A defender la ventaja a muerte

A defender la ventaja a muerteLos jugadores celebran el gol de Máyer Candelo con el que Millonarios derrotó al Deportivo Cali en El Campín. Foto: Ingrid León

Millonarios derrotó 3-2 al Deportivo Cali en El Campín, en el juego de ida de las semifinales de la Liga.

Ya con el pitazo final, uno se devuelve en el tiempo y analiza el trámite del juego y concluye fácilmente que la diferencia de un gol fue corta por dos razones: el rival tenía un jugador menos desde los 25 minutos y se dilapidaron muchas opciones de gol en el arco contrario. Al final, fue un 3-2 sufrido y angustiante, que casi termina en empate y que en un momento fue derrota parcial.

Millonarios terminó ganando el partido en los minutos finales gracias, otra vez, a los cambios que llegaron desde el banco y arreglaron un duelo duro, que estaba muy complicado ante un rival que nunca demostró el hombre menos que tenía en la cancha y demostró por qué es uno de los semifinalistas de la Liga.

Para Millonarios al minuto 25 del primer tiempo marcó lo que debía ser el cambio del rumbo. Uribe cayó en el área derribado por Nasuti, que era el último hombre. Fue penal, roja para el defensor verde, gol de Uribe en el cobro y ventaja 1-0. La situación era inmejorable. No siempre se tiene al frente un rival con el marcador a favor y con diez jugadores.

Pero el Cali, en una jugada de otro partido, empató el juego cuando nadie lo imaginaba en las tribunas. Un pelotazo de Andrés Pérez (que siempre que juega contra Millonarios se juega el partido del semestre) sirvió para la igualdad apenas dos minutos después del tanto de Uribe. 1-1 y otra vez a empezar de ceros.

La ansiedad fue la peor enemiga de los nuestros en lo que siguió. El equipo azul tenía la pelota, iba al frente, buscaba, intentaba. Las opciones de gol llegaban pero se fallaban y eso alcanzó a llenar de desespero a los azules. Cali tenía diez, pero parecía jugando con once, y aprovechaba cada recuperación para explotar la velocidad de sus atacantes en el contragolpe.

A los 12 minutos del complemento, otra mala sorpresa, otro gol de otro partido. Lo hizo Andrés Pérez de media distancia cuando Millonarios tenía al Cali contra las cuerdas. Si antes estaba complicado con el empate, con la derrota parcial todo se ponía cuesta arriba. El canto del "Movete, Millos movete" sonó desde las tribunas. Nadie lo podía creer, Cali tenía lo que a Millos le había faltado: efectividad.

Entonces, llegaron los dos cambios de siempre. Entraron los dos que siempre arreglan los juegos y, otra vez, cambiaron la angustia por tranquilidad. Maxi Núñez se tiró a la derecha, rompió la cadera de Fabra y se convirtió en la mejor arma ofensiva de los azules.

El argentino, en una larga carrera por la banda, le sirvió en bandeja a Uribe el empate. Y Máyer, que no tenía una buena noche, recuperó una pelota en tres cuartos de cancha y desde ahí mismo la mandó a guardar para poner el tercero. Millos, que perdía un partido duro, terminó siendo el ganador y llevándose la ventaja para el partido de vuelta.

Por el trámite era para una diferencia mayor. Se sacó una ventaja, corta, pero ventaja al fin y al cabo. Y esa ventaja hay que defenderla a muerte el próximo domingo en Palmaseca. Sin Vikonis por sanción pero con la posibilidad de tener a Maxi desde el inicio. La final está a noventa minutos, y Millos vuelve a depender de Millos para seguir en carrera por el título.

Twitter: @elmechu

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