112 veces PAPÁ

112 veces PAPÁEl momento en el que Jonathan Estrada anota el segundo gol de los Embajadores en el clásico.

El clásico capitalino 285 se pintó de azul y blanco. Millonarios derrotó 2-0 a Santa Fe y aumentó la paternidad sobre el conjunto cardenal

"Solo quien tiene hijos entiende que el deber de un padre no acaba jamás", dice Rubén Blades. Una frase que Millonarios generalmente aplica literalmente cuando del clásico capitalino se trata. En medio de un marco gigante, con un estadio lleno y pintado de azul, adornado con el humo de los extintores, las banderas y las sombrillas. Casi 30 mil personas presentes para disfrutar al final de lo que fue una linda y justa victoria de los azules, la número 112 del historial por Liga sobre los cardenales. 

Una victoria que comenzó desde el día anterior, cuando Ómar Pérez dejó en evidencia por las redes sociales que el camerino rojo estaba roto. Hizo show, amenazó con irse y provocó la renuncia del técnico cardenal apenas unas horas antes del partido, todo porque los santafereños resultaron ser más hinchas de un jugador que del club. El circo mediático de los rojos hizo que su presidente tuviera que dar una rueda de prensa antes del partido para tratar de bajar el show. Le tocó a Agustín Julio disfrazarse de técnico por un día, y comenzó como se debe: perdiendo contra Millonarios.

El primer tiempo mostró mejor a Santa Fe. Los rojos tuvieron tres opciones claras de gol, todas derivadas de errores azules en salida. Daba la impresión de que los azules habían salido al campo con miedo escénico. Los cardenales lucían más cómodos en la cancha y los nuestros no encontraban la forma de acercarse con peligro. Pero en el fútbol no se gana con merecimientos sino con goles, y en la única llegada azul del primer tiempo, cuando se jugaba el tiempo de adición, Macálister Silva aprovechó un cobro de tiro de esquina de Estrada para rematar de primera intención al primer palo y poner el 1-0 en un momento determinante. Ahí terminó el primer tiempo y El Campín se convirtió en una fiesta que no paró hasta varios minutos después del partido. Las cuatro tribunas cantaron y saltaron con ese gol de Silva y todo el setlist de temas dedicados a Santa Fe sonaron durísimo.

El segundo tiempo, en cambio, fue todo para Millos, que gustó y deleitó a su afición. Dos acciones en particular marcaron el trámite final. Primero, una gran atajada de Vikonis con su pierna izquierda en la que fue la única llegada con peligro de los cardenales recién empezaba el complemento; y luego la pena máxima sobre Rangel que Jonathan Estrada transformó en gol más tarde. Corría el minuto 58, todavía faltaba más de media hora de juego, pero Santa Fe ya estaba muerto en vida en la cancha.

El resto del partido fue fiesta y baile, en la cancha y en la tribuna. El hincha disfrutó un clásico mágico, al que solo le faltaron más goles para ser completamente perfecto. Con cada minuto que pasaba, los rojos se desesperaban más y los azules se llenaban de confianza. Hubo espacio para que se escuchara el "ole" en varios pasajes del juego, para que se aplaudiera el esfuerzo de todos, desde Vikonis hasta Rangel (que tuvo un muy buen partido, corriendo y colaborando en marca como se le pedía). Los jugadores rojos eran los primeros sorprendidos al ver semejante carnaval azul, como si nunca hubieran presenciado algo así antes. Era el ambiente soñado.

Sobre el final, para ponerle otro adorno más a la jornada, el desespero de los cardenales se simbolizó con la expulsión de su mejor jugador, Jonathan Gómez. Faltaban cinco minutos que para los cardenales parecieron toda una eternidad mientras esperaban que ese calvario que significaba ver al rival de toda la vida hacerles la fiesta en la cara se les terminara. El equipo de Ómar Pérez perdió de nuevo en la cancha y en la tribuna. Quien esté a cargo no importa, pase lo que pase, Millonarios sigue siendo su papá.

Ya son 112 victorias y se completaron seis clásicos sin conocer la derrota. Los números dicen que hay más triunfos azules que empates, y que hay más empates que derrotas. Cuando en un historial se presenta algo así solo puede significar una cosa: Paternidad.

Hijos nuestros morirán.

Twitter: @elmechu
 

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