Los leones de la mitad de la cancha

LosMillonarios.net recuerda grandes volantes de la historia de Millonarios
Si hubo algo sorprendente el domingo anterior en la cancha del Campin, fue ver como un jugador le cambió la cara completamente a un partido y al equipo en general. De corazón azul y uno de los ídolos de la hinchada hoy en día, Rafael Robayo demostró su amor por la camiseta de Millonarios, y le imprimió a la escuadra enjundia y convicción propias de sus antecesores.
Y es que el cuadro Embajador ha sido hogar de grandes volantes centrales, que han pasado por nuestra inmensa historia y han marcado su huella, no solo dentro de la institución, sino en los corazones de los hinchas albiazules de todas las edades.
Iniciando en los años 50, en la época de El Dorado, Néstor Raúl Rossi fue el primer gran “centrojás” (definición popular del volante central en aquella época) y uno de los 3 grandes refuerzos traídos de River Plate de Argentina, junto a Di Stefano y Pedernera. Jugó ese monumental e histórico cotejo frente al Real Madrid y fue campeón del futbol colombiano en los años 49, 51, 52 y 53. Junto a “Pipo” se encontraba Julio Cesar Ramírez, paraguayo recio en la marca y la recuperación del balón. El “paragua” como se le conocía, fue participe también de esa época tan llena de gloria, e hizo parte del que era por entonces el mejor equipo del mundo.
En la década de los 60, el volante central mas representativo de Millonarios fue el argentino Oscar Jamardo, proveniente del Deportes Tolima, Jamardo tiene el record de conseguir 4 títulos consecutivos con la escuadra azul (61, 62, 63 y 64). De gran técnica y velocidad, su paso por el equipo fue ensombrecido por figuras de renombre como Delio “Maravilla” Gamboa, Marino Klinger y el arquero Pablo Centurión.
En los 70’s, llega a la posición de mediocampista central, una de las figuras más emblemáticas de la historia azul, un guerrero en todo el sentido de la palabra, y uno de los máximos ídolos de la institución: Alejandro Brand ocupa esta posición y junto a Willington Ortiz y Jaime Morón consiguieron la decima y undécima estrellas. Aparte de su marca y recuperación, Brand tenía olfato goleador, y fue el máximo anotador del equipo en el año 72 con 17 tantos en el torneo.
A finales de esta década y comienzo de los 80, despunta como gran capitán y líder del equipo Germán Morales, otro soldado que se enfrentaba a delanteros rivales con la fuerza de un león cazando una cebra. No obtuvo campeonatos con Millos, pero si tuvo excelentes compañeros de nomina como el “Nano Prince, Pedro Vivalda, Juan Gilberto Fúnes, Norberto Peluffo, el “Guajiro” Iguarán y José D. Van Tuyne. Una banda de lujo que no pudo con el ya poderoso América de Cali en el primer lustro de los ochentas.
Pero en el segundo lustro las cosas cambiaron de nuevo para el equipo, llegan a Millonarios dos grandes volantes centrales, que con sus recuperaciones, choques, peleas, actitud e incluso goles trajeron las dos ultimas estrellas (hasta ahora) de nuestro gran club: Eduardo Pimentel y Mario Vanemerak, fueron dos baluartes increíbles en las consecución de estos campeonatos en 87 y 88. El “Negro” y Mario nos llevaron junto a Iguarán, la “Gambeta” Estrada, Bernal, Conde, Gamero y otros grandes jugadores a alcanzar el record de 13 campeonatos profesionales, marca que estuvo imbatible durante 20 años y que ahora se comparte con América de Cali.
En la ultima década del siglo pasado emergió de las inferiores azules uno de los jugadores que mas mereció una estrella con el club, el jugador que mas veces ha portado la casaca albiazul, el gran capitán, Bonner Mosquera, con 524 partidos, tuvo que conformarse con los subcampeonatos del 94 y 96, y luego tuvo un paso fugaz por la dirección técnica del equipo.
En los últimos años Andrés Pérez, y Gerardo Bedoya han tratado de tomar la batuta de esta posición tan sacrificada y poco reconocida, los pataduras, los que siempre se hacen echar, los que alegan a los jueces por todo, no importa, son los que sostienen a un equipo, los que con fuerza y cojones llevan a un equipo a remontar, son el alma del equipo, y son los que muchas veces también hacen que la hinchada se haga notar cuando está algo parca y demuestre su amor por el equipo, así como lo hizo Robayo el domingo, pues gracias a él, el equipo tuvo una mejor cara y demostró que Millonarios esta en camino de volver a ser grande.

