2011: Un año para el recuerdo

2011: Un año para el recuerdo

Aunque la estrella 14 lamentablemente no llegó, el 2011 fue el año del renacer Embajador.

Tardé ocho días en escribir de nuevo. Tenía que tomarme el tiempo suficiente mientras la amargura de la eliminación de la final pasaba. Fue una calentura gigante la que viví desde el mismísimo momento en el que Hernández anotó el tercero del Junior en Barranquilla y que se demoró muchos días en pasar -tal vez aún no ha pasado- y es mejor guardar silencio y callar cuando la cabeza o el corazón están calientes para evitar hacer comentarios pasados de raya que terminen por hacerle daños a terceros. Por eso no quise escribir sobre la eliminación en su momento, justamente, porque no era el momento.

Es que, amigos, ¿díganme cuántos de ustedes se imaginaron un final así? Si viajábamos con la maleta llena de goles y ni el más optimista de los costeños aún lo puede creer. Hasta yo, el más fiel seguidor de la filosofía del "paso a paso", pensaba que la clasificación ya estaba lista y me basaba en lo que ya había pasado en las semifinales de Copa. Al final, la durísima eliminación que fue un golpe bajo al alma, al corazón y a la autoestima de todos no fue más que una lección de humildad. No fue la primera vez que nos quedamos afuera de una manera increíble de una final y los partidos se juegan y luego se ganan, no viceversa.

El torneo colombiano terminó anoche y para nosotros, lamentablemente, se nos fue de las manos la opción de jugar la Copa Libertadores de 2012, otra vez por culpa del Junior que fue en este Diciembre nuestro victimario en todo. Por poco nos convertimos en el primer equipo colombiano que se gana el derecho a jugar los dos torneos continentales del año. Faltó un gol del Caldas, o dos penales, lo que sea. El punto es que ya es historia y la posibilidad de regresar a una Libertadores tras 15 años ya es solamente una ilusión. Anoche muchísimos celebraron el título del Junior no por ser costeños sino por odiar a Millonarios y porque sabían que nos quedábamos sin copa, y cuando hay tanta gente que te odia y que odia a tu equipo solamente quiere decir una cosa: grandeza.

Todos queríamos salir campeones, y tras ese 3-0 en Bogotá la esperanza y la ilusión crecieron en cantidades inimaginables. La tan anhelada estrella 14 no llegó y Millonarios ya completó 23 años sin salir campeón de la Liga. Sin embargo, aunque el principal objetivo de un equipo del linaje de Millonarios no se logró, este 2011 pasará para esta hinchada a la historia porque fue el año en el que Millonarios volvió a los lugares de vanguardia que nunca debió dejar y porque en este gran 2011 que no olvidaremos se consiguieron demasiadas cosas importantes.

¡Cuántas antirachas se rompieron! Después de 15 años volvimos a ganarle a Nacional, el rival más odiado, en Medellín, y lo hicimos con clase, con baile incluido, haciendo que la hinchada verde cometiera la peor traición que puede cometer cualquier hinchada en el mundo: dejar abandonado a su equipo en la cancha mientras el rival le da un concierto de toque y fútbol. Rompimos la maldición del estadio de Techo, lugar en donde por ser Bogotá debemos ganar siempre y en donde traíamos 3 años de pésimos resultados contra Equidad. Ganamos en Tunja después de 5 años (fue por copa, pero vale), ganamos en Manizales después de 3 años y rompimos la pésima racha de 11 años sin poderle ganar al Caldas en casa. Por primera vez en la historia de los torneos cortos ganamos los cuatro clásicos en un solo semestre (el "Grand Slam"), fuimos los autores materiales de la ida del América a la Promoción y lo más importante de todo, levantamos la copa de un torneo oficial tras 10 años de abstinencia.

¡Cuánta felicidad!, ¿Quién no se acuerda de aquella victoria en Cartago con dos hombres menos y volteando la pizarra ante Pereira?, ¿Cómo olvidar ese gol de Carpintero en el último minuto en Girardot ante Equidad?, ¡Cómo explotó El Campín que era todo azul con aquel gol de Robayo en el último minuto en el segundo clásico del año!, jamás olvidaremos esas dos tandas de penales ante Caldas y Envigado en los cuartos de final de cada torneo que fueron infartantes (aquel viaje a Manizales fue el mejor de toda mi vida hasta ahora viendo a Millos y no lo olvidaré jamás). ¡Cómo lloramos cuando ganamos la Copa Colombia! con Campín a reventar y en medio de una fiesta que seguro jamás se nos va a olvidar.

