López, Arango y "Monsieur Milagro"

Más importante que los que se van, son los que llegan. Dos personas completamente diferentes, dos perfiles opuestos, un solo objetivo: el nuevo Millonarios ya inicia operaciones. Además, un ejemplo imperdible sobre la obstinación y las ganas de ser grande en un equipo de fútbol francés.
A menos de tres días del final del primer torneo del año, con Mundial de Fútbol en el medio, Millonarios deja atrás una persona polémica, llena de dudas, para abrirle camino a otra que llega llena de reconocimientos y favorabilidad de la parcial embajadora.
Iniciemos por el principio, que paradójicamente, es el final de una era nefasta, con demasiados "bemoles", denuncias y actuaciones a la luz pública reprochables desde el punto de vista de los hinchas. Juan Carlos López, ahora ex-presidente y nuevo miembro del Comité Directivo del nuevo Millonarios, es tal vez uno de los blancos favoritos y no precisamente por la "popularidad" de un buen administrador; entre los logros del López, se llegó a cuatro instancias semi-finales (tres por torneo local y una internacional) pero aún así al hincha no le sirvió porque en ninguna de las anteriores se pudo definir con un título. De acuerdo a una entrevista publicada en Futbolred.com por el periodista Diego Loaiza, el ex-presidente tiene varias frases afirmaciones que han retumbado en mi cabeza hoy. La primera de ellas tiene que ver directamente con el club, afirma que "ha tenido momentos difíciles, pero hoy empezamos a salir de esta situación": los hinchas siempre quisimos que, después de tantos años de desprestigio, no sólo él y sus anteriores dirigentes se fueran porque el camino no era el correcto y se pidió que se vendiera al equipo, que fuera de los hinchas, con lineamientos transparentes y serios, los que manejaran los hilos del Embajador. No fue así. Cree él, por ejemplo, que un acierto de su administración, fue "haber tenido a Vanemerack (...) esos tres meses fueron muy lindos en (Copa) Suramericana". Si mal no recuerdo, el querido Mario llegó luego de una contratación desastrosa (Martín Lasarte, hoy en la Real Sociedad de España, en la Liga Adelante), donde el equipo fue humillado por el Pasto y Deportes Quindío con sendas derrotas; Vanemerack, más que un acierto, fue la única persona que pudo tocar la fibra necesaria, y más antes de un juego contra el verde de Medellín: que suden la camiseta, que quieran la institución y que dejen la vida en el clásico contemporáneo colombiano. Pero la declaración que más me duele y me indigna es aquella en la que afirma que "dejó la piel en los alambrados y sudó la camiseta". Señores hinchas,:los que hemos viajado por tierra o por avión: ¿alguna vez vieron a López Castrillón en una tribuna que no fuera un palco o una platea? Yo espero que esta aberrante afirmación sea una metáfora apenas: los que dejan la vida por la institución son los hinchas que, día tras día y fecha tras fecha, viajan, no comen, duermen en buses, "retacan" para la boleta; los que son verdaderos dolientes de dejar la vida en los alambrados, quieren la camiseta como nadie y hasta son juzgados por su camiseta de Millonarios como delincuentes por tener una prenda deportiva. Más allá del fracaso institucional presente, del cual parece estamos saliendo, no debemos decir que López se ha ido. Continúa dentro de Millonarios, dentro de una nueva configuración directiva, donde quiere que todo lo prometido por José Roberto Arango, se cumpla para él y los otros dueños de los derechos mayoritarios del Club.
Nombrando a Arango, y puesto que con él se inicia el proceso de democratización por composición de sociedad anónima, hay también consideraciones importantes. La primera es que lo he visto, de forma personal, muy activo (diferente a pro-activo) con todas las personas que tienen que ver con Millonarios. Ha estado en los últimos partidos que Millonarios ha sido local, habla con la prensa diáfanamente, le da la cara a los jugadores por los salarios atrasados (cosa que le correspondía a López, algo que no quiso hacer por mucho tiempo, incluso con amagos de huelga de jugadores en el medio), habla con los mismos en el entretiempo y al final de cada partido. La segunda: quiero decir que hay muchas ganas, mucha voluntad, pero se necesita demasiado humo blanco para que esto salga. ¿Humo blanco? Una cosa es tener esa actitud de salvar el proyecto Millonarios para que no sólo los aficionados de toda Colombia se vean reflejados en dirigentes capaces y otra es que, realmente, todo llegue a buen puerto. La primera decisión de la Asamblea, por ejemplo, pasó por una corrección jurídica: antes de aprobar el cambio de algunos artículos del Estatuto del Club, el Ministerio de Justicia hizo una pequeña reforma para sociedades sin ánimo de lucro, con el fin que la Asamblea pactada, con los cambios requeridos, fueran suficientes y realmente válidos jurídicamente en el caso de la transformación de Corporación Sin Animo de Lucro a Sociedad Anónima. ¿Qué dicen esas reformas? Eso será tema de otra columna. La tercera: la designación del señor Arango como Presidente de Millonarios sorprendió a todos, incluso a quien escribe estas líneas. No esperaba que el ahora nuevo Presidente sería el que tomara las riendas del Club; no se esperaba en el sentido que siempre ha afirmado el mismo Arango que "él está por un periodo de transición", y nunca pensamos que asumiría el rol máximo del Club. En dado caso, mal o bien, Arango es bien visto por la hinchada porque conlleva a la motivación de los hinchas: ha prometido algo fundamental y es permitir que nosotros seamos parte de la compra de derechos, acciones puestas en el mercado bursátil, para tener no sólo representación sino poder de decisión. Quiero creer en este nuevo proceso, por qué no, pero hay que esperar varios meses para que el "mago" Arango, calificado con este mote, sea el precursor de una emancipación que tenga como estandarte a la hinchada en general.
Antes de finalizar, quiero compartirles, a modo de paráfrasis, el ejemplo de un equipo, europeo para más señas, que de la mano de un completo visionario obstinado salió de un momento parecido a la actual situación de Millonarios. Este es mi ejemplo de esperanza, conocido por mis amigos a quienes se los he enviado varias veces, donde todo es posible.
El señor se llama Jean Michel Aulas. Ya está algo viejo, pero tiene hambre de gloria. Es el Presidente del Olympique de Lyon, semi-finalista de la Championes League pasada. Su ascensión a esa Presidencia estuvo marcada por dos problemas: el equipo estaba en la segunda división y sus deudas, que para el año 1987, eran superiores a los 20 millones de dólares. La historia tiene de todo: el Lyon no había sido campeón, burla constante del Saint Etienne (eterno rival y de color verde...), donde su nuevo presidente era apenas un experto en software y su único contacto con el deporte era a través del handball o balón mano; pero su primera determinación fue triunfal: "vamos a convertir a este equipo en un grande de Europa". Y vaya que lo ha conseguido: aparte de los logros de la Champions pasada, gritó campeón desde 2002 hasta 2008 sin parar, compró jugadores por valores razonables y los vendió en cifras astronómicas apoyado en los títulos; desarrolló la marca propia "OL" dedicada desde peluquerías hasta taxis propios. Incluso en Francia, no en vano, le dicen "Monsieur Milagro".
Es cierto que estamos lejos, años luz, de este ejemplo real; pero nos invita a soñar con un mejor futuro. No sé si Arango sea el nuevo "señor de los milagros" colombiano, pero ya estamos ilusionados. No nos queremos estrellar, señor Arango. Y, de paso, bienvenido al Club Deportivo Los Millonarios: estaremos atentos a su transitoria gestión.
Monsieur Milagro - Jorge Barraza

