No estuvo a la altura

No estuvo a la altura


Pudo más la expectativa, pero a la hora de la verdad fue muy poco. Sobre el papel era un partidazo, pero Millonarios no estuvo a la altura del juego, del torneo ni de las circunstancias: jugó horrible, no llegó ni una vez a gol, perdió, salió de los ocho y no estoy escribiendo sobre una goleada histórica porque la suerte y los palos nos dieron una manito enorme. Pereira siguió derechito, zafó el descenso momentáneamente y quedó cerca de clasificar. Millonarios, en cambio, quedó obligado a ganar seis de seis y esperar resultados.

No hay mucho que decir la verdad. Desde el minuto cero hasta el noventa el equipo local nos sometió a una tortura intensiva sobre sufrir, apretar y rezar. No hubo un sólo momento en el que Millonarios mostró algo de superioridad que su rival de turno. Fue una constante amenaza de ataques pereiranos por todas partes. Nos llegaron por derecha, por izquierda y por el centro. La zona de recuperación azul no existió y en su lugar había un coladero por donde pasaba cualquiera. En los primeros diez minutos Córdoba ya era la figura del partido y así siguió hasta que se lesionó de nuevo cuando faltaban cinco para el final de la inicial. Ahí abandonó la cancha y le dio paso a Cuadrado, y pasó lo mismo que ha pasado ya cuatro veces consecutivas: primer remate al arco de Jose Fernando y gol. Fue un cabezazo de Fernando Uribe solito en el área chica (que es del arquero). El banco azul reclamó fuera de juego pero no, Bustos se había quedado enganchado.

45 minutos enteritos para el Pereira, Millonarios nunca llegó, lo intentó con el pelotazo largo buscando a Valencia y a Muñoz que nunca funcionó porque siempre De Almeida les ganó en el uno a uno a los dos. En el segundo tiempo vinieron los cambios de Garciá buscando cambiar el rumbo: sacrificó a Franco para darle paso a Shérman Cárdenas y después sacó a León Darío Muñoz por Briceño. Millonarios mejoró, cierto, al menos trató de mostrar algo de colectividad después de la pésima primera parte, pero nunca llegó con riesgo. Solamente un remate de Bedoya tan tibio como el juego del equipo que detuvo sin problemas Velásquez. Del otro lado en cambio cada vez que el Pereira tuvo la pelota se acercó con muchísimo riesgo, tal como en la etapa inicial, aprovechando ese hueco en la recuperación azul. Siempre llegó en inferioridad numérica pero siempre perfilado, y afortunadamente para nuestros intereses la bola no volvió a entrar.

Señores: Saquen las calculadoras, el papel y el lápiz o abran Microsoft Excel, porque otra vez nos tocó ese odioso juego de las combinaciones a dos fechas de terminar. Porque justo el partido que se debía jugar como una final se jugó horrible. Es el día de los muertos en Colombia, y así estuvieron los jugadores en Pereira: muertos.
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