90 minutos perdidos

90 minutos perdidos

Millonarios dejó escapar otros dos puntos en casa tras empatar sin goles con el Envigado este martes.

Más de once mil Embajadores llegaron a la cita en el estadio para su cita con el amor de sus vidas. En la mente solo existía ilusión, enfrentábamos a un rival con el cual en las cuentas de todos eran tres puntos fijos, como contra Caldas, como contra Huila...

También había expectativa por la posibilidad de alcanzar el récord de 5000 goles por Liga y ser el primer equipo en llegar a esa cifra. En la antesala del juego la duda con la que los hinchas y medios hacían trivias era "¿quién anotará el gol 5000 este martes?". Por supuesto, se daba por sentado que los naranjas pasarían a la historia por recibir el tanto histórico. Pensar en un empate sin goles contra Envigado no estaba en la cabeza de nadie. Y minutos antes del pitazo inicial, otra buena noticia se supo en las tribunas: Patriotas derrotaba 2-1 al Deportivo Cali, resultado que nos convenía. Ganándole al Envigado quedábamos entre los ocho de cara a los tres partidos finales.

En la cancha nada de lo anterior valió ni sirvió. El gol 5000 nunca llegó, pareció como si nadie en el campo se hubiera enterado lo que significaba hacer ese gol, no para romper un récord, sino para sumar tres puntos que pueden llegar a ser vitales. Millonarios, que ante Jaguares había mostrado una notoria mejora en ataque, lució como un equipo inofensivo, sin ideas ni variantes, sin actitud ni personalidad, y empató apenas sin goles contra un rival que, hay que decirlo, no ganó porque Vikonis lo impidió y porque no supo aprovechar su superioridad en ataque. Millos necesitaba ganar, el país fútbol esperaba verlo triunfar, pero empató y casi pierde en una noche para el olvido que despertó la impaciencia y el desconcierto de la gente.

Envigado, que llegaba al partido con siete juegos sin perder, no salió a esconderse como pensaba todo el mundo. Los antioqueños jugaron el partido de igual a igual, rompieron el corto circuito de los azules en la mitad y pasaban con mucha facilidad de defnesa a ataque, encontrando huecos enormes en la media cancha azul para explotarlos todo el tiempo. Ni Vargas ni Blanco lucieron bien recuperando y controlando los rebotes.

La esperanza azul en la creación estuvo en los pies de Ómar Vásquez, que entró en lugar de Otálvaro para sorpresa de todos. Los mejores minutos de Millos en el partido se vivieron a mediados de la primera etapa, momento en el que se generaron varias opciones de gol, justamente, porque Vásquez se despertó y se pudo juntar con Insúa, Silva y Machado. Fue solo una ráfaga, siendo sinceros, Envigado nos hacía ver muy mal.

Para el segundo tiempo, otra vez para sorpresa de todos, Israel envió al campo a Romero por Vásquez y tácticamente ahí terminó el partido. Con los dos delanteros en cancha, Millonarios solo fabricó una sola opción de gol en todo el complemento, y lo hizo gracias a una serie de bloopers en el área. Por lo demás, el Envigado se mostró demasiado cómodo en defensa y en medio campo. Y llegó varias veces al arco de Vikonis con posibilidades reales de anotar, pero a los naranjas -gracias a Dios- les pesó su inexperiencia cuando pisaron predios azules.

Se jugó muy mal, no había fútbol ni tampoco actitud. El ingreso de Candelo y Robayo no ayudó a nada. La situación en las tribunas era tan tensa, que cuando los Comandos empezaron a cantar el "Movete" no recibieron chiflas de Oriental y Occidental. Por el contrario, las demás tribunas los siguieron. Desespero puro, que también se vio reflejado con la reacción de la gente una vez llegó el final del partido. Como había pasado con Caldas, Cali, Junior y Huila; Millos volvió a perder puntos en casa. De aquel equipo que el semestre pasado arrasó como local nos quedamos con otro que puede quedar eliminado solo por no hacer valer su condición de local.

Hoy, martes en la noche, Millonarios es octavo en la tabla pero espera por el juego del Once Caldas. La oportunidad de quedar por encima del Deportivo Cali se dilapidó y el tan anunciado gol 5000 tendrá que esperar, por lo menos, cuatro días más. Sigue el innombrable, el juego que todo el mundo quiere ganar. El reto esta vez será al doble, porque no solo es ganar por el honor y la rivalidad, también toca hacerlo para seguir con vida en la tabla. Estos 90 minutos perdidos ante el Envigado nos obliga a ganar, por lo menos, cuatro de los seis puntos en disputa en el Atanasio Girardot para llegar con opciones al clásico de la última fecha.

Twitter: @elmechu

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