Clásico sin emociones

Clásico sin emociones

Millonarios y Santa Fe empataron sin goles en la edición número 284 del clásico capitalino este domingo.

Del capítulo 284 del clásico capitalino no se acordará nadie en poco tiempo. Fue mucha más la expectativa que tenían ambas hinchadas por el hecho de encontrarse tan temprano en el camino y luego de los acontecimientos sucedidos en 2015 y durante la última semana que lo que se vio en el campo de juego. Terminó siendo un duelo "a la uruguaya" que dejó mucha táctica y poco fútbol. Al final, un empate sin goles ni emociones en el que las llegadas de gol combinadas de ambos equipos se pueden contar con una sola mano, y sobran dedos.

Para Millonarios, el arranque del juego fue prometedor, pero pasados los primeros diez minutos el equipo se quedó, y utilizó como filosofía de juego el esperar y tratar de contragolpear. Se notaba la propuesta táctica de los dirigidos por Israel con la posición de Maxi Núñez en el campo. El argentino estaba parado antes de la línea del medio campo. Con los minutos se diluyó Estrada, quizá contagiado de ese espíritu defensivo de todo el equipo. Y sin Jonathan activo, el circuito ofensivo de los Embajadores estaba cortado.

Entre tanto Santa Fe, que por momentos tuvo la iniciativa, solo tuvo una única fórmula de ataque en todo el partido, la del centro desesperado desde cualquier sector del campo, con pelota quieta o en movimiento, buscando la cabeza de Mina. Y Neutralizado Mina (el trabajo defensivo de Millonarios durante todo el juego fue notable, con todo y el central llenándonos de tarjetas amarillas), la propuesta ofensiva de los cardenales fue nula.

En lìneas generales, fue un partido demasiado táctico, dos equipos con módulos y sistemas idénticos (4-2-3-1) y estilos de juego muy parecidos. Millos pecó en tratar de pelotear cuando el equipo juega mejor por el piso. Después, cuando el técnico Israel movió el banco y realizó los cambios, la ambición ofensiva que pedía la gente apareció (vino muy bien el ingreso de Mejía), el pecado fue querer llegar hasta la línea de gol para patear al arco cuando en varias ocasiones la jugada pedía un disparo de media distancia. 

El 0-0 final fue justo porque los dos equipos optaron por la seguridad defensiva en lugar de arriesgar en ataque. Si se mira desde lo táctico, Millonarios hizo un juego destacable porque no hubo un solo momento en el que los hinchas sufrieran por los ataques rojos y ese Santa Fe "ofensivo" que había hecho tres goles en Bolivia el jueves fue totalmente neutralizado por la zaga azul. Si se mira desde lo emocional, el partido quedó en deuda con las dos aficiones. Se destaca la labor defensiva en los 95 minutos, pero hizo falta ese poco de ambición para buscar algo más en ataque y no conformarse solo con el empate.

Se viene el debut de la Copa el miércoles ante Equidad en casa. Los abonados podrán ingresar sin problema al estadio porque el abono cubre también los tres duelos de esta competición. El discurso es el de pelear los dos torneos de forma paralela, nómina hay de sobra para hacerlo y los tres rivales no deberían significar ningún problema para avanzar a los octavos de final. De entrada es bueno decirlo, luego de dos años seguidos haciendo papelones y quedando eliminados en primera fase, es una obligación conseguir la clasificación, y no como mejor segundo sino ganando el grupo con autoridad. Si tus rivales son Equidad, Tigres (antiguo Expreso Rojo) y Bogotá, hay que quedar primeros con mucho tiempo de anticipación y ganando la mayor cantidad de puntos posible.

Twitter: @elmechu

 

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