Momento de cambiar el chip

Momento de cambiar el chip

Lo sucedido el pasado diciembre debe ser un llamado de alerta para los hinchas, que hemos sido cómplices de 25 años de malas administraciones y papelones deportivos.

Ningún hincha azul en el mundo se imaginaba que Santa Fe alguna vez fuera a levantar unn título continental. Es más, quizá ni siquiera un título local. Tampoco nos imaginamos nunca cuando niños que otro equipo pudiera superar tantos y tantos años, quinquenios y décadas enteras de un rótulo que era orgullo azul, ese de ser "el más veces campeón" que durante 67 años era lema y estandarte de generaciones enteras; y menos después de aquel 16 de Diciembre de 2012, cuando se rompieron 24 años de sequía de títulos de Liga. "Después de la 14 llegan todas", deciamos. Y la vida nos dejó una lección distinta. Tal vez algunos no estén de acuerdo, pero el pasado diciembre se quebró un hilo fino dentro del alma, al menos eso me pasó.

Pensábamos que con la 14 se acababa el karma del narcofútbol que durante décadas tanto daño nos ha hecho. Pero no, el karma sigue y se presenta de formas distintas. Millonarios arranca el 2016 como el segundo equipo mas ganador, ya no como el mejor. Una tarea de la cual no se encargó un rival antioqueño sino nosotros mismos.

Porque seguro muchos dirán que el otro equipo ha ganado casi todo de forma sucia y no mienten, otros dirán que si Dimayor no se hubiera puesto a inventar torneos semestrales esto no hubiera sucedido, y también es verdad. Pero Millonarios también disputó todos y cada uno de esos torneos semestrales y solo ganó uno. Han sido 25 años de malas administraciones y fracasos deportivos que conribuyeron a eso. La culpa es de Millos.

Dentro de todo ese escenario, los hinchas azules somos también culpables y tenemos que confesarlo, reconocerlo, aceptarlo y cambiarlo. Yo soy el primero en hacerlo, lo hice en LosMillonarios.net Radio el miércoles y lo hago ahora por escrito. Hay tres generaciones de hinchas que crecimos viendo al equipo perder y adoptamos una mentalidad perdedora, confundiendo el "aunque ganes o pierdas" con perdonar toda clase de humillaciones y dejarlas pasar. Aplaudimos empates en casa con el Huila y el Quindío, soportamos goleadas en contra y eliminaciones penosas de Liga, Copa, Sudamericana y Libertadores, todo bajo dos consignas: la del "no importa, te amo Millos" y la de "no pasa nada, el América está a seis estrellas y los paisas a diez, somos los más veces campeones y siempre lo seremos". El "aunque ganes o pierdas", que en realidad era "aunque poco ganes y generalmente pierdas" nos dejó ciegos e inertes.

Nos acostumbramos tanto a perder y a ver a los demás celebrar por TV que hasta llegamos al punto de inventar "hermandades" ridículas e inexistentes con equipos de afuera solo para tener algo por qué celebrar ante la sequía de títulos locales. Hoy por hoy, creo que los colombianos que más celebran un título del Barcelona, el Madrid o cualquier otro equipo de afuera son los hinchas de Millos porque en Colombia cualquiera celebraba menos nosotros. Y con eso, las hinchadas rivales se han sabido dar un festín haciendo memes y burlas a "Millos y sus hermanos" ante tremendo papayazo. Mientras todo eso pasa, a nosotros se nos volvió costumbre hacerle fuerza a terceros cada seis meses en una final para que los rivales enconados no ganen. Todo ante nuestra propia incapacidad.

Nuestra mentalidad perdedora llegó hasta el punto de tocar límites santafereños: dejamos de vivir de títulos para vivir de solo partidos, de ganar un clásico, de alguna remontada local o internacional (como la de Cartago en 2011 o la de Gremio en 2012), de una serie de penales. Claro, han habido partidos épicos que nunca olvidaremos, pero que también después no alcanzan para conseguir campeonatos que es lo único que debe perseguir un equipo tan grande como Millonarios. Hasta hace tres años, los rojos salvaban un semestre si ganaban el clásico; hoy da la impresión de que nosotros somos los que estamos pensando de esa manera.

