Ojalá...

Ojalá algún día entendieran, señores jugadores, en qué ciudad viven y en qué equipo juegan. Ojalá algún día se tomen al menos la ligera molestia de gastar lo poco de dignidad que les queda para revisar las revistas, los periódicos, los libros, las fotos y los videos, y vean qué equipo es el que les está pagando el sueldo. Ojalá algún día se pasen por la sede administrativa y vean la cantidad de trofeos y el palmarés que tiene esa camiseta que ustedes se ponen por obligación y que esta noche volvieron a pisotear de la manera más humillante posible. Ojalá...
Ojalá ustedes, señor López, señor García y demás dueños de Millonarios, entendieran algún día que lo que para ustedes se convirtió en su negocio y en su diversión, para mi es lo que me levanta a diario todas las mañanas y el motor que mueve mi vida. Ojalá algún día entendieran que ustedes son el cáncer de lo que yo más quiero en la vida, que cada día que pasa lo están matando por dentro con su incompetencia y su avaricia y que aunque saben que no hay mucho que uno como hincha desde el otro lado de la orilla pueda hacer, aprovechan que tanto yo como muchos amamos a Millonarios para hacernos la vida más triste y vacía, y llegan al punto de burlarse de nosotros. Seguro no esperaré mucho para escucharlos hablar de que 'el tigre' Castillo es el nuevo 'mesías del gol'. Ya han vendido demasiado humo, ya es suficiente. Es un clamor popular, váyanse, por favor no más, nos han desangrado más que demasiado.
Ojalá algún día entendieran, dueños de mentira, que no soy solamente yo, es toda la gente la que pide, reza y hasta implora que se vayan y dejen a eso que mueve mi mundo en paz. Que no soy el único que necesita a Millonarios como un respirador artificial para vivir, que en Colombia y en el mundo somos millones los que cada semana esperamos ansisosos a que llegue la hora de un partido para estar presentes y que lo último que merecemos es recibir humillaciones semestre tras semestre que nos hacen la vida una mierda (y perdón la expresión). Que hemos dado tanto y recibido tan poco en los últimos años que lo mínimo que merecemos es padecer esta clase de shows de circo, que nosotros, los que sí sentimos en el corazón lo que significa este escudo y estos colores, nos merecemos alegrías y satisfacciones, después de todo lo que hemos dado por lo que ustedes hoy adminsitran, lo mínimo que nos merecemos es salir del estadio frustrados, con tristeza y bronca y ofuscados.
Ojalá, simplemente ojalá, ustedes tuvieran un poquito de dignidad, la dignidad que sí tiene la gente que va a alentarlos sin importar nada y a pesar de todo, que sacrifica su economía, sus novias(os), sus esposas(os) y hasta sus hijos(as) sólo para ir a ver al equipo, para salirse por completo de Millonarios y dejarnos la vida en paz. Ojalá, ojalá ustedes tuvieran el corazón que tengo yo y que tiene la hinchada de Millonarios. Ojalá tuvieran sentimientos, ojalá no fueran de piedra.
Ojalá jugadores, ojalá supieran lo que se siente quedarte sentado en una silla mirando al piso y llorando por una desgracia más en tu vida mientras entre lágrimas te preguntas qué fue lo tan malo que hiciste como para merecer tanta desgracia, y que esa escena se repita una y otra vez cada seis meses. Ojalá supieran, o mejor, ojalá al menos entendieran...
Ojalá ustedes sintieran al menos el 10% de lo que siento yo por este escudo que ustedes defienden por obligación pero que yo defiendo por amor y con el corazón, por pasión, por orgullo y por compromiso. Ojalá dejaran por una sola vez en la vida de salir ante los medios a payasear diciendo que Millonarios es un grande y que hay que respetarlo cuando ustedes solitos se encargan de insultar la grandeza que durante décadas defendieron los mejores e irrespetan cada pedazo de lo que yo más quiero en la vida. Ojalá algún día estas lágrimas que yo estoy derramando hoy las derramen ustedes, porque si bien yo lloro porque ustedes me causan desgracias, no lo merezco, porque no he hecho nada malo para que me paguen así cada vez que se les viene en gana. Pero ustedes ya se acostumbraron a hacer con la gente que los alienta lo que les da la gana.
