Cinco meses después

Cinco meses despuésHéctor Quiñones debutó en Liga y fue uno de los más destacados del triunfo en Barrancabermeja

Con dos penales, Millonarios derrotó a Alianza Petrolera en su primera presentación afuera de Bogotá en el 2016.

La fórmula es sencilla. Para clasificar a los Playoffs, que es una obligación para Millonarios, la clave está en ganarle a todos esos equipos chicos que hacen parte del grupo de animadores de nuestra Liga. Ganarles y ya, en casa o afuera, como sea. Ese "como sea" era el clamor de la gente en la antesala del juego por las redes sociales y en las charlas en colegios, universidades y oficinas. "Hay que ganar como sea", y Millonarios ganó y cumplió con lo que pedía la hinchada. No brilló, pero se fue de Barrancabermeja con los tres puntos en la maleta y eso es lo que se pedía.

El "como sea" de la ocasión fue la pena máxima. Al igual que el sàbado pasado ante el Pasto, los Embajadores no encontraron ninguna otra forma de llegar al gol distinta a la del disparo desde los once metros. La diferencia estuvo en que ante los "petroleros" el equipo tuvo una mejor disposición -sobre todo en el primer tiempo- y mejoró su orden defensivo. Regresando al párrafo anterior, el deber de Millonarios ante un equipo limitado como es Alianza era ganar. Que si gustó o no, que si hubo fútbol lírico o no, es tema de otra discusión e importará poco después. Los equipos que ganan títulos son los que ganan los partidos, jugar bonito es un valor agregado.

La historia dirá que Millonarios logró su primer triunfo de la historia en Barrancabermeja el 18 de febrero de 2016, nadie recordará cómo fue el trámite en unos años. Y es importante recalcar esto porque uno de los pensamientos que tanto plantel como hinchada debe cambiar es ese de que cualquier partido en tierra caliente es difícil y que empatar en plazas desérticas es buen negocio. No. Ya no más. Esto es Millonarios. Este equipo tiene que ganar donde sea y el factor climático ya no debe ser más una excusa. Hoy fue la sustentación de esa afirmación.

Del partido, hay que decir que el equipo tuvo una buena vocación en la primera parte. Contrario al pensamiento de todos, Israel mostró que sí se había trabajado más de un módulo táctico en la pre-temporada y cambió el esquema para jugar con dos delanteros. El equipo tuvo vocación ofensiva, salió a imponer condiciones y mandó en el terreno de juego. No estuvo fino en ataque, innegable, porque cada vez que se pisaba el área rival era como si un viento de ansiedad corriera en medio de ese infierno que es Barranca para hacer una de más y dejar armar al local. Mención especial merece Héctor Quiñones, el lateral izquierdo que debutó por Liga ante Alianza y realizó una gran presentación. Tanto así, que por primera vez en un año hizo que no extrañáramos la ausencia de Machado.

Millos tenía orden, ponía las condiciones pero no atacaba. Hasta que, tal como pasó con Pasto, una pena máxima del cielo llegó como salvación y Ovelar la transformó en gol para anotarse su primer tanto en Colombia. El paraguayo tuvo el segundo minutos después pero el palo le negó la celebración, y luego fue el turno de Quiñones que casi la manda a guardar en una incursión desde la izquierda. Millonarios ganaba con justicia. No fue nunca un equipo arrollador, pero sí fue el que buscó los tres puntos ante un rival que pareció haber salido a empatar.

El segundo tiempo fue más protagónico para el local. Millonarios ya no fue el mismo de la primera mitad y optó por esperar y contra-atacar, de nuevo con la falencia de no tener ideas claras de tres cuartos de cancha hacia adelante pero con el orden defensivo suficiente para contener a un rival que tècnicamente ofreciò poco. El técnico movió el banco para poner sangre nueva en la parte ofensiva pero siempre, en cada contragolpe, se hizo una jugada de más. 

Sobre el final, otra pena máxima le significó a Jonathan Estrada sellar la victoria y asegurar los primeros tres puntos afuera de casa del año. El central -hay que decirlo- falló al no expulsar a "manga" y al no pitar una pena máxima a favor de los locales, y sobre el final del juego dejó a Alianza con diez hombres.

Primera victoria como visitantes luego de cinco largos meses. Primer triunfo en Barrancabermeja. Primer gol de Ovelar (que después de ese penal mejoró considerablemente su juego en todos los aspectos, como si hubiera sido el combustible que no había tenido ante Equidad por Copa). El invicto continúa, un solo gol en contra, mejoras en lo táctico y la satisfacción del deber cumplido al ganarle a uno de los chicos. Hay muchas más cosas positivas que los tres puntos. Que hacen falta mejoras considerables en la última zona del campo, es cierto, pero siempre debe primar el resultado sobre el juego en sí. Y el domingo, ante Jaguares, estos tres puntos que sirvieron para cuadrar caja tras el empate con Pasto tienen que potenciarse con otros tres para que las cuentas queden estables.

Twitter: @elmechu
 

 

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