Una costumbre muy peligrosa

Una costumbre muy peligrosa

La derrota en Pereira deja una lectura de preocupación extrema. No solamente por la salida del grupo de los 8 y la pésima presentación (es increíble que un grupo que le gana con jerarquía al líder por 3-0 pueda tener una presentación tan vergonzosa como la de Pereira solo una semana después, sin ataques en conjunto, opciones de gol o remates al arco, y salvándose de milagro de una goleada) sino por la insistencia en una costumbre que la historia de Millonarios en los torneos cortos ha demostrado que equivale a jugar con fuego: La de llegar a la fecha 18 dependiendo de terceros, desperdiciando la posibilidad de asegurar la clasificación con anticipación y aspirar a posiciones más altas que el octavo lugar en la última.

 

Una revisión del desempeño del equipo en los torneos cortos muestra lo siguiente:

 

Apertura 2002: En este torneo bajo la dirección de García como DT (y después como Mánager General mientras Kosanovic y Gutiérrez de Piñeres se sentaban en el banquillo) quedamos eliminados prematuramente, con 23 puntos a 10 del octavo clasificado.

Clausura 2002: Después de 14 fechas jugadas y 10 puntos sumados el técnico Cheché Hernández renunció a su cargo, dejando al equipo prácticamente eliminado. La dirección la asumió Cerveleón Cuesta quien en las 8 fechas restantes sumó 13 puntos adicionales, y el equipo quedó eliminado con 23 puntos a 9 del octavo. Acá hay que anotar, sin embargo, que si Cerveleón hubiera dirigido todo el campeonato, manteniendo el mismo rendimiento que alcanzó con el cadáver heredado, se hubiera alcanzado 36 puntos y clasificado en el tercer o cuarto lugar.

 

Apertura 2003: El equipo de Peluffo alcanzó su clasificación en la fecha 16, después de vencer 3-1 al Tolima en el Campín, y sumaría 31 puntos para colocarse en el segundo lugar. Ya en las semifinales sufrió una racha increíble de lesiones que le impidieron alcanzar la final.

Clausura 2003: Nuevamente el equipo de Peluffo alcanzó la clasificación con anticipación, esta vez en la fecha 17 con una victoria 3-1 frente al DIM (con tripleta de Julián Téllez) para sumar 26 puntos y entrar en el séptimo lugar. Después en las semifinales tuvo la clasificación en las manos hasta el minuto 87 en un recordado partido ante el Cali. La suma de las dos campañas de este año dio como resultado el tercer lugar del año y la clasificación a la Copa Sudamericana.

 

Apertura 2004: Peluffo, en su última campaña, llegó a la última fecha dependiendo de terceros. Se vencería por 2-1 a Bucaramanga en el Alfonso López pero la victoria de Chicó ante Santa Fe selló la eliminación azul por el déficit de un punto (26 contra 27).

Clausura 2004: En una campaña para el olvido, por razones de todos conocidas, jamás se tuvo opciones de clasificar pues la lucha era por la supervivencia. Con 13 puntos se estuvo muy lejos de los 28 del equipo que clasificó como octavo.

 

Apertura 2005: Fernando “Pecoso” Castro recibió al equipo de Miranovic bastante comprometido en la fecha 7, y empezó a levantar, pero una derrota por 4-2 contra Cali en el Pascual selló la eliminación en la fecha 17. Con 21 puntos se terminó a 5 del octavo lugar.

Clausura 2005: Después de un arranque perfecto de 18 puntos en 6 fechas, el equipo del Pecoso sufrió una caída increíble y se llegó a la última fecha dependiendo de ganar en Bucaramanga y de una larga lista de combinación de resultados: nada de lo anterior se dio y con 24 puntos quedamos a  5 del último clasificado.

 

Apertura 2006: El equipo de Prince llegó a Pereira dependiendo de sí mismo en la fecha 18, y alcanzó su clasificación con un empate para 28 puntos y el sexto lugar. Después en las semifinales quedó eliminado en la fecha 5.

Clausura 2006: Osorio recibió al equipo de manos de Prince y Cerveleón solamente un punto por debajo del octavo lugar, y llegó a la última fecha dependiendo de sí mismo para clasificar. En la fecha 18 se sufrió una increíble derrota por 3-2 ante Pereira en el Campín, pero la suerte le sonrió con las derrotas de Santa Fe y Cali, que le permitieron ganar el octavo lugar con 27 puntos. En cuadrangulares conservaría sus opciones de clasificar hasta la última fecha y los puntos ganados, sumados a los de Prince y Cerveleón, permitieron alcanzar el quinto lugar del año y la Copa Sudamericana.

 

Apertura 2007: Con un meritorio remate en las últimas fechas, el equipo de Osorio llegó a la última fecha dependiendo de sí mismo, y con una victoria por 3-0 ante Huila sumó 30 puntos y clasificó en cuarto lugar. En las semifinales llegaría a la fecha 6 con la mayor opción de alcanzar la final, pero esto se truncó con la derrota por 2-0 en Neiva.

