¿Tiene sentido la leyenda y la polémica que han armado terceros?

¿Tiene sentido la leyenda y la polémica que han armado terceros?

   Cada fin de torneo llegamos al punto en el que los hinchas empezamos a ilusionaros de cara a lo que se viene para el siguiente torneo, ya que por desgracia nos vimos apeados de la disputa por el título del más reciente. Es un momento al que nos hinchas, de acuerdo a edad que tengamos, o bien nos hemos acostumbrado a tener si somos veteranos –porque hace mucho no tenemos logros deportivos‐, o bien conocemos como nuestra constante y única realidad si somos jóvenes –porque nunca hemos visto nada importante en Millos desde que lo seguimos‐.

En estos momentos es que surgen en nuestras cabezas los nombres de jugadores que quisiéramos tener en nuestras filas. Pero por desgracia, el mundo actual ha logrado que tengamos muchísimo mejor acceso a la información internacional del que se tenía hace dos o más décadas. El problema es que eso juega a veces más en nuestra contra que a nuestro favor.

Para no hacer demasiado extenso este texto, ni hablar de demasiadas cosas, quisiera concretar un poco el problema al que me quiero dirigir en esta ocasión. Para mí es claro que Millos necesita, entre otros –y por encima de otros, para mi óptica‐ un volante de armado que asuma la conducción del equipo. Johnatan Estrada es un excelente jugador, y nadie duda de su calidad y capacidades. Pero eso no nos puede llevar a decirnos mentiras dándole a él esa responsabilidad. Es un muy buen complemento de quien la tenga, pero no es quien la deba tener.

Yo sigo a Millos desde mediados de los años 80, y no me considero un apasionado por una causa en especial. He visto en esos años desfilar por el equipo jugadores excelentes, buenos, promedio, regulares y malos en esa y todas las otras posiciones. La que más me gusta y admiro es precisamente la de la creación. O sea que he tenido que he prestado particular atención, durante las últimas dos décadas, al desempeño de jugadores como Norberto Ortega Sánchez, Ricardo Lunari, Christian Santamaría, John Mario Ramírez, José Ferreira “Neto”, Esteban González, Omar Guerra, Gabriel Fernández, Esteban González, Hugo Morales, Diego Moreno y Hans Shomberguer entre otros. Junto a ellos, los recientes Ricardo Cicilano y Johnatan Estrada.

Pero mi favorito, de lejos, ha sido Máyer Candelo. Creo que no necesito venderle a nadie a este jugador, porque todos pudimos ver con nuestros propios ojos su excelsa calidad y temperamento para asumir la dirección. Al interior del club hablan en los mejores términos de las características humanas que exhibió durante su paso por el equipo. De acuerdo a lo que vi, además, él jamás se le escondió al balón. Nunca fue a la derecha cuando el juego estaba por la izquierda. Nunca bajó los brazos, y siempre trató de hacer lo mejor que podía. Falló a veces… como fallamos todos los seres humanos, que no podemos hacer siempre el 100%, sin importar qué tan buena sean nuestra aptitud, preparación y disposición.

El problema es que pasó lo que pasó, y el afán destructivo de un sector de la prensa deportiva local –mezclado con algo de fantasía y “verso” por parte de la hinchada‐ lograron inflar ese detalle fuera de toda proporción. Ahora resulta que Candelo no es digno de estar en Millos porque “pisoteó la camiseta”. Puede ser, pero yo me pregunto si de hecho la pisó, o si solo se la quitó y la botó al piso en su paso al camerino. Y las declaraciones incendiarias que dio después también hay que tomarlas con pinzas, porque fueron en un momento caliente. Como si fuera poco, hechas con el estilo detestable de la prensa deportiva en el que hacen una pregunta ya contestándosela, y solo esperan que el entrevistado la confirme con un SÍ. Yo no estaba disponible en esos días, pero siempre me he preguntado si en verdad lo que pasó fue tan grave como muchos lo afirman. Sobre todo porque nadie en ese puesto me ha gustado más en lo que llevo viendo.

Y el punto acá es calidad y compromiso. Rendimiento. No pantalla. No besar la camiseta. No jugar cuando se le da a uno la regaladísima. Pero son justo los hinchas que menos cosas realmente buenas han tenido la oportunidad de ver en sus vidas, curiosamente, los más radicales. Recitan como el libro rojo de Mao nombres de jugadores y grandes gestas que, por mucho, solo han visto en fotos. Como quien recita los hechos de la guerra de los mil días. Pero eso tampoco es absoluto, porque si de verdad le sintieran respeto a la historia de la camiseta que usan, y sobre todo sabiendo las condiciones y necesidades actuales, no dudarían en pedir TODOS a Candelo en las respectivas cartas al Niño Dios de cada uno.


Por: Juan Carlos Ujueta - juan_carlos_ujueta@hotmail.com

* Las opiniones expresadas por los(as) invitados(as) a “La voz del Hincha” no hacen parte del manejo editorial de LosMillonarios.net, por ende la responsabilidad de la nota recae sobre la persona que la redactó.

 

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