Ojalá algún día jueguen en un equipo chico y tengan que sufrir angustias de verdad, a ver si ahí salen en los medios armando pataletas por nada, a ver si allá juegan a pasar el balón a los lados y hacia atrás y muestran el cero absoluto de jerarquía, a ver si allá depronto juegan con un equipo de la segunda división y muestran un poquito de respeto. Claro, a lo mejor jugar en el Huila no les queda más grande que lo que hoy nos hicieron vivir. De nuevo muchas gracias señores: hoy volví a conocer el infierno sin haber muerto, porque ustedes lamentablemente defienden de una manera inerte una causa que muchos en el mundo defendemos a muerte, y a cambio nos dieron otra humillación. ¿creen, acaso, que nosotros nos merecemos todo eso? El Cúcuta le remontó una diferencia de cuatro goles a Santa Fe. Sí, el Cúcuta, no era el Barcelona ni el Manchester United, pero ustedes, que juegan en Millonarios, dejaron que un equipo de la segunda división nos paseara. Pobre Don Alfonso Senior y pobres de aquellos que cuando dejaron este mundo Millonarios era un grande... y pobres de nosotros, los que vamos partido tras partido con ilusiones y esperanzas y terminamos como hoy, con el alma rota.
Ojalá algún día quieran, sientan y vivan, jugadores y directivos, y ojalá algún día tengan que derramar las lágrimas que yo derramo hoy. Nunca en la vida me imaginé que fuera a llorar por una eliminación de Copa Colombia, jamás. Se puede perder, pero hay formas de perder, y quedar eliminado con un equipo de la B perdiendo los dos partidos, jugando a nada y terminando paseados es una humillación, una humillación que no merezco. Mi papá un día me enseñó lo que era ser hincha de Millos, un equipo grande, y hoy estoy viendo que es todo lo contrario porque ustedes con todo lo que hacen están haciendo ver a Millonarios como el equipo más chico de todos. Seguro él, allá en el cielo, debe estar retorciéndose de dolor al ver lo que ustedes han hecho con algo que más que un sentimiento es un patrimonio nacional. Ojalá algún día sientan verguenza, no pido mucho porque no soy avaro, pero ojalá sientan al menos un poquito de verguenza.
Y ojalá depronto entiendan que en sólo nueve días hay que jugar con Santa Fe, que es un partido aparte y que a la hinchada no le gusta perder con el rival de patio. Seguro que les importó un carajo un cupo a la Copa Suramericana que ustedes mismos, tanto jugadores como directivos, dejaron escapar como si nada de la forma más aberrante posible. A ver si también les importa un carajo pensar en aquellos que como yo lo dejan todo por ir a ver a ese equipo para el que ustedes "trabajan" y que parece importarles nada. A ver si depronto, por una vez en sus vidas, les da por pensar en los sentimientos de la gente que los apoya sin restricciones, y ojalá pudieran ponerse en nuestro lugar, para que sepan lo que se siente salir así de vacío de un estadio.
Es más, ojalá piensen un poquito en los niños de las nuevas generaciones que van al estadio a conocer el mundo alrededor de Millos, y ojalá piensen en el daño que le están haciendo a esos niños de diez, cinco, dos años y hasta en los que vienen en camino, porque con esa forma de "jugar" -si a eso se le llama jugar- no están haciendo otra cosa distinta de ahuyentarlos. Pareciera como si quisieran extinguir lo poco que queda de aquel Millonarios grande que fue el mejor equipo de Colombia y del mundo alguna vez.
Por eso, ojalá cuando salgan a hacer mercado o a hacer alguna compra en la calle se encuentren con alguno de los que estuvo hoy en el estadio o alguno de los que ha estado en los últimos dos años en el estadio, y ojalá esa persona se encargue de decirles en la cara lo miserables que pueden llegar a ser con sus actuaciones de quinta y sus administraciones de mentira. Ojalá cuando eso pase les recuerden lo mal que nos han tratado una y otra vez sin merecerlo siquiera. Y ojalá cuando eso pase lleguen a sentirse al menos un poquito mal, ojalá al menos sientan una mínima de cargo de conciencia.
Y espero entiendan, ojalá, que lo de esta noche fue tan vil y tan miserable, que la tristeza, la rabia, la bronca y el desconcierto no me dejan escribir más y que voy a tratar de dormir algo. Claro, tratar solamente, porque después de semejante circo concibir el sueño parece utópico. Tan sólo me queda darles las gracias, con total sarcasmo una vez más, porque una vez más ustedes se encargaron de dejar mi alma y mi corazón hechos pedazos, como tal vez le esté pasando a miles de seguidores de Millonarios en el mundo, aquel equipo que las viejas glorias hicieron grande y que ustedes partido tras partido no hacen más que pisotear. Ojalá fuera tan fácil olvidar y no recordar semejantes tristezas con tanta facilidad...
PD: Ahh, y los dejo con este enlace, así se expresa esta hinchada dolida con ustedes y con justa razón. Nuestras almas están rotas por culpa de unos cuantos que no supieron mostrar jerarquía y se dejaron pisotear de un equipo de la B.
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