de las portadas del lunes. Primero el de Cadavid con Maxi sobre el sector norte del estadio cuando entró ese segundo gol que tanto esperaba la gente y que se cantó con el alma. Y después, la que sin duda es la postal de la jornada, la celebración del tercer gol cuando se jugaba ya el tiempo de adición que sentenció la historia a favor de los azules.

Maxi, que había recibido de Robayo la asistencia para el segundo gol, devolvió atenciones con un centro al segundo palo que encontró al "pulmón azul" solo. Allí, Rafael amagó con hacer un pase y terminó haciéndole una finta al portero para dejarlo viendo pajaritos en el aire. Luego de eso, con poco ángulo de tiro y con dos jugadores en posición de pase con arco vacío, Robayo prefirió hacerla personal y mandó el balón por el único espacio que había entre el defensor y la red. Gol, golazo, bálsamo, tranquilidad, respiro. Ya no sufrimos más.

Para celebrar, Robayo corrió unos metros hacia Occidental y se desplazó de rodillas sobre el césped todavía dentro del terreno de juego. A su encuentro el primero que llegó no fue ningún compañero, sino el propio técnico Lunari, que se tiró sobre el jugador para el que fue el verdadero abrazo Embajador. Ambos de rodillas, 100% pasión. Los fotógrafos hicieron del suceso alimento para sus lentes mientras el estadio era una sola fiesta.

Después, había que ver a Lunari en su regreso al banco. Saltaba como un niño chiquito, descontrolado, totalmente feliz. Por un instante de tiempo se quitó el traje de técnico y se dejó solo el del hincha. Y como hincha celebró, saltó y gritó más que los que estábamos en las gradas. Al que se pasaba por el frente se lo llevaba puesto con un abrazo. Para él, ese gol de Rafa también era una dosis de tranquilidad por la empatitis de los últimos juegos y la presión por el triunfo.

Minutos más tarde, en la rueda de prensa, Lunari habló del hecho: "No tengo que mentir ni engañar a nadie. Yo soy de Millonarios. Con el gol de Rafa me volví loco y celebré como un hincha más... Que digan lo que quieran, se me salió el hincha. Saben que yo por este equipo he dejado todo el corazón".

La foto de Rafa y el "mono" ya le dio la vuelta al mundo por todas las redes sociales. Ese fue, sin duda, el mejor de todos los abrazos Embajadores en una noche en la que si algo tuvo fue justamente eso, abrazos de una gran familia, la más grande de Colombia.

Twitter: @elmechu

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