Que sea nuestra gran noche

Este jueves, Millonarios recibe al Boyacá Chicó en la gran final de la Copa Colombia, la oportunidad perfecta para empezar a cambiar la historia reciente y volver al sitial que siempre debe tener Millonarios.
En menos de 24 horas la historia de Millonarios puede dar un giro total, al menos la historia reciente, la que estuvo marcada por malos manejos, pésimos resultados deportivos, papelones, verguenzas y eliminaciónes increíbles. Este jueves Millonarios saltará a la cancha del Nemesio Camacho El Campín buscando no solamente levantar la copa del primer torneo oficial en 10 años, sino también buscando dar un paso gigante hacia reversar casi dos décadas de ventaja a sus rivales para volver al sitial que nunca debió dejar como el único equipo grande de Colombia.
En este momento, cuando ya lo único que pasa por la cabeza es el conteo regresivo previo al pitazo inicial, dejan de importar los comentarios de los demás, sobre todo aquellos llenos de amargura que tratan de pordebajear el proceso diciendo que es la Copa y no la Liga y demás igualándose a los hinchas de los equipos rivales que, envidiosos, buscan cualquier forma posible de intentar que lo que gane Millos les duela menos. Título es título, final es final, las finales hay que ganarlas y Millonarios, por solo el hecho de ser Millonarios, tiene que salir a ganar todo lo que juegue. Ya nos habíamos quedado cerca el año pasado en esta Copa y el semestre pasado en la Liga, esta vez logramos llegar hasta la final y aquí estamos, en la antesala de lo que puede ser una conquista más para la vitrina azul.
Espero, de todo corazón, que los jugadores de Millonarios alcancen a leer esta previa antes de saltar a la cancha a enfrentar el partido más decisivo en muchos años ante el Boyacá Chicó. Ellos, que ya lograron todo a lo largo del año en este torneo y superaron escollos difíciles para llegar hasta donde estamos hoy, deben saber y entender la responsabilidad que tienen el jueves y lo que significará levantar el trofeo de la Copa Colombia en la casa, ante toda su gente que desde hace mucho ya agotó todas las existencias de boletería.
Señores: En sus manos, o mejor, en sus pies, están las ilusiones de una hinchada enorme, la más grande de este país, que es tan grande que ni más de dos décadas sin títulos la han diezmado y siguió estando presente en todas las canchas. Una hinchada fiel, que siguió al equipo aún en las más malas de todas, que no abandonó, que siguió siendo inmensa, que llenó estadios cuando el equipo era 14 en la tabla y no había opción de pasar, que tuvo que vivir derrotas amargas con marcadores que en otras épocas eran increíbles pero a pesar del dolor siguió respaldando, que estuvo aún cuando Millonarios era manejado por las peores personas que pudieron pasar por aquí, que dejó de ir por el resultado y, en cambio, fue solamente por amor a la camiseta.
Cuando mañana salten a la cancha y vean las caras de ilusión de todos y cada uno de los 40 mil hinchas azules que estarán presentes, solamente piensen qué va a pasar si ganamos, cómo va a estallar la ciudad, algo que no se ha visto por acá en muchísimos años, y entiendan que serán partícipes de eso si lo consiguen, que le darán a la mejor hinchada del país un título, que serán campeones con este movimiento sentimental que mueve tanto llamado Millonarios algo que otros grandes jugadores y técnicos que por acá pasaron no alcanzaron a lograr.
A los hinchas, el mensaje es el siguiente: Si tienen problemas en el trabajo o en el estudio, si tienen problemas con su pareja, si están pasando alguna decepción amorosa, si están pasando por algún otro problema familiar o personal, cuando el jueves les suene el despertador guarden todo eso en el cajón de la mesa de noche y dediquen el jueves enteramente a Millonarios. Hacía una década no vivíamos esto de estar en una final, lleguemos al estadio (los que alcanzaron a conseguir entrada) o sentémonos frente al TV o Radio (los que no alcanzaron o están afuera) con la mejor de las energías, rompámonos la garganta siempre alentando y no reclamando, si vamos a insultar que sea a los rivales o al central pero no a nuestros jugadores. Animemos los noventa y tantos minutos que dure el partido y confiemos en Dios que la noche y la Copa tendrán para nosotros un cierre de fiesta y carnaval. Ninguna otra hinchada alienta como esta, ninguna otra hinchada se hubiera mantenido tan fiel y unida con estos últimos años, las demás se hubieran extinguido, pero la hinchada de Millos siguió presente, siempre estuvo y siempre estará. Nos merecemos una alegría, nos merecemos todas las vueltas olímpicas, nosotros más que nadie, el jueves puede darse la primera de tantas.
Y para todos: No es bueno ser triunfalistas pero sí es muy bueno tener tanta ilusión, tener ansiedad, soñar con el momento de levantar la copa, soñar con la celebración y demás. No es bueno dar por ganada la serie por el hecho de tener la ventaja en el global y en la localía. Este Chicó sacó a Santa Fe y a Nacional, nuestros rivales más odiados, hay que jugar, no hay que dar por sentado nada, pero la ilusión previa, la esperanza de desatorar millones de gargantas que están esperando como nunca que llegue el 27 de Octubre nadie nos las puede quitar. Estamos apenas a 90 minutos de consolidar un gran trabajo de todo un año y simbolizarlo con el tricampeonato de Copa. Más cerca no podemos estar, el jueves tiene que ser nuestro momento, nuestra noche, hay que afrontar el partido con la seriedad debida y no dejar pasar esta oportunidad que tardó tanto en volver a llegar.
Copa es copa, título es título, final es final y Millos tiene que ganar lo que dispute. Pero adicionalmente para nosotros, ganar esta Copa Colombia va a significar un paso gigante para el retorno del rey, de ahí su importancia en términos históricos y más por estos últimos años que hemos tenido que pasar. Es la oportunidad perfecta para renacer, para ir recuperando el trono que por esas pésimas administraciones anteriores dejamos ir. Es la oportunidad para que el gigante despierte. ¡Vamos por la Copa, muchachos!, ¡vamos Millonarios querido!, que La Liga, al menos mañana jueves, podrá esperar. No es "la final de la Copa Colombia", es también, la oportunidad de empezar a cambiar la historia reciente y de volver a la historia pasada, la que hizo que Millos sea tan inmenso. Ojalá la de mañana jueves sea nuestra noche y esta hinchada fiel y enamorada tenga por fin su momento.
Twitter: @elmechu

