Veinte años sin el ‘Búfalo’

Veinte años sin el ‘Búfalo’

Juan Gilberto Funes siempre quedará grabado en la memoria del hincha de Millonarios

Nacido en marzo 8 de 1963 en San Luis, Argentina, la vida de Juan Gilberto Funes Baldovino estaría marcada por la gloria, esa misma que con su potencia, sus goles y su carisma lo convertirían en ídolo de equipos como Millonarios y River Plate.

Hijo de Don Pedro y Doña Martha, ambos le inculcaron el amor por el deporte y la búsqueda de la grandeza. Aunque su madre afirmaba que “Siempre fue grandote. Cuando nació pesaba como cinco kilos.” Sus sueños de ser mecánico y corredor de autos, poco a poco se fueron decantando por la pelota y el potrero.

Sus gambetas poco a poco se fueron haciendo famosas en San Luis, donde su nombre es leyenda y mito y la veneración profesada hacia él se compara con la de pocos santos y próceres de la patria. Sus inicios fueron en Huracán y Estudiantes, ambos clubes de San Luis, de donde dio el salto a Sarmiento de Junín. Tenía 17 años y todo un futuro prometedor por delante.

La falta de regularidad lo devolvió a su pueblo natal donde probó suerte en el modesto equipo Jorge Newbery, para luego recalar en Gimnasia y Esgrima de Mendoza. Allí pudo demostrar de qué estaba hecho y sus goles le sirvieron para que, al norte de Sudamérica, el equipo azul y blanco de Bogotá se fijara en él y en su estilo de juego.

Llegó a Millonarios con más dudas de los hinchas que certezas. Su carrera hasta el momento, hecha en equipos poco conocidos del sur de continente, dejaba ciertas inquietudes en la parcial embajadora, que llevaba cuatro años sin un título y que siempre estaba acostumbrada a ganar. Tenía 21 años, medía 1,80 metros y pesaba 87 kilos. El reto: reemplazar al gran Wilmar Cabrera, delantero uruguayo, que con 80 goles en Millonarios, partía por 60 millones de pesetas al Valencia de España.

Sus primeros meses en Millos no fueron fáciles. Le costaba adaptarse, eran más los goles que desperdiciaba que los que convertía y la afición empezaba a verlo como un jugador que no daba la talla para el reto. Jaime Ortiz Alvear lo bautizó como ‘El Búfalo de San Luis’ y a pesar de las discretas presentaciones del argentino, seguía teniendo fe en él.

El tiempo le daría la razón a Ortiz. Funes se adaptó magníficamente al fútbol colombiano y empezó a driblar rivales, a hacer goles y a ganarse el corazón de la gente. Su fortaleza era casi invencible, ni los defensores más férreos podian con él, y su elegancia y habilidad, a pesar de su peso, lo hacían uno de los mejores delanteros en la historia del balompié criollo.

Con los corazones del público ganados, Juan Gilberto entraría a la historia del club embajador la noche del 18 de noviembre de 1984. Millonarios enfrentaba al Junior de Barranquilla. Norberto Peluffo cobra un tiro libre a riesgo que es enviado al centro del área por Miguel ‘Nano’ Prince y de cabeza Funes convierte el gol 3000 en la historia del club albiazul. Júbilo en las gradas y alegría en el ‘Búfalo’ que por siempre llevaría en su alma los colores azul y blanco.

Los relatos y las crónicas de sus goles rápidamente llegaron a oídos de los empresarios de River Plate que quisieron contar con sus servicios. En un giro inesperado de la historia, esta vez los de la banda cruzada llevarían un azul a sus toldas y no al contrario, como en El Dorado. Con 47 goles (45 en liga y dos en Copa Libertadores) Funes quedaría en el Olimpo de los grandes ídolos de Millonarios, aunque no pudo obtener un título llevando la camiseta embajadora.

En River tocaría el cielo con las manos. Con el equipo de Núñez consiguió la Copa Libertadores de América en 1986 frente a América de Cali. Aún se recuerda como cantaba el himno nacional de Colombia a pesar de los reproches de sus compañeros argentinos y aquel gol que le daría el triunfo continental al club millonario. “Este gol se lo dedico a los hinchas de Millonarios” fueron sus palabras luego del gol convertido en el juego de vuelta y tras levantar el trofeo más preciado del fútbol latinoamericano.

De River saltó al otro lado del charco, Olympiakos de Grecia donde es recordado por su fuerza y valentía al jugar. Nantes y Niza de Francia quisieron contar con él en sus filas, pero el descubrimiento de una afección cardiaca que le podría causar un paro lo marginaron de estas posibilidades. Convencido de que nada le impediría jugar al fútbol, Funes recaló en Vélez Sarsfield donde portando la ‘10’, maravilló en Liniers a los hinchas de la ‘V’ azulada.

Boca Juniors lo quiso contratar, y aunque ya se había enfundado en la camiseta ‘xeneize’, en los exámenes médicos, la dichosa afección volvió a aparecer y el médico del club de la Boca le sentenció “No puede jugar más al fútbol, si lo hace puede morirse en una cancha”. Funes, con tan solo 27 años, tuvo que despedirse del mayor de sus amores.

Tuvo cuatro operaciones en su corazón, hechas en Mendoza, pero su estado de salud empeoraba con los días. La noche del 11 de enero de 1992 abandonó este mundo en medio de los llantos de sus padres, sus hermanos, su esposa y su pequeño hijo. Ríos de lágrimas corrieron en Bogotá y en Núñez, por la partida de uno de los más grandes ídolos de ambos equipos.

Diego Armando Maradona, ídolo máximo del balompié argentino, recuerda al ‘Búfalo’ en su biografía ‘Yo soy el Diego’ de esta manera: “Hoy podría agregar al Búfalo en la lista de mis grandes amigos, de los más íntimos, aunque recién hablamos y nos sentimos juntos en serio, con profundidad, en los últimos quince minutos de su vida, El estaba internado, con el corazón roto, pobre, con el corazón partido. Ver a ese oso bueno, a ese hombre enorme postrado en la cama, era una imagen tremenda, muy muy dolorosa. Con Claudia seguíamos la cosa bien de cerca. Y el último día, por esas cosas del destino, por esas cosas que el Barba tiene reservadas para mí, yo estaba ahí, justo ahí, al lado de la cama. Y se murió, ahí, nomás. Casi en mis brazos”

Más de 40 mil personas lo despidieron en la Casa de Gobierno de San Luis. En la plaza de Pringles, en su pueblo natal, se erige una placa en su honor que dice “Porque nunca renegó de su origen, porque permanentemente mantuvo la humildad, porque siempre regresó a su provincia, porque proyectó de manera brillante a su patria chica por el país y el mundo... Su pueblo no lo olvida”.

LosMillonarios.net quiere de esta manera recordar a un grande de la historia embajadora. A un jugador que entretuvo a grandes y chicos. Que juntó familias en el estadio y frente a la radio o al tv para seguir de cerca sus goles, sus gambetas. A aquel ‘Búfalo’ del cual hoy hablan padres a hijos, abuelos a nietos y que perdurará en la mente y en el corazón azul por siempre.

Hasta Siempre Búfalo… Siempre te recordaremos.

Twitter: @AbsalomHerreraA

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