Clausura 2007: Después de 7 fechas jugadas y solamente 4 puntos sumados, Lasarte renunció al equipo y le dejó la responsabilidad a Mario Vanemerak. Éste le dio la prioridad a la Copa Sudamericana (donde alcanzaría el tercer lugar) pero en el campeonato lograría maquillar los números con 16 puntos adicionales. Al final los 20 puntos alcanzados nos dejaron a 7 del octavo clasificado (sin embargo, de una forma análoga a Cerveleón en el 2002, de haber dirigido todo el torneo manteniendo el rendimiento de prácticamente 50% alcanzado en esas 11 fechas, hubiera podido clasificar ya que el octavo sumó 27 puntos, exactamente el 50%).

 

Apertura 2008: En el torneo más accidentado que se recuerde (refuerzos fallidos, enfrentamientos internos, joyas de la prensa, sanciones, puertas…) Vanemerak alcanzaría el sexto lugar con 17 puntos en la fecha 11 tras vencer 3-1 al América, y se colocó a 8 puntos de la clasificación con 7 partidos por jugar. Tras una extraña caída de nivel del grupo ante Pasto y Chicó, con goleada de por medio, el técnico fue licenciado, y su sucesor Bonner Mosquera tuvo margen suficiente para entregar en bandeja de plata un clásico, y aún así sumar victorias contra Caldas y Bucaramanga y llegar a Envigado en la fecha 18 dependiendo de sí mismo para clasificar.  La derrota por 1-0 dejó a Millonarios eliminado con 24 puntos, a 1 del octavo clasificado.

Clausura 2008: Al iniciarse el proyecto deportivo de Luis Augusto García, se contrato a Óscar Quintabani, el DT estrella del fútbol colombiano, y se realizó una inversión sin precedentes para buscar un título en el corto plazo. El inicio fue muy prometedor, pero las decisiones tácticas erróneas a partir de las fechas de los clásicos costaron muchos puntos valiosos, y se llegó a la fecha 18 dependiendo de sí mismo para clasificar, pero con una opción extrema (victoria por 3 goles). En una tarde para el olvido se ganó por 2-1 a Envigado pero el equipo quedó eliminado con 28 puntos por el gol diferencia. Quintabani estuvo acertado en que el reglamento no obligaba a estar clasificado en la fecha 16, pero olvidó que sí obligaba a estarlo en la 18.

 

Apertura 2009: No fue un torneo, fue una tortura en la que la eliminación se selló prácticamente en la fecha 1. Después de jugar con la hinchada usando el concepto de “matemáticamente eliminado” alargar su permanencia, Quintabani renunció dejando al equipo eliminado, y su sucesor y jefe García le dejó el equipo en las últimas fechas a Nilton Bernal. Al final se llegó a 17 puntos, quedando a 11 del octavo clasificado.

 

Los números son elocuentes: de quince torneos disputados Millonarios quedó  eliminado de las semifinales antes de la fecha 18 en seis de ellos. En los nueve torneos restantes solamente en dos se aseguró la clasificación antes de la fecha 18. En otros dos torneos se llegó a la última fecha dependiendo de terceros, y en ambos se quedó eliminado. Y en los cinco torneos restantes se llegó a la fecha final dependiendo de sí, clasificando en tres y quedando eliminados en dos.

 

No hay que ser un genio para ver un patrón acá: llegar a la última fecha dependiendo de terceros equivale a una práctica eliminación para Millonarios. Llegar dependiendo de sí mismo da, como es obvio, muchas mejores oportunidades pero es una situación demasiado peligrosa por el cruce de intereses, incentivos, y los jugadores sin jerarquía: hay un 60% de posibilidades de pasar, y un 40% de pinchar… casi como una moneda al aire.

 

Pero cuando se tuvo mayor ambición y nada de conformismo, asegurando la clasificación antes del examen final, el equipo estuvo para mayores cosas y se tuvo la que fue, por lejos, la mejor campaña de Millonarios en la historia de los torneos cortos: la campaña de los dos torneos de 2003, bajo Peluffo, en la que se estuvo a 3 minutos de la final, y se alcanzó el tercer lugar de la reclasificación, que significó el cupo a Copa Sudamericana (que podría haber sido Copa Libertadores en otras circunstancias).

 

El mayor punto positivo de la gran victoria ante el DIM era recuperar la posición de depender de sí mismos, e incluso de poder buscar la clasificación antes de la fecha final. El peor punto de la pésima presentación en Pereira fue el desperdicio de esa opción y el regresar a depender de terceros: existe la posibilidad de que ni siquiera los 28 puntos que se pueden sumar alcancen para clasificar, y eso equivale a entrar a depender de terceros, algo que como vimos es nocivo para Millonarios. Preocupante haber llegado finalmente a esta situación, y peor aún, que haya sido coherente con el discurso de los responsables de este proyecto (desde el “el reglamento no dice que tenga que estar clasificado en la fecha 16” de Quintabani, hasta el “lo importante es entrar a los 8” de Barragán).

 ¿Era muy difícil tomarse la molestia de hacer un análisis de la situación y los antecedentes, y darse cuenta de que el juego en Pereira era de vida o muerte? ¿Era imposible actuar en concordancia y plantear algo para ganar el juego en vez de rezar porque eso no terminara en goleada y comprometiera el tema el gol diferencia? Lo que se hizo con la mano ante el DIM se borró con el codo ante el Pereira… y la responsabilidad de ningún modo es de la hinchada porque, entre otras razones, ayer actuamos de visitantes. Nuevamente nos hemos colocado la soga al cuello y tenemos que rogar para que esta plantilla haga en dos fechas lo que no hizo en dieciséis.

¿Hasta cuándo?

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