Queda la espinita

Queda la espinita


Faltando veinte minutos a Millonarios todo se le vino encima y una serie de equivocaciones, todas en serie, le permitieron a Santa Fe empatar el clásico y volver a salir invicto ante Millonarios por segundo año consecutivo. Millonarios hizo un buen partido, pero otra vez la falta de definición volvió a pasar factura junto a esos cinco minutos que necesitó el rival de patio promediando la complementaria en los que absolutamente todo salió mal. De este lado queda la espinita y sabe a derrota. Al frente, al otro lado, vuelven y celebran empates. El punto perjudica a ambos, pero nosotros salimos peor librados que ellos.

Video de este partido: http://www.losmillonarios.net/Multimedia/Videos-de-Partidos/videos-2009-2-mustang-millonarios-santafe.html

García parece haber encontrado el esquema, el equipo empieza a mostrarse mejor en la cancha. Es menos vistoso que en el arranque del torneo pero es más precavido y deja menos espacios. Este nuevo esquema, con Franco como volante cabeza de área y Bedoya y Robayo a sus lados, hace que el equipo se vea más sólido, a Robayo le sienta muy bien su posición y vuelve a jugar como en sus mejores épocas, Bedoya no tanto, no anda en un buen nivel pero el temple le ayuda a cubrir en algo su bache, pero todo se complica cuando lo amonestan tan temprano.

Este nuevo esquema invita al rival a tener la pelota "toma y haz con ella lo que quieras, pero si me la das te metes en problemas". Así jugó Millonarios el clásico, con ese esquema que ha funcionado en condición de visitante. El local era Millonarios por taquilla, por calendario y por mayoría de gente en el estadio (otra vez por un ámplio margen), pero Millos optó por jugar como mejor lo hace, como si fuera el visitante. Le dio el protagonismo al rojo y esperó atrás buscando los errores del rival para convertirlos en oportunidades de gol.

Santa Fe intentó llegar, tenía la pelota y la pasaba de un lado al otro. Nunca tuvo el rojo una opción clara de anotar, y Millonarios seguía ceñido a su libreto. Bustos y Casierra no salieron al ataque, estuvieron ahí prestos para cerrar los espacios del rival, y ambos cumplieron. Los centrales siempre la hicieron fácil y no se complicaron, y Córdoba respondió cuando lo buscaron. El equipo arrancó frío los primeros 17 minutos en ataque, pero después se sacudió y empezó a aprovechar todas y cada una de las fallas rojas para convertirlas en llegadas claras. Así, Carmelo pateó suave tras un enganche en el área y le dejó el balón a Julio, León Darío Muñoz (otra vez, el mejor de los azules) hizo una vaselina que pasó cerca del palo derecho por centímetros y Robayo disparó por encima entrando al área.

Era el partido que Millonarios quería y se estaba dando así, tal cual. Santa Fe tenía la pelota pero Millonarios tenía las opciones de gol. Y sobre los 38 minutos Ciciliano se juntó con Robayo, tocó, recibió y soltó un remate buenísimo que golpeó el madero derecho y se coló en el arco sur de El Campín para desatar la emoción de la gente. Gol de Millonarios, ventaja parcial y resultado justo y merecido. Millonarios no era vistoso, pero jugaba bien, y lo hacía mejor que Santa Fe, que de aquel equipo que un mes atrás nos había pasado por encima no quedaba nada. Fiel a su libreto y a este nuevo estilo de García, Millonarios neutralizó a su clásico rival y terminó con ventaja.

Millonarios quería que el segundo tiempo fuera igual, lo intentó ser pero esta vez Santa Fe empezó a acercarse con mayor riesgo y tuvo tres llegadas que alcanzaron a generar susto. En Millonarios empezó a hacer mella el desgaste físico. Robayo y Ciciliano empezaron a sentir ese sacrificio en marca que tuvieron que hacer, pero con todo y eso Millonarios siguió apegado a su libreto y a llegar en la contra. Cuatro veces estuvo Millos con superioridad numérica en ataque teniendo la posibilidad de anotar el segundo, pero Carmelo Valencia las despilfarró todas, y se hubiera podido quedar toda la noche intentándolo y no metía ni una.

