No hay nada que festejar

No hay nada que festejar

Luis Augusto García renunció a la dirección técnica de Millonarios pero continúa como uno de los dueños del equipo. El verdadero problema, el que está de fondo, sigue vigente.

Tras haber abandonado por la puerta de atrás el estadio El Campín en el entretiempo del partido contra el Boyacá Chicó a escondidas, tras la derrota y la consolidación de Millonarios como el penúltimo de la tabla y con dos clásicos por venir (uno en lo deportivo el domingo y otro en lo administrativo el lunes, la asamblea es el verdadero clásico hoy por hoy), Luis Augusto García presentó su renuncia como director técnico de Millonarios. En un comunicado publicado en la páigna oficial se menciona que "Dadas las circunstancias de los resultados deportivos y con la idea de que el equipo retome el camino que lo pueda conducir a una mejor campaña en la Liga Postobón, el profesor Luis Augusto García ha decidido renunciar a su cargo de director técnico de la plantilla profesional del Club Deportivo Los Millonarios". El mismo comunicado indica que el día de hoy el comité Ejecutivo del club se reunirá para buscar a su sucesor.

El abandono del estadio del ahora ex-DT del equipo en el entretiempo del partido ante el Boyacá chicó invitaba a pensar que podría llegar a tomar esta decisión. Sin embargo, sus constantes declaraciones tras cada caída y cada mala presentación no daban muchas muestras de ello. Haber dejado al equipo tirado el el medio de un partido en curso fue de por sí una salida fácil, dejar que todo se hunda y salir campante. Echarle la culpa a otros de su propio fracaso también, puede que no demore en dar una declaración en donde la culpa es de los jugadores, o del "señor de Coldeportes", o del estado de la cancha o la sede de entrenamiento, o de los periodistas, incluso hasta de los hinchas, como lo hacía el año pasado cuando decía que las derrotas eran porque los jugadores se sentían presionados por los hinchas. Siempre hubo un paraguas, siempre era algo más, nunca era él.

García dejó al equipo tirado en el estadio, con el penúltimo lugar en la tabla y el proyecto deportivo más malo de toda la historia del club, un proyecto que empezó cuando él trajo a Quintabani y cuando él mismo dijo que asumía la responsabilidad deportiva del equipo y desde que asumió dicha "responsabilidad" el equipo ha cabalgado entre la mediocridad, las eliminaciones y los papelones. Ahí optó por la fácil y abandonó. Desde la perspectiva fácil es sencillo adivinar: la presión de los malos resultados, de la prensa y de la hinchada finalmente se lo llevaron por completo, no aguantó más y optó por la salida fácil: irse.

Cualquiera que no esté atento de la situación estaría contentísimo con la noticia, brincando en un pie porque García dejó de ser el técnico. Todo aquel que piense eso se equivoca, no hay nada que festejar. La situación de Millonarios no va a cambiar porque García ya no esté en el banco técnico, tal vez vendrá otro DT con el cual el equipo gane algunos partidos (la vieja fórmula de las tres victorias con las cuales la gente se motiva para recibir después otro totazo que sirve para volver a la realidad), pero el problema seguirá estando de fondo y mientras de fondo no cambie nada seguiremos navegando entre la mediocridad deportiva y administrativa.

García ya no es el DT de Millonarios, pero sigue siendo uno de los dueños del equipo, sigue siendo uno de los que maneja el equipo a su antojo y ese lugar no lo va a dejar. Cuando la cabeza está mal, todo lo demás va a estar mal. Puede venir el técnico que sea, el que sea en serio (Guardiola, Mourinho, Hiddink) pero los dueños del equipo siguen siendo los mismos y por eso nada va a cambiar. Con otros técnicos el equipo se "paró" en situaciones importantes (recordar como se pararon a Vanemerak en un Millos - Chicó o como se le pararon dos veces a Osorio en la última fecha de cuadrangulares), al técnico que llegue muy seguramente no lo van a dejar trabajar tranquilo, tal como ya ha pasado antes.

El mensaje a la hinchada es a que se entienda que la salida de García no ha cambiado nada: La presión hizo que García no aguantara más y dejara la dirección técnica, esa misma presión hay que aumentarla para que tanto García como López dejen de ser dueños del equipo.

Los insultos y la actitud de la hinchada hicieron efecto un poco, pero la verdadera sanación de Millonarios se va a dar cuando ellos se vayan y lleguen otros. Ese día podremos celebrar como si fuera un título. Por ahora, con o sin García en el banco, nada va a cambiar porque a la cabeza siguen los mismos. Por eso la presión debe continuar.

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