Sobre las palabras de Mosquera

Sobre las palabras de Mosquera


Cuando Andrés Mosquera llegó a Millonarios dividió las opiniones de los hinchas, que en su mayoría criticaban su llegada por su avanzada edad y el paso por el fútbol venezolano. Al final, el defensor supo ganarse a la gente con sus presentaciones en la Copa Suramericana y para cuando se fue a mitad de 2008 por petición de Quintabani eran muy pocos los que querían su salida del equipo. Mosquera siempre se caracterizó por hablar poco y jugar más, por eso esa noche en la que Millonarios eliminó a Colo Colo en Chile salió en Fox Sports noticias dándole duro a la prensa que daba al equipo por muerto sin empezar a jugar.

Mosquera volvió a pisar El Campín el pasado sábado en el partido que el Pasto venció a Millonarios, y que el equipo azul demandará por la supuesta inclusión ilícita de Carlos Hidalgo, autor de los dos goles del equipo pastuso y figura indiscutida del juego. Después del partido, Mosquera dio sus declaraciones a Futbolred sobre el partido, pero también dijo algo que quedó sonando en el tintero: Palabras más palabras menos, dijo que esta hinchada apoyaba mucho al equipo al comienzo pero después "se volteaba" haciendo referencia entre otras cosas a las puteadas que recibió Óscar Córdoba desde las tribunas laterales tras el primer gol del Pasto en el cual fue cómplice.

Las palabras de Mosquera me quedaron sonando porque hay algo que está sucediendo en el estadio y que se está volviendo evidente. La gran falta de resultados positivos ya está dejando su huella entre los hinchas. Mosquera hablaba de que los hinchas "se voltean cuando al principio apoyan con toda". Técnicamente hablando, si tu equipo lleva 20 años sin ganar absolutamente nada y en una noche de sábado con partido en un horario terrible vamos 15 mil personas, lo único que se puede decir es que si algo tiene el equipo es apoyo, por lo que en primera instancia Mosquera estaría equivocado...

Pero sí pasa algo, siendo sinceros cuando estamos con el marcador en contra el ambiente cambia muchísimo y las voces de aliento bajan su volúmen. Ya no es sólo escuchar el "movete Millos, movete", porque después ni con eso hay un cambio, entra un desespero y un malestar general entre la gente en las tribunas y llegan dos escenarios:

El primero de ellos es cuando el equipo diezma su rendimiento y juega carente de jerarquía y esa combinación negativa se transmite a la tribuna -como pasó el sábado, por ejemplo-, algo que se viene repitiendo hace mucho tiempo por la misma tendencia: Millos ya no es el mismo equipo de antes que volteaba marcadores sin problema. Ahora un gol en contra es más que eso, Millonarios se cae con un marcador adverso y son muy pocas las ocasiones en que un marcador adverso se voltea, lo que también es un golpe anímico en la gente que baja sus revoluciones y, por decirlo de alguna forma, se resigna.

El segundo escenario es a la inversa, es decir, cuando es el desespero en la tribuna el que se transmite a los jugadores en la cancha y éstos últimos terminan disminuyendo considerablemente el rendimiento y jugando entregados. Este escenario ocurre en muy pocas ocasiones, pero sucede.

Tal vez Mosquera se haya equivocado en sus declaraciones, pero entre líneas hay algo que es cierto. Hoy por hoy la escasez de resultados, las pésimas administraciones y las ganas de volver a ganar algo, de tener un equipo de casta y jerarquía y de volver a los sitiales de privilegio con inmediatez tienen a los hinchas en una división impresionante. Basta con mirar los posts que dejan los hinchas en el foro de esta página para darse cuenta de eso. El extremismo suele hacerse presente con más frecuencia que antes y todas esas combinaciones han hecho que en algunos casos se nos olvide lo más importante, que es el equipo, aún por encima de los jugadores, técnicos o dirigentes.

Por ejemplo, Córdoba fue puteado por las tribunas laterales mientras que Cuadrado fue ovacionado, al final ambos se hicieron su gol. El debate sobre quién tiene que ser el portero titular ha tomado mucha fuerza y algunos incluso han llegado al punto de desearle el mal a uno para que pongan a atajar al otro en ambas vías, se han olvidado que por encima de los nombres lo que verdaderamente vale es que Millonarios gane, con Cuadrado, con Córdoba o con Patiño, con León Darío Muñoz o con Carmelo Valencia, con Ciciliano o con Araújo, con Casierra o con Díaz.

Un día un jugador es la figura indiscutida del equipo y si en el partido siguiente comete un error es sacrificado y la hinchada "tira a matar". Inclusive algunos han llegado al extremo de hasta "pedir cabezas" por una mala actuación. Todo esto se sustenta en la ansiedad que ha generado en nosotros tantos y tantos años de ilusiones rotas que terminan convertidas en frustraciones. En esperanzas de campañones que se ven opacadas por pésimas presentaciones y resultados adversos risibles.

Así mismo, aunque es muy difícil dadas las frustraciones acumuladas y en seguidilla y la escasez de títulos, tenemos que aprender a manejar la presión como también deben aprenderla los jugadores. Esto significa no dejar que un marcador adverso nos amilane y que eso signifique bajar la voz de aliento. Es cierto que muchas veces es el rendimiento del equipo más allá del marcador, pero debemos aprender nosotros como hinchas a manejar la presión. Si los que están en la cancha tienen que aprender a asumir estar abajo en el marcador y deben mostrar temple y jerarquía para cambiar la historia, a nosotros nos corresponde de paso tomar con calma esas situaciones y enviar la voz de aliento para que eso cambie, y de paso tratar de contagiar a los jugadores de que empatar y darle la vuelta a un resultado es posible, y más estando en Millonarios.  

Nadie duda de que somos la mejor hinchada de Colombia, porque ninguna otra hinchada acompaña como nosotros lo hacemos y más con tantos y tantos años de decepciones. Pero ojalá que esto que tanto sabemos nosotros y tanto saben las hinchadas rivales -y cada fin de semana que lo ven sienten más envidia- no nos cegue ni nos haga perder el rumbo. La hinchada deve volver a unirse, sin importar quienes son sus jugadores preferidos, en un sólo objetivo, que es Millonarios. El todo siempre debe estar por encima de las partes.
Hazte Fan en Facebook Sí­guenos en Twitter
Encuesta
¿Mejoró Millonarios en su segundo partido de Liga?