El legado de un proyecto deportivo

Hace un año y medio se dio inicio al proceso de Luis Augusto García con la contratación de Quintabani como técnico. Como primera medida se decidió el licenciamiento o transferencia de la mayoría de los jugadores que habían llegado al club en aquella accidentada y recordada pretemporada del Apertura 2008, bajo la dirección técnica de Mario Vanemerak (Carreño, Astudillo, Martín García, Roberto Carlos Cortés, Luis Asprilla, Diego Cochas, etc.) y algunos que habían llegado al club antes que el técnico (Mosquera, Briceño, Ciciliano) asumiendo el costo de las liquidaciones y las contrataciones de los reemplazantes.
A pesar de esta purga (de la que escaparon otros gloriosos nombres como Gustavo Rojas y Luis Zapata), Quintabani recibió de su antecesor una base interesante: En el arco dos arqueros jóvenes y prometedores (Eduardo Blandón y José Cuadrado); en la defensa varios valores jóvenes, con talento y torneos internacionales encima (Efraín Cortés, Andrés Salinas y Alex Díaz); y en el mediocampo un doble-5 armado (Gerardo Bedoya y Rafael Robayo) y dos extremos (Jonathan Estrada y Ervin González), más un suplente para la zona de marca (Andrés Pérez). Quedaba todo por hacer en la zona delantera, que fue justo la zona en la cual se caían misteriosamente la mayoría de los refuerzos que se buscaban al comienzo de ese año. Además Luis Augusto García, como responsable absoluto del proyecto y director de las divisiones menores, había recibido de Cerveleón Cuesta un grupo bicampeón en la categoría sub-20.
Para que quede claro: el proyecto deportivo de García recibió una base en el primer equipo, y además una cantera que venía siendo bien trabajada, además de los recursos económicos necesarios para contratar lo que pidiera el técnico.La base empezó a desarmarse tan pronto llegó Quintabani con la renuncia a hacer uso de la opción de compra de Eduardo Blandón (de los errores más graves de los últimos años) para replantear completamente el tema del arco con el veterano Óscar Córdoba. Arrancando con éste, empezó el carrusel de los refuerzos con nada menos que 13 nombres (hasta donde me alcanza la memoria): Óscar Córdoba, Jimmy Asprilla, Iván Hurtado, José Mera, Mauricio Casierra, Miguel Rojas, Javier Araujo, Mauricio Mendoza, Anuar Guerrero, Milton Rodriguez, Luis Tejada, y los brasileños Pereira y Elinho.
De estos nombres solamente respondieron en el Clausura 2008 Milton Rodriguez (autor de 11 anotaciones) e Iván Hurtado (hasta el momento de su lesión… de hecho, este fue el único verdadero refuerzo de categoría del proyecto Quintabani). Todos los demás pasaron sin pena ni gloria (el brasileño Elinho alcanzó a anotar 4 goles, e increíblemente recibió más minutos que el panameño Tejada, en quien Millonarios había hecho una inversión importante) y esta mala gestión de los refuerzos, unida a la pésima gestión del plantel por parte del técnico en los momentos clave del campeonato y a la falta de jerarquía de la mayoría de los jugadores, llevaron a las primeras dos eliminaciones:En la Copa Colombia se enfrentaron 5 partidos (1 ganado, 1 empatado y 3 perdidos) y solamente se sumaron 4 puntos, que unidos a los 8 que se obtuvieron en las primeras 5 fechas (antes del inicio del actual proyecto) significaron la eliminación en primera ronda. En el Clausura se sumaron 28 puntos y el equipo quedó eliminado por diferencia de gol, después de que el propio técnico desarmara el esquema que le venía dando resultados y sumara un pobre botín de 2 puntos de 12 en la zona de clásicos.
Tras la eliminación se le dio continuidad al proyecto y al técnico y se licenciaron un total de 10 jugadores, más los arqueros juveniles: Andrés Pérez, Andrés Salinas, Gustavo Rojas, Ervin González, Luis Zapata, Jimmy Asprilla, Pereira, Elinho, Anuar Guerrero y Mauricio Mendoza.
