Las opciones del 2012
Fotografía: David Rodríguez (@SgtPepperCDLM)Azul y Blanco S.A. se la juega toda para este año. ¿Llegaremos a las finales? Columna.
Hagamos un breve repaso, a manera de ejercicio, para intentar saber qué será de Millonarios Fútbol Club este 2012.
La gestión deportiva de Azul y Blanco decidió que once jugadores salieran del conjunto embajador por decisiones consensuadas entre el técnico Richard Páez y dicho comité; algunos se quedaron con las ganas de ver jugadores que no tuvieron oportunidad y otros esperaron renovación de contrato para quienes se fueron. Varios profesionales dieron un portazo con sus actitudes reprochables, otros no contestaron el teléfono para hablar y sólo un caso quiso salir hacia Estados Unidos, a préstamo, para buscar una oportunidad en Europa. Ya saben de quién hablo.
Tema refuerzos – contrataciones: hablar de ellos no es prudente, menos cuando se decide que no hay ingreso para periodistas en pretemporada, razón esbozada por Richard Páez. Yohnny Ramírez parece ser el único del gusto de la gente. Matías Urbano podría entrar en ese rótulo. Hárrison Otálvaro está en veremos. Humberto Osorio Botello, Ignacio Ithurralde y Orlando Berrío suponen una real incógnita. Parece ser que hay consenso por Leonardo Castro: no es del gusto de la mayoría (las redes sociales dicen eso, no es una afirmación personal).
En una larga entrevista de dos horas, Javier Alvarez y Eduardo Silva explicaron que todos los jugadores llegaron mediante préstamo, con o sin opción de compra. Es la política de “los centavos hay que cuidarlos, los pesos se cuidan solos”: la única inversión hecha por Azul y Blanco fue la compra de Juan Esteban Ortiz. Javier Araújo se tiró la puerta por la cara con su desaire, aunque muchos hinchas no quisieron que llegara. Llama profundamente la atención que el Manager Deportivo se refiera a Berrío como “un diamante en bruto para cultivar”: ¿es decir que el conjunto embajador está haciendo las veces de “formador” de un juvenil, viniendo de Atlético Nacional? Suena risible, chistoso y contradictorio: apenas cuatro juveniles, entre ellos dos arqueros, “subieron” a la categoría profesional y se entrenan con el equipo. Es decir, la cantera casi que borrada.
¿Cuáles jugadores, de los que llegaron, van a rendir? Todavía se piensa de acuerdo al “nombre”: que venga fulanito únicamente por cómo se apellida. Hubo equipos que se armaron bajo esa premisa donde cobraban mucho dinero: el sueldo era pagado de acuerdo a su “rótulo”; por el “nombre y apellido”, “porque tengo prestigio” y otros “argumentos”. Pensamos que los podríamos ver, a los refuerzos-contrataciones, en la fallida “Copa Cafam”: sería la respuesta a la preguntadera de la prensa y la hinchada. Nos quedamos con las ganas de “vivir la final que no ocurrió en 2011”. ¿Richard Páez está contento con quienes llegaron? En la presentación hecha la semana pasada afirmó que “este equipo es superior” al del año pasado. ¿Saben a qué se obligan, desde la parte deportiva, si eres superior? Haga el cálculo.
Desde esta tribuna se ha manifestado que la parte administrativa puede ir por buen camino si se mejoran las comunicaciones. A pesar de enviar propuestas, hablar en dos oportunidades con la cabeza visible del proyecto e intentar ayudar, la tozudez es el común denominador. ¿Es normal que los hinchas hablen del jefe de prensa, cuando se debería alimentar el debate deportivo? Es común leer y escuchar colegas periodistas diciendo:“mientras el jefe de prensa esté, será muy difícil trabajar”. Parece una pelea perdida: mientras estén convencidos de sus actos, acudirán a sus responsabilidades en el futuro inmediato.
La boletería es otro tema que trasnocha a quienes no son abonados. Son damnificados en el ingreso: conseguir una boleta es tarea titánica, los costos son elevados (la empresa que imprime las entradas cobra un 20% de más por su “servicio”) y cuando se debe multiplicar familiarmente el presupuesto se agranda. ¿Será justo o necesario el incremento? Recuerdo que un dirigente dijo “acá se paga espectáculo”. ¿Usted recibe espectáculo cuando ve a Millonarios en el Nemesio Camacho?
En las mejores familias hay discusiones. Los puntos de vista son respetados si existen argumentos sólidos para entregar soluciones, más no problemas. En nueve meses que lleva esta Junta Directiva, y en el segundo año de Richard Páez como timonel del primer equipo, se han hecho cosas valiosas e importantes. Pretender reescribir la historia en un club saneado “de cabo a rabo” es muy difícil.
Faltan muchas cosas por hacer: pensar en las mujeres y los niños en prendas deportivas es una de ellas; que la empresa de logística en el estadio no se crea la “dueña del espectáculo”; que la segunda emisión de acciones salga a la venta; tener presidente en propiedad; buscar los convenios de asociación y aprendizaje con los grandes clubes del mundo. Claro que faltan cosas, es obvio, pero eso no se logra de un día para otro.
Desde Azul y Blanco piden tiempo, desean que lo hinchas crean en ellos como dirigentes. La paciencia es una palabra vetada y “proceso” no es del gusto de la mayoría. Hablan de “la búsqueda de la excelencia”: qué bueno sería poder transformar ese discurso en “la consolidación de la excelencia”. Los hinchas compran abonos, son socios ciegamente, asisten en masa al estadio, compran camisetas, piden artículos deportivos novedosos.
¿Qué más falta? La estrella catorce. Y como dicen ellos mismos: “no sólo hacemos empresa para ganar esa, sino la quince y la dieciséis, y la diecisiete”. Ojalá.
Azul y Blanco S.A. es una empresa deportiva que sustenta sus logros en los triunfos deportivos pero no se creó para perder dinero. El objeto de toda sociedad es hacerlo, manejarlo y reinvertirlo. Ellos no hacen filantropía, eso hay que tenerlo claro, pero administran algo delicadísimo: administran la pasión de la gente. Que no se olvide.
Por ahora, no resta nada más que esperar 24 partidos. Que ruede el balón, asistir en masa al primer partido en condición de “visitante” y que los jugadores, director técnico, preparadores físicos, utileros, nutricionistas, psicólogos, asistentes, sepan que el reto es obtener una estrella. Leyó bien, son 24 partidos: 18 de la fase todos contra todos y seis de cuadrangulares. Obvio, hay que llegar a la final para que todas las dudas planteadas en esta columna sean resueltas.
¿Llegaremos a las finales de este año? ¿Acaso hay otra opción?
Twitter: @lejameco