Ah, y como celebramos ese partido del 2 de Noviembre ante Nacional por todo lo que significó: romper la racha, ganarle al rival que más odiamos y con semejante baile. La cantidad de afiches, burlas y posts en redes sociales fue gigante, en Twitter el HashTag #YoTeViAbandonar fue Trending Topic. ¡Cómo gozamos esa victoria ante el América!, nos dimos el lujo y el gusto de mandar al rojo de Cali a jugar la eliminatoria que ningún equipo "grande" puede jugar. Y fue mucho mejor la dicha cuando la perdió y ahora los "diablos" jugarán en la B. En Twitter también fue la sensación: #YoTeMandeALaPromocion y ahora también #YoTeVeoEnLaB.

El más grande renació y recuperó la posición de respeto ante sus rivales que había perdido en años anteriores cuando en otras plazas empezaron a vernos como "el comodín". Como pasó siempre, a Millonarios lo volvieron a ver con miedo y con respeto, ya los demás dejaron de pensar que eran "tres puntos fijos" cuando Millos los visitaba sino que en cambio tomaban medidas extremas para no salir derrotados. El equipo volvió a jugar con la identidad que siempre tuvo: ir al frente y buscar los partidos de local o de visitante, Millonarios nunca fue de los que se encierran atrás a lo largo de su historia y lo revalidó este año: fue y buscó los partidos proponiendo con fútbol y cuando el fútbol escaseó apareció el corazón y la unidad de grupo (que fueron inmensos para cada uno de los jugadores) para compensar. Son realmente muy pocos los partidos del año en el que podemos decir que Millos no jugó bien, y muchas fueron las veces que perdimos inmerecidamente. En este 2011 cuando Millonarios salió de Bogotá los demás se asustaban por el miedo a perder. El equipo que en toda la historia de nuestro profesionalismo infundió más respeto volvió a hacerlo esta campaña.

Volvió el clima futbolero, muchísimos de los hinchas que por alguna razón habían dejado de ir al estadio regresaron en este 2011. En lo personal era hermoso ver a Bogotá llena de camisetas, chaquetas o sacos con los colores y el escudo de Millonarios antes, durante y después de cada partido. Aquellos que durante años nos tragamos derrotas dolorosas pudimos por fin tener un año lleno de alegrías y aquellos que se subieron a este bus tan grande quedaron con las ganas de que llegue 2012 para quedarse. Millonarios volvió a contagiar a sus hinchas, incluso a aquellos que solo se consideran simpatizantes pero que con cada victoria se acercaron más a este sentimiento. Millonarios le dio premios a sus hinchas que de verdad nos merecemos, haber ganado la Copa Colombia fue el aliciente más importante: muchísimos por fin vieron a Millos levantar un trofeo y como lo dije en su momento, ganar esa Copa fue sacarnos una maldición de encima: El Retorno Del Rey.

Los números lo dicen: Millonarios ganó la Copa Colombia, volverá a un torneo internacional tras 5 años de ausencia y fue el mejor de todos en ese certamen. En la Liga fue el único equipo que llegó en los dos torneos a estar entre los cuatro mejores equipos en la semifinal (sigo sin entender cómo fue que ambas las dejamos ir) y fue el segundo mejor equipo en puntos del año detrás del Caldas, lo que nos quitó la posibilidad de jugar Libertadores. Si sumamos las dos tablas de reclasificación, tanto de Liga como de Copa, Millonarios fue el mejor equipo de todo el año y por eso este 2011 será un año para el recuerdo y nos dejó una campaña memorable. Hoy es una lástima que con semejante campaña nos haya sido esquivo haber logrado una nueva estrella que es lo que un equipo grande como Millonarios siempre debe lograr cada torneo. Sin embargo, Millonarios ha renacido, o mejor, se despertó como el gigante que es. Seguramente vendrán cosas mucho mejores para esta hinchada tan inmensa que siempre acompañó en las peores y que se merece las mejores. Todo hace parte de un proceso, un proceso que arrancó gracias a la hinchada que creyó, se hizo socia del Club y sacó a los malos personajes de la institución, un proceso que aguantó a Ríchard Páez cuando los números no ayudaban pero que hoy dio buenos dividendos. Ya llegará nuestro momento porque es lo que más merecemos y nadie lo merece como nosotros.

Siempre estuvimos en las malas, las buenas ya empezaron a venir.

PD: De parte de quien escribe estas letras, y de parte de todos los que hacemos parte de LosMillonarios.net, le deseamos a todos los visitantes una feliz navidad y les agradecemos a todos y cada uno de ustedes por sus visitas, lecturas y opiniones que día a día nos brindan en este espacio de hinchas para hinchas que cada día trata de ser mejor para ustedes. Millonarios y sus hinchas son lo más grande del mundo.

Twitter: @elmechu

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