De estos 10 nombres, la mitad correspondían a jugadores que habían llegado como “refuerzos” para el torneo anterior. El caso de Salinas fue de lo más bajo hecho por los responsables deportivos pues su salida obedeció a la necesidad de brindarle a José Mera un espacio que no se había ganado con fútbol, y asegurar la continuidad del lesionado Iván Hurtado (y después se aprovechó su salida y la lesión de Efraín Cortés para solicitar la contratación urgente de un central del Pereira que vino, cobró y se fue). Igualmente, el despido de los arqueros juveniles (mientras se nombraba al preparador de los mismos arqueros para el puesto del primer equipo) obedeció a la necesidad de contratar al imprescindible Milton Patiño como tercer arquero, a fin de asegurar la derrota en Neiva (porque más aporte no tuvo).
Para el Apertura 2009 llegaron otros 7 jugadores: Carmelo Valencia, Rubén Darío Bustos, Milton Patiño, Elkin Blanco, Carlos Marinelli, Sherman Cárdenas, y Carlos Ramírez (el central Pereirano que llegó a llenar el vacío dejado por Salinas).
De estos solamente tuvieron un aporte aceptable Carmelo Valencia (autor de 8 anotaciones por campeonato) y Elkin Blanco. De todo el grupo solamente Sherman Cárdenas se podía considerar como un refuerzo con talento, pero el infalible Quintabani lo colocaría de volante mixto desperdiciando así la única opción que había para jugar algo de fútbol. El papelón de la eliminación del campeonato con solo 16 puntos fue un duro aterrizaje para todos, y una muestra palpable de que el equipo andaba como el cangrejo.
Para el pasado clausura (pasado para nosotros, porque para otros 8 equipos todavía se juega) el propio Luis Augusto García decidió ponerse al frente de la nave. Salieron 6 jugadores más (Jonathan Estrada, Miguel Rojas, Milton Rodríguez, Luis Tejada, Iván Hurtado y Mauricio Casierra), 5 de los cuáles habían sido contratados por el propio García en el transcurso de los anteriores 12 meses, y se contrataron otros 5 jugadores: Mauricio Casierra (retornó por no encontrar equipo y fue premiado con la titularidad), Ricardo Ciciliano (éste sí tenía fútbol para ser considerado refuerzo, pero siempre tuvo el lunar de la falta de entrega y profesionalismo), Óscar Briceño (increíblemente reencauchado de Costa Rica), León Darío Muñoz y un Jairo Castillo sin pretemporada por una lesión reciente de rodilla. A estos hay que sumarles el reencauche de Javier Araujo (ido a la mitad de la temporada anterior).
Cómo único punto positivo hay que reseñar que por fin se les dio juego a jugadores de la cantera como Pedro Franco, Oswaldo Henríquez y Ómar Vásquez… El resultado en el campeonato no hay necesidad de recordarlo, así como tampoco el de la copa y la vergonzosa llave con el Bucaramanga.
Después de un año y medio de trabajo, arrancando con una buena base, unas divisiones inferiores ya trabajadas y con dos títulos juveniles a cuesta, y la contratación de nada menos que 25 jugadores en calidad de “refuerzos” nos encontramos con los siguientes resultados del proyecto deportivo García:
- Agudización de la crisis económica
- Cinco eliminaciones consecutivas y el destierro absoluto de las copas internacionales, donde hace dos años éramos el tercer equipo de América
- Un rendimiento global del 43% en el campeonato y las eliminaciones a manos de equipos de la 1B en la Copa
- Un 2010 con la tabla del descenso como espada de Damocles
Además, el 2010 arranca con el siguiente legado:
Portería: Se requiere reconstrucción absoluta. Córdoba tardó un año en alcanzar un excelente nivel, pero este no es sostenible por su condición física y ya anunció su retiro. A lo largo del proyecto el nivel de Cuadrado se fue al piso, y no habrá ni tiempo ni voluntad del responsable deportivo para esperarlo. Patiño directamente no sirve para nada. Por lo menos se necesita un buen arquero en su apogeo.Defensa central: Se tienen dos centrales jóvenes con futuro (Henríquez, y sobre todo, Pedro Franco) y Cortés tiene marcada la salida. Se requiere al menos un central de categoría para apoyar a los pelados si se quiere que estos progresen, y por lógica tiene que ser mejor que los juveniles. Por eso, creo que José Mera no debe continuar en el plantel pues no tiene absolutamente nada que aportarle a los juveniles o al club, más allá de levantara un poco su nivel en el último torneo.
