Nos ofendió a todos

Nos ofendió a todos

    La soberbia, uno de los pecados capitales que hace caer a cualquiera en la perdición, en cambiar los elogios por insultos, la confianza por el odio. A veces bastan sólo unas pocas palabras para ofender a montones, como le sucedió a Óscar Córdoba. Hasta el pasado jueves odiado en las laterales pero apoyado en Oriental y Occidental, hoy, por culpa de su lengua viperina y por hablar sin pensar, muy seguramente está en el ojo del huracán de toda una hinchada. Dicen que "el pez muere por la boca" y así pasó.

Vamos a entrar en contexto: Eran casi las 9:30 PM del pasado miércoles, Millonarios perdía vergonzosamente ante Academia por Copa Colombia jugando en casa y desde la tribuna Sur, la Blue Rain la emprendió contra el vallecaucano: "Córdoba hijo de puta, fuera de la institución. Ese arco es muy grande pa' un caleño perdedor" era lo que cantaban. Cuando terminó el bochorno -digo, el partido- el portero fue ámpliamente respaldado por los hinchas que estaban en Occidental, Óscar respondió a los aplausos con un gesto de agradecimiento y entró al camerino. Hasta ahí todo parecía normal, no era la primera vez que la Blue Rain la emprendía contra Córdoba (alguna vez lo putearon cuando ni siquiera estaba jugando), la situación de las barras de las tribunas laterales -al menos lo que se puede ver- es un apoyo incondicional a Cuadrado por encima del que esté y hasta ahí.

Pero al otro día Córdoba "la sacó del parque" con sus declaraciones en el programa "El ballet azul" de radio Súper. Cuando le preguntaron cómo se sintió ante el gesto de la hinchada, el portero se pifió y pasó de largo. Primero dijo "¿Cual hinchada?" y se echó a reir. Después, aunque reconoció el gesto de la gente que estaba en Occidental, siguió de largo y dejó ver su "lado oscuro": "Yo lo he ganado todo, ¿ellos qué han ganado?", dijo. Qué mal Óscar, qué triste responder así a una pregunta periodística. Qué triste sacar a colación cosas que no tienen sentido, qué triste pordebajear a una hinchada entera que sólo brindó apoyo.

Óscar: nadie discute sus logros, todos sabemos que con Boca Júniors usted tocó el cielo, que lo ganó todo, que levantó cuanto trofeo disputó con el cuadro argentino. Pero todos sabemos también que con la hinchada de Millonarios no es justo ese desprecio. Seguramente la próxima vez que usted salga vistiendo nuestro escudo a la cancha los reclamos no se harán esperar. Le van a recordar que usted fue el arquero de Millonarios en la tarde más nefasta de nuestra historia, que un error suyo privó a Millonarios de ganar un clásico el año anterior que seguro significaba la clasificación a los cuadrangulares y que la historia es algo que tiene que revalidarse día a día, si la hinchada lo hace será con toda la razón, porque por aquí han pasado jugadores con mucha más historia. Recuerde que aquí jugaron muchos de los grandes jugadores del fútbol continental y hasta mundial, recuerde que por aquí pasó DiStefano y eso dice mucho. Pero sobre todo recuerde que nadie vino a sacar en cara su "rica historia" para pordebajear a la hinchada y tratarla ofensivamente con desprecio.

Aquí pasaron muchos mejores que usted, y los que vinieron lo dejaron todo y no ofendieron a la hinchada. Vinieron muchos con pergaminos pero también con humildad. La soberbia y el desprecio están mandados a recojer. Seguramente todos aquellos que lo aplaudieron a manera de respaldo el miércoles pasado están totalmente arrepentidos después de semejantes declaraciones. Hay algo claro y es que la hinchada se merece todo el respeto porque si hay algo rescatable en este Titanic azul es la gente.
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