El partido estaba para Millonarios, al ritmo de lo que Millonarios quería y como Millonarios lo planteaba. El embate inicial santafereño pasó y el azul era el que controlaba tiempos y espacios, hasta ese fatídico minuto 25, cuando todo lo que estaba muy bien construido se fue abajo y Santa Fe empató cuando todo parecía tan tranquilo. Hubo errores en todas partes, todos en serie, uno tras otro.

Óscar Córdoba cumplía una buena presentación, pero falló al tratar de hacerse al balón y generó un rebote que se convirtió prácticamente en un mano a mano. El portero, llevado por la desesperación, tuvo que agarrar a su rival. Fue falta, segunda amarilla y roja, semáforo, ese fue el primer error. Después vino el error de García: cuando tácticamente tenía dominado a su contraparte roja, sacó al que no debía. Tenía que entrar Cuadrado, obvio, pero el sacrificado fue León Darío Muñoz, el que mejor jugaba en ataque. Y Carmelo Valencia, que botó todo lo que quiso, se quedó en el campo.

Mientras todo eso pasaba, el central del partido, quien desde el primer tiempo tenía todas las ganas de dejar a Millos con uno menos que Santa Fe y lo acababa de lograr, expulsó también a Diego Barragán. Dos clásicos e igual número de expulsiones para el asistente técnico del 'chiqui'. Pasaron cinco minutos desde la falta de Córdoba hasta el ingreso de Cuadrado. Santa Fe cobró el tiro libre, un centro a todo el centro del área chica para que Arrechea le ganara con facilidad la posición a Bedoya y cabeceara a la mitad del arco para empatar el partido.

Pobre Cuadrado, como le pasó ante el Pasto y como le pasó en el clásico anterior, el primer remate a puerta que le hicieron fue gol. Un gol tontísimo, por la falla de Bedoya y porque pelota en cinco con cincuenta debe ser del arquero, pero cuando Pérez levantó el centro Cuadrado nisiquiera estaba acomodado, el balón entró por todo el centro del arco. El trabajo que durante 70 minutos había dado frutos se fue a la borda en cinco minutos porque todas las equivocaciones que podían presentarse sucedieron, una tras otra en seguidilla y sin escalas.

A partir de ahí y hasta el final del partido el clásico tuvo el tinte de dramatismo y nerviosismo que nunca falta. Santa Fe arriesgó más y abrió más espacios, pero Millonarios, con uno menos, tuvo las mejores opciones de desequilibrar. Pasó que no era la noche de Carmelo Valencia y sí la de Muñoz, pero el paisa ya estaba en el banco mirando mientras el 14 fallaba en la definición. Y Ciciliano ya no daba más, su posición y su sacrificio le habían quitado los restos físicos que le quedaban.

García hizo los otros cambios, envió a Vásquez por el 10 y a Briceño por Carmelo, pero ya quedaban dos minutos, poco o nada podían hacer en realidad. Franciso "hago todo lo posible para darle una ayudita al rojo con el pito" Peñuela pitó el final, en la parte sur del estadio celebraron el empate y a nosotros nos supo a derrota la igualdad. Millonarios pudo haber terminado la jornada entre los ocho, pero ahora el que parece que alcanza a quedarse es Santa Fe, mientras el margen de error empieza su cuenta regresiva faltando quince puntos para terminar.

Esperemos que García no salga ahora con que los jugadores estaban presionados, o que la hinchada los insultó "desde el principio del partido", y esperemos ahora que los hinchas no salgan con el cuento de que a los jugadores les faltó entrega. Millonarios jugó bien y mereció más, los jugadores lo dejaron todo en la cancha, mostraron la entrega que tanto se les pide y tuvieron la mitad norte del estadio llena de camisetas azules y de aliento.

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