Laterales: La continuidad de Casierra sería todavía más ofensiva al fútbol que la de Mera. Es una incógnita el regreso de Alex Díaz por el tema de su lesión. Bustos mejoró mucho en el segundo semestre, y creo que se merecería un semestre más si está comprometido con el equipo. Se requieren dos laterales (o por lo menos uno si se puede confiar en que Bustos responda a buen nivel) que de verdad sean REFUERZOS.
Primera línea de volantes: Reingeniería urgente. Creo que ha llegado el momento de cerrar el ciclo de Gerardo Bedoya (pero éste, a diferencia de todos los demás, debe ser despedido con aplausos) porque su nivel empezó la curva descendente. Elkin Blanco es un buen suplente pero no tiene lo que se requiere para ser titular de Millonarios. Rafael Robayo, si está comprometido, podría continuar.
Segunda línea de volantes: Ciciliano tuvo su oportunidad de retorno y no la quiso aprovechar. Sherman Cárdenas tiene con qué, pero necesita mucho más que 15 minutos al final de los partidos, y Omar Vásquez tiene futuro. Yo dejaría a los dos jóvenes, pero se requiere un refuerzo que maneje los tiempos y los guíe. El papel de Javier Araujo fue penoso, y se limitó a un par de partidos bueno a comienzo de temporada para justificar su permanencia.
Delantera: Contrario a lo que muchos creen, yo pienso que acá no hay nada de nada. Carmelo Valencia, a pesar de sus 15 goles en el año, demostró que la camiseta de Millonarios le quedó enorme. León Darío Muñoz jugó un poco mejor pero su aporte fue de 5 goles en los dos torneos, y se suponía que él llegaba a marcar los goles. Lo de Castillo era muy previsible por su lesión y la advertencia de los médicos del América de que el Tigre estaba apenas para una pretemporada; por ello no es de extrañar los pocos minutos que pudo jugar y que terminara el torneo sin anotar. El caso de Briceño es patético, pues en lugar de buscar colocarlo definitivamente en el exterior, aunque no se recuperase la inversión hecha (que jamás se va a recuperar) los responsables deportivos prefirieron repatriarlo, para que entregara un balance de 3 goles en dos torneos. Además, con la venta precipitada de Wilson Cuero, empezamos a hipotecar el futuro para reparchar el presente.
Como se puede apreciar, el panorama es desolador: en año y medio el equipo ha retrocedido varios pasos, y ya no podemos hablar de una base sólida sino de una camada de juveniles que piden a gritos una columna vertebral de categoría para que los guíe, nos los Casierra, Mera, Muñoz y Valencia. Por el descalabro deportivo, la pérdida de competitividad y la horrible gestión de los refuerzos se requiere urgentemente una inversión en jugadores de jerarquía que puedan darle solidez al esquema y permitir el crecimiento de los juveniles… vendrá la pregunta ¿con que dinero? Tal vez haciendo una vaca entre los más de 20 “refuerzos” que se pasearon en el último año y medio sin aportar nada, complementado con aportes de los responsables deportivos que avalaron dichas contrataciones.
Hay otra alternativa: seguir el juego de los García, Barragán, Céspedes y demás, y pretender que esto no es Millonarios sino Envigado, Cartagena o Pereira (el rival “clásico” según García) y por lo tanto la meta es entrar a los 8 y nada más… si es así entonces no hay drama: sólo faltó un punto para conseguir el objetivo, y con seguir con Patiño, Mera, Casierra, Muñoz y Valencia estaremos muy bien.
Este ha sido el principal aporte de este proyecto deportivo: la involución deportiva e institucional a todo nivel.
