Demasiado corazón

Demasiado corazón

En el último suspiro, un gol de Rafael Robayo le dio la victoria a Millonarios sobre el Deportes Tolima este domingo en El Campín.

Hasta los 20 minutos del segundo tiempo, lo que se vivía en El Campín era una historia de terror. Se estaba presentando el peor escenario posible: Tolima ganaba con gol de Hárrison Otálvaro, quien aprovechó un error en salida azul y festejó su cumpleaños anotándole a su ex-equipo. Aparte de eso, en la cancha el visitante parecía el local, mientras que Millonarios se estrellaba constantemente contra la férrea defensa tolimense y no mostraba opción alguna de, por lo menos, empatar. Israel había mandado a Maxi en lugar de Henry Rojas, y el equipo azul lo hacía todo bien hasta que pasaba los tres cuartos de cancha, ahí era todo comodidad para los de Gamero. Ah, y el Tolima se había quedado con diez hombres comenzando la etapa complementaria, pero Millonarios no sabía cómo aprovechar ese hombre de más.

La cosa parecía perdida. De verdad que no se veía por dónde empatar. Era ver a un desordenado Millonarios contra un cómodo Tolima. En la tribuna se alcanzó a presentir la primera derrota en casa del año y el reloj era el peor enemigo. De repente, a Millonarios le salió su as bajo la manga. O mejor, Millos encontró en "Manga" a su as que le permitió volver al juego. Cuando todo se nublaba, Escobar hizo una individual distinta para empatar el partido ante la sorpresa de propios y extraños. Parecía imposible pero Millos estaba de vuelta en el juego y nadie lo imaginaba. Cinco minutos más tarde, David Valencia vio la roja y era diez contra diez.

La gente, entonces, se jugó un papel fundamental. Contrario a lo que muchos imaginaban, que era escuchar el "movete" y cánticos similares de protesta, las cuatro tribunas apretaron, cantaron a una sola voz y empujaron a sus jugadores hacia la victoria. En la parte defensiva, Cadavid y Blanco fueron unas fieras, entre los dos neutralizaron los ataques tolimenses (que no eran nada sencillos). En la mitad, Jonathan Estrada sacó pulmones de cualquier parte para recibir, pausar, filtrar y poner a jugar a sus compañeros. El equipo mostraba muchas ganas de seguir de largo, pero el fútbol no le ayudaba. Tolima seguía controlando con mucha brevedad cada incursión ofensiva de los azules hasta con cinco defensas, y los nuestros muchas veces equivocaron el camino al tirar centros fáciles de evacuar.

Desde la derecha, desde la izquierda, por arriba (sobre todo) y por abajo (muy poco). Millos buscaba estrepitosamente la forma de conseguir el gol ganador. Y llegó el minuto 90 y el aviso de tres minutos de adición en el tablero electrónico, dos de los cuales se los consumió el rival quemando tiempo en un tiro de esquina desde Oriental. Parecía el segundo empate en casa del año y dos puntos más que se escapaban. Parecía...

Pero entonces, en el último suspiro, una incursión de Quiñones por izquierda derivó en un centro, un rebote y la aparición de Robayo -quien había entrado por "Manga"- para mandarla a guardar con un remate de forma furiosa en el arco sur y cambiar la historia de un partido que parecía sentenciado. En el último minuto, Robayo hizo que El Campín estallara de delirio, que hasta los más extraños se abrazaran, hasta que algunos derramaran lágrimas. Con mucho coraje, con ganas, con actitud, con "huevos", Millonarios logró una victoria que parecía muy complicada, hasta imposible.

El central esperó a que Tolima sacara desde la mitad de la cancha e hiciera dos pases para terminar el partido. Los aplausos desde las gradas no se hicieron esperar. Hubo hasta hinchas que se colaron hasta la gramilla para felicitar a sus dirigidos. Millonarios logró un triunfazo, y lo hizo con la actitud que le pide su gente. Lo hizo buscando hasta el último suspiro aunque las fórmulas no fueran las mejores. Lo hizo empujado por su gente que también creyó que ganar era posible. Este es uno de esos triunfos que se recordarán en unos años, de los que hacen que los niños lleguen a los colegios y los jóvenes a las universidades con el pecho inflado y el orgullo en lo más alto. Millos ganó con demasiado corazón de sus jugadores y de su afición.

Twitter: @elmechu
 

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