Desde ya hay que estar prevenidos

Desde ya hay que estar prevenidos

    Lo sucedido el lunes en la Dimayor no debería sorprendernos por completo porque no es la primera vez que sucede. Tampoco debe sorprendernos que Nacional, nuestro próximo rival del sábado, esté bien ubicado en la tabla de posiciones más por ayudas arbitrales que por cualquier otra cosa. Lo que sí debemos tener claro es que el partido del sábado puede tener situaciones atípicas en la cancha que podrían perjudicarnos, tal como ha pasado una y otra vez durante las últimas dos décadas, y que la resolución expedida ayer por la Dimayor es un campanazo de alerta. El poder corrompe, pone y quita sanciones y puntos, hay que tener mucho cuidado.

La historia comenzó dos fechas atrás cuando el equipo paisa derrotó en condición de visitante al Quindío en Armenia. Los "barrabravas" verdolagas se dieron puño, pata y demás entre ellos mismos y después con la policía. Las instalaciones del estadio Centenario fueron claramente deterioradas y ante el hecho la Dimayor sancionó al equipo de Medellín con dos partidos a puerta cerrada y una multa que ascendía aproximadamente a los cuatro millones de pesos "por daños al estadio". Al mismo tiempo, el presidente de la Dimayor tomó la determinación de prohibir el acceso de hinchas con prendas alusivas a los equipos visitantes a los estadios, como medida para prevenir la violencia en las canchas.

A partir de ahí el grupo Ardila Lulle, dueño de Nacional, manifestó su amenaza de dejar de patrocinar en el fútbol argumentando "que Nacional estaba siendo perseguido". Las declaraciones salieron en Futbolred, y el presidente de Nacional también apareció ante los medios quejándose. Pobrecitos, se sintieron perseguidos.

Ante la amenaza del grupo Ardila Lulle, dueño también de Postobón, empresa patrocinadora de la Copa Colombia, la Dimayor expidió un comunicado el lunes levantando la sanción a Nacional. Claro, la empresa de gaseosas y el equipo más mañoso de Colombia son del mismo dueño, la empresa de gaseosas patrocina un torneo con la intención de que el equipo mañoso gane algo y cuando ese equipo mañoso es sancionado con total justicia por los actos que sus propios hinchas cometen, entonces el dueño pone el grito en el cielo, amenaza con quitar patrocinios y todo queda ahí como si nada hubiera sucedido. Es hasta curioso, querían sentar un precedente en el tema, pero ahora se arrepienten.

Antes, la Dimayor ya había tenido descaches monumentales, como cuando sancionó a los dos equipos de Cali por una gresca monumental en un clásico de Copa Colombia y después, mostrando una falta de autoridad absoluta, decidió levantarle la sanción al América en Copa Mustang cuando ya estaba sentenciado, y optó porque la sanción fuera tenida en cuenta solo para los partidos de Copa Colombia (en los que el América no lleva ni mil personas), todo porque los jugadores y el técnico americanos salieron a llorar ante los medios porque no tenían plata.

Entonces aquí siguen las grescas y siguen los problemas, pero si el patrocinador, que es el mismo dueño de un equipito que ha ganado todo lo que tiene con malas mañas, sale a quejarse, toca reversar todo. Y hace un año, cuando Mario Vanemerak le pegó a una puerta en Pasto (sí, a una puerta, no a otro ser humano), la sanción fue tremenda y desmedida, y nadie echó reversa. ¿el resultado? la destitución del cargo de Mario al frente de Millonarios ante la falta de posibilidades. Definitivamente no miden con el mismo rasero.

Tengamos cuidado, porque aparte de que administrativamente Nacional ya está súper protegido por el dueño de su patrocinador, el mismo patrocinador del torneo alterno, deportivamente sigue recibiendo los beneficios a los que tanto estamos acostumbrados. Ojo que este Nacional que viene el sábado ganó tres puntos en Armenia producto de un gol en fuera de juego, le ganó al Júnior de Barranquilla como local porque recibió el beneficio de una expulsión de un jugador rival y un penal que el central dejó de pitar, y no perdió el pasado domingo como local ante el Tolima sólo porque el juez central se inventó una pena máxima que nunca existió y que ni en el mejor juego de video pitan. Pero ellos se sienten perseguidos, pobres.

Y si por una sanción "leve" se armó semejante espectáculo, pueden venir cosas más grandes con este tema. Con la casi segura salida obligada de Mustang por la ley anti-tabaco, Postobón podría aparecer en escena para patrocinar el torneo de liga también, y ahí podrían hacer lo que quisieran. El solo hecho de imaginarlo de por sí produce malestar.

Lo que sí es cierto es que con quejas, con amenazas o con ayudas arbitrales, el patrocinador no compra la pasión. Por eso somos tan diferentes.

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