Junior vs Millonarios: El partido termómetro

Junior vs Millonarios: El partido termómetro

El partido entre Junior y Millonarios en Barranquilla parece actuar en el presente siglo como un termómetro de las posibilidades reales de Millonarios en el respectivo torneo

Los partidos entre Junior y Millonarios se han caracterizado siempre por ser el choque entre los dos equipos emblemáticos de la costa Caribe y el interior del país respectivamente. Desde hace mucho tiempo ha sido un clásico en el que cada uno de los equipos tiende a sacar mucha ventaja de la condición de local, y por eso la visita de Millonarios a Barranquilla es tal vez la que más problemas le ha causado históricamente. Por señalar unos ejemplos, jugando en Barranquilla en la última fecha del respectivo torneo Millonarios perdió el título de 1984 por la derrota 1-0, ganó con un muy trabajado y sufrido 1-1 el título de 1988, y quedó eliminado de las finales en 1991 y 1993. Nunca fue una visita fácil.

En el presente siglo esta tendencia se ha mantenido: de 12 partidos jugados en el Metropolitano contra Junior por campeonato local desde el año 2000 Millonarios solamente ha ganado uno, empatado tres y perdido ocho. Pero más allá de eso, los resultados obtenidos en la plaza del Junior han sido en el presente siglo un termómetro casi exacto de la realidad del equipo azul, y de sus posibilidades reales en cada torneo.

En Julio del 2000 Millonarios navegaba por aguas inseguras bajo el mando de Jaime Rodríguez (asistente de Luis García en 1999, y quien lo reemplazó al ser nombrado técnico de la selección Colombia) cuando tuvo que visitar a Junior en el Metropolitano. El resultado fue un desastroso 5-0 que terminó ipso facto el ciclo de Rodríguez, y se vio decorado con las declaraciones de Andrés “Roque” López, el golero azul, refiriéndose a que esos 5 goles no significaban nada porque Óscar Córdoba triunfaba en aquel entonces en Boca Juniors después de haber sufrido 7 goles en un clásico.

Solamente tres meses después Millonarios, ahora mucho mejor dirigido por Diego Edison Umaña, visitó de nuevo el Metropolitano, y esta vez el resultado fue un empate a un gol (anotación de Carlos Castro) que pudo ser victoria si Eduardo Niño no se come un cabezazo fácil en un tiro de esquina a falta de 3 minutos para terminar el juego. La diferencia entre el resultado obtenido en Barranquilla por Rodríguez, y aquel obtenido por Umaña, reflejó perfectamente la diferencia en el rendimiento del equipo bajo uno y otro técnico (Millonarios finalmente no entró a las finales por menor número de partidos ganados porque clasificaban solo 4 equipos y Umaña recibió el equipo en déficit de puntos, a pesar de sumar el 60% de los mismos en los juegos que dirigió… y por una misteriosa derrota por 3-0 en Manizales, con expulsiones de Alex Fernández y Andrés Pérez, en la penúltima fecha).

En los años 2001 (bajo la dirección de Luis Augusto García después de la caída de Umaña luego de una derrota bizarra por 3-0 en el Campín ante Envigado) y 2002 (cuando Millonarios se hundía deportiva y administrativamente con Jorge Franco en la presidencia y Luis García de Mánager General del proyecto deportivo de entonces) Millonarios visitó Barranquilla en el primer semestre del respectivo año y en ambas ocasiones sumó derrotas por 1-0, sin la menor oportunidad de sumar.

En el año 2003 se realizó el intento más ambicioso de alcanzar un título en el presente siglo, bajo el comando de Norberto Peluffo, y el partido “termómetro” volvió a mostrar la realidad del equipo: Durante la fase regular del torneo Apertura, en el que terminaría en el segundo lugar, Millonarios ganó su único juego del presente siglo en Barranquilla por 1-0 con un cabezazo de Julián Téllez en los minutos finales. Ya en los cuadrangulares semifinales el equipo de Peluffo se desmoronó bajo el peso de la racha increíble de lesionados y sancionados que recibió en las dos primeras fechas, la primera de las cuáles fue la visita a Barranquilla en la que esta vez se perdió por 2-1 (gol de Mayer Candelo), a pesar de lo cual se jugó bastante bien y el Junior terminó pidiendo tiempo.

En el año 2004, nuevamente en el torneo Apertura, el equipo de Peluffo ya era una sombra de lo que había sido un año atrás, y por eso no fue de extrañar que la nueva visita a Barranquilla se saldara con derrota por 2-1 (gol de Víctor Hugo Montaño). Ya en la época del “Kinder” de Cortés, pero por Copa Sudamericana, Millonarios se enfrentó a Junior por la primera ronda, y quedó eliminado en Barranquilla al perder 2-0. En el año 2005 la visita fue en el torneo Clausura, bajo el comando del “Pecoso” Castro, y ese partido fue el reflejo exacto del ascenso inesperado y la increíble caída de su equipo en ese torneo: Después de arrancar perdiendo 2-0 Millonarios remontó con goles de Gabriel Fernández x 2 y Jaime Bustamante y se fue al descanso como ganador por 3-2. En el segundo tiempo el equipo bajó su nivel y Junior terminó siendo el ganador por 4-3… fue el final de invicto del “Pecoso” y el inicio de la caída libre en el campeonato.

Las posibilidades deportivas mejoraron en los años 2006 y 2007, y con ello el partido en Barranquilla nuevamente actuó como “termómetro”: En el año 2006, durante el torneo Apertura, el equipo de Miguel Augusto Prince obtuvo un recordado 4-4 con goles de Orlando Ballesteros x2, Sebastián Hernández y Gabriel Fernández… curiosamente fue el primer equipo que regresó a una ronda semifinal después de las dos obtenidas consecutivamente por Norberto Peluffo. En el año 2007, también durante el apertura, el equipo dirigido por Juan Carlos Osorio obtuvo un empate a un gol con anotación de Ciciliano… en este torneo Millonarios regresó a los cuadrangulares y llegó al último juego dependiendo de sí mismo para llegar a la final.

Finalmente, en el clausura 2008 y el apertura 2009 Millonarios visitó Barranquilla bajo el comando técnico de Óscar Héctor Quintabani, y las dos visitas se saldaron con derrotas, por 1-0 y 2-1 respectivamente. De nuevo, el juego fue un perfecto termómetro y los dos torneos terminaron en papelón.

La dificultad histórica de la visita a Barranquilla parece hacerla un escollo casi infranqueable para cualquier nómina liviana que porte nuestra camiseta y tenga que viajar a buscar un verdadero milagro, y por ello la correlación que parece existir entre el nivel real del equipo y el resultado obtenido en Barranquilla. Por eso mismo cuando el equipo tiene mayor nivel los resultados son mucho mejores (tiene bastante lógica). La visita de esta noche a Barranquilla será seguramente un termómetro de nuestras posibilidades reales en este torneo, y por el bien de todos, espero que se haya trabajado mucho, demasiado, para levantar el nivel después de lo visto ante Cali y Quindío.

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