Clasificamos… Pero fue un papelón

Clasificamos… Pero fue un papelón

Millonarios dejó en el camino al Bucaramanga por la vía de los penales y clasificó a los cuartos de final de la Copa Colombia en una noche para el olvido.

Afortunadamente dentro de unos años cuando el recuerdo se desvanezca la historia simplemente dirá que el 25 de Agosto de 2010 Millonarios eliminó al Bucaramanga, que pasó a los cuartos de final de la Copa Colombia y que enfrentará al Cúcuta. Afortunadamente el Bucaramanga despilfarró cuatro de los cinco cobros de la serie y afortunadamente esta noche contamos con muchísima suerte, porque fue un partido para el olvido.

Si, Millonarios clasificó, pero detrás de eso hay mucho por contar porque fue un partido horrible en una noche horrible, de esas en las que el frío entra por todos los lugares del cuerpo y la lluvia fastidiosa no te deja caminar tranquilo. Tan malo fue el partido de Millonarios que al final, cuando terminó la tanda de los penales, las caras entre los hinchas eran de indignación más que de felicidad. Hay que hacer un recuento de todo: llegábamos con la ventaja, jugábamos en casa, en nuestra casa, con el clima a favor y con los hinchas apoyando del mismo lado y terminamos sufriendo en exceso. La historia y el entorno invitaban a una victoria sencilla o a, por lo menos, en el peor de los casos, un empate útil. Jamás imaginábamos una derrota y es algo que no estaba en las cuentas de nadie. Pero Millonarios, una vez más, nos enseñó que eso de "ganar de camiseta" está obsoleto y que no se puede cantar victoria antes de jugar. El resultado fue terminar los 90 minutos perdiendo y forzando una serie de penales que nadie veía venir.

Algunos podrán -y querrán- culpar al central del partido y a sus asistentes porque cometieron errores de estudiante: Invalidaron dos goles de Arrechea que eran más legítimos que una VISA a los Estados Unidos y dejaron de expulsar a por lo menos dos jugadores de la visita y, en lugar, Cíchero vio la roja en Millonarios, todo eso aparte del "show" de Mílton Patiño que usó al central como una marioneta todo el juego. No es excusa, había todo para pasar de largo y jamás para sufrir como tuvimos que hacerlo.

El partido arrancó frío, más frío que la noche bogotana. Los dos equipos salieron a cuidarse y estudiarse demasiado. Era un monólogo de pases buenos y malos en media cancha y ninguno de los dos quería arriesgar, fueron 15 minutos de tedio hasta que una falla en el fluído eléctrico suspendió obligatoriamente el compromiso. Durante unos 20 minutos el estadio fue oscuridad, las dos barras bravas azules animaron la noche cantando más duro que antes y algunos aprovecharon para ir al baño, a comer o a tomarse un tinto.

La luz regresó al estadio y también a los dos equipos, con la reanudación el partido creció exponencialmente en emociones. Millonarios puso el vértigo al comienzo y Bucaramanga jugaba rezagado, pero la historia fue la misma de los últimos partidos de Millos: "mucho toque-toque y de aquello nada" como decía Vinasco. Los nuestros tenían la pelota todo el tiempo pero la poca profundidad y la falta de ideas hacían que casi no hubiera riesgo sobre el marco de Milton Patiño y que Millos no pudiera pasar con facilidad de los tres cuartos de cancha. Y mientras tanto, el Bucaramanga solo necesitaba 3 o 4 pases para pisar el área azul con mucha más facilidad que Millos. Poco a poco el visitante se montó en el partido y se aprovechó de la pasividad de Perlaza y Mosquera (sobre todo éste último) para inquietar a Delgado. A los 41 minutos tras un remate al cual Patiño dio rebote Arrechea infló la red del arco sur de El Campín totalmente habilitado pero la jugada fue anulada por el central y el línea de Occidental. El 0-0 fue el resultado con el que los equipos se fueron al descanso.

El arranque del segundo tiempo también fue una historia repetida: Millonarios mejor que nunca y su rival aguantando hasta que llegó el gol de Jonathan Estrada cuando iban 3 minutos del complemento con el que Millos dejaba 3-1 la serie. Desde ahí y durante 15 minutos Millonarios fue una tromba. A Arrechea le volvieron a anular otro gol cuando partió otra vez habilitado y había dejado en el camino a Patiño. Para ese momento se palpitaba que no sólo íbamos a ganar sino que también podíamos golear, pero vaya que fue una falsa ilusión. Al Bucaramanga solo le tomó 10 minutos para convertir lo que parecía una victoria sencilla en una derrota vergonzosa. Primero fue el gol del empate en una jugada aislada en la que -como raro- la defensa azul pecó en exceso. Y ese gol envalentonó a los visitantes que atacaron con mayor frecuencia hasta encontrar el segundo por la vía de la pena máxima a 13 minutos del final.

En ese momento las caras largas llegaron al estadio. La tranquilidad que se vivía 10 minutos atrás se fue al olvido y empezaron las críticas. Millonarios se desdibujó totalmente, intentó atacar desesperadamente sin claridad y aunque tuvo opciones no fueron tan claras. Era increible como después de todo el trámite estuviéramos perdiendo con un equipo de la categoría de ascenso, en casa y con todas las variables a nuestro favor. Era increible ver como el equipo jugaba a nada, cometía tantos errores juntos y nosotros los hinchas tuvimos que sufrir para que el Bucaramanga no anotara el tercero porque estuvo más cerca que Millonarios. Algunos, incluso, esperaron con ánsias llegar a penales porque definitivamente no veían por donde podía llegar el empate. Cuando el central señaló el pitazo final había malestar en todos los hinchas. Jugando horrible, Millos terminó casi que pidiendo tiempo ante un rival infinitamente inferior y jugando como local.

Se podrá decir que la tanda de penales fue "emocionante", pero también se puede decir que "no hay derecho". De los 10 cobros se anotaron solo 3. Pajoy, Robayo y Ulloque mostraron cualquier cosa menos casta a la hora de cobrar (Pajoy y Ulloque enviaron la pelota hasta el coliseo y Robayo le anunció y regaló su cobro a Patiño). Menos mal Arrechea y "Ringo" Amaya anotaron sus cobros, y menos mal los jugadores del Bucaramanga patearon tan mal, por eso fue que clasificamos... jugando horrible, perdiendo en casa y botando penales, pero clasificamos. A la salida la gente ya empezó a rumorar si es que a Páez le quieren "hacer el cajón" o si es que definitivamente la táctica azul no es convincente. Muy pocos lo vieron como una celebración por haber seguido en la Copa, La gran mayoría salió bastante inconforme, dubitativa y pensativa sobre lo que viene para un equipo que tiene mucho la pelota pero comete demasiados errores en defensa y carece de profundidad.

Ahora viene el Cúcuta en cuartos: Primero en Bogotá el 15 de Septiembre y después allá 7 días después. De ganar, el rival de Millos sería casi que Nacional. Ahora vendrá una semana y media para buscar replantear los módulos y ser un poco más punzante en ataque. Clasificamos, sí, pero fue una verguenza clasificar así.

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