Estábamos tan, pero tan acostumbrados a perder, que cuando llegaron las pocas glorias que hemos vivido se generó división entre la hinchada. Los "post-14" contra los que "estuvieron siempre y aguantaron todo". Los que se llenaron de mala leche contra los que bautizaron como "conformistas". La hinchada azul, que antes del 16 de Diciembre de 2012 estaba más unida que nunca, se dividió después del mejor día de nuestras vidas y por los logros que vinieron por parte de los dos acérrimos rivales.

Dentro de todo esto sale algo positivo, la mística de Millonarios. Con todo y más de dos décadas de fracasos la hinchada azul no se extinguió. El amor por la ciudad y la estirpe azul por encima del rojo hizo que mucha gente de la capital colombiana hiciera su comunión Embajadora. En los noventas y principios del nuevo milenio era fácil porque si Millonarios fracasaba lo de Santa Fe daba grima. Hoy es distinto porque nosotros hacemos ridículos y los otros ganan. Si hacen un sondeo en los colegios verán que los niños de hoy están haciéndose hinchas rojos y no azules, cosa que nunca pasaba. Y algo que debemos cuidar y preservar es el amor por los colores a las nuevas generaciones.

Por eso es momento de volver a tener esa mentalidad de hinchas del equipo más grande que tenían nuestros padres y nuestros abuelos y dejar la costumbre perdedora. Hay que seguir llenando la cancha como siempre, obvio, esta hinchada es la más fiel del país y debe seguirlo siendo (13 mil abonos lo demuestran con creces), pero ya basta de soportar humillaciones y disfrazarlas de "no importa, aunque ganes o pierdas". Hay que estar en la cancha, pero exigiendo. Ya no más aguantar empates con Pasto o Huila en Bogotá, ya no más eliminaciones penosas de primera fase de Copa con equipos de la B y aplaudirlas. Ya no más quedar por fuera de los ocho en un torneo con Petroleras, Fortalezas, Chicós, Patriotas, Cortuluás y Equidades.

Sí, somos la mejor hinchada de Colombia, pero por eso mismo debemos exigir resultados a la altura del equipo más grande del país (y hacerlo en la cancha, no por las redes sociales). Porque Millonarios fue, es y será el más grande, pero eso debe revalidarse en el presente, día a día, con títulos. Ya no más eso de vivir de la historia y de remontarnos a hablar de jugadores que no vimos como los ídolos de un Club que olvidó el presente hace rato. La historia es bonita pero hay que escribirla todos los días para que no pase a ser pre-historia.

Llega un nuevo campeonato, la ilusión vuelve a estar renovada como cada seis meses. La camiseta 2016 ya empieza a agotarse, las tribunas volverán a pintarse de azul, los más viajeros volverán a desafiar horarios, carreteras, cierres de fronteras y demás para llegar a todas las plazas porque Millonarios nunca está solo. El domingo la mejor afición de Colombia vuelve a su casa. También llega una nueva camada de jugadores que no tienen la culpa de nada de lo que ha pasado en los últimos 25 años pero que tendrán que soportar la presión de una prensa jodida y mala leche como la bogotana, y de una afición que, aunque muchos quieran ocultar, está herida y tiene hambre y sed de campeonatos. Al grupo, como siempre, hay que apoyarlo y alentarlo, pero que eso no signifique seguir aguantando humillaciones.

Ya basta. Es hora de cambiar el chip para no permitir que lo malo de estos últimos años siga pasando. Por más que digamos que "no es por los títulos que yo soy de Millos" -la frase que inmortalizó la Blue Rain en 2012 y que es válida porque el hincha de Millos, a diferencia de cualquiera, es hincha que ama y que no está por moda- todos sabemos que un hincha de cualquier club quiere levantar copas, más si se trata de Millos. La fiesta en la tribuna debe continuar pero con mentalidad ganadora, con directa hambre de devorarse a todos los rivales, no solo a los rojos y a los verdes. Millonarios tiene que volver a ser ese equipo que inspiraba respeto en cualquier cancha, ese al que los rivales le salgan a jugar con miedo. Y en eso nosotros los hinchas somos fundamentales.

Es momento de volver, con toda la locura y con toda la pasión, pero ya sin tanto conformismo y sin andar perdonándolo todo. Que nunca se nos olvide quienes somos, somos Millonarios. No somos la hinchada de un equipo cualquiera, somos la hinchada del más grande del país, y así mismo debemos entenderlo y asumirlo. No es "aunque ganes o pierdas", debe ser más un "estamos y estaremos siempre pero solo vale ganar porque somos Millos".

Twitter: @elmechu

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