Para que nos entendamos mejor

Para que nos entendamos mejor

Señor presidente: es hora de comenzar a ver los resultados de sus amplios conocimientos académicos, de su exitosa trayectoria laboral y de un liderazgo que hasta ahora ha brillado por su ausencia.

Quisiera que le fuera bien, señor Gaitán. Usted decidió dejar un mundo en el que el éxito lo acompañaba para meterse en la difícil tarea de sacar a éste equipo adelante, algo que no pudieron conseguir otros personajes que ocuparon su cargo durante los últimos 23 años. Su éxito en el mundo empresarial hace suponer que usted posee una serie de destrezas y cualidades que, de no ser por su poco conocimiento del entorno propio de éste nuevo reto, lo harían teóricamente idóneo para el cargo que ocupa.

Quisiera pensar que esa sensación de falta de liderazgo que usted me ha dejado, sea sólo una simple impresión personal causada por su inexperiencia y por tener que lidiar con problemas generados por un proyecto que ya había arrancado cuando usted llegó a la institución. Porque es que en los momentos críticos usted se desapareció, al menos desde la perspectiva humilde de un hincha como yo. Quedó en el ambiente un indicio decepcionante de anarquía, de falta de peso específico, de talante y de determinación en aquellos momentos en los que “las papas queman”. Las responsabilidades terminaron diluyéndose. Nadie podrá descalificar todas las bondades por las cuales fue designado presidente del equipo más grande del país. Sin embargo así como  el liderazgo que no pude verle,  el conocimiento del “negocio” es una condición sine qua non para conseguir el éxito.

Ojalá que en éste corto tiempo que lleva al frente de Millonarios, haya adquirido la experiencia que le faltaba y que nos permita celebrar a todos un título. Y que podamos apreciar su liderazgo a partir de una nueva etapa que comienza por primera vez bajo su dirección. Pero en todo caso no está de más, señor presidente,  precisarle humildemente algunas cosas, como para que nos entendamos mejor:

-          Una cosa es que los hinchas seamos consientes de la realidades del club y de la juventud de la nueva sociedad, pero otra muy diferente es que debamos aceptar equipos mediocres, más aún cuando lo que los dirigentes prometieron en varias ocasiones y de manera tan contundente fue recuperar la tradición ganadora del club.

-          La hinchada es fiel e incondicional, pero no es tonta. La gente no deja de ir al estadio por la calidad de la comida o porque no encuentra estacionamientos disponibles. Sí lo hace en cambio, cuando observa cómo once jugadores de limitada calidad futbolística, sin espíritu, compromiso y sentido de  pertenencia, deambulan por la cancha, produciendo más frustraciones que alegrías.

-          No se ampare en casos excepcionales de equipos que hicieron buenas inversiones y luego fracasaron para justificar un proceso con jugadores baratos. En el fútbol no hay certezas, pero siempre un equipo con un buen director técnico y unos buenos jugadores tendrá mayores posibilidades de ganar que aquél que no los tiene. Apostar a la suerte y al éxito de un proceso deportivo de medio pelo es engañar a la gente. En el fútbol moderno conseguir triunfos de manera sostenida en el tiempo cuesta dinero.

-          No confunda serenidad y sapiencia en las decisiones con incompetencia, lentitud y soberbia. Los éxitos se construyen con trabajo y su ejecución requiere  tiempo. El tiempo en el mundo futbolístico moderno es oro. Y se puede afirmar que el nuevo Millonarios F.C. no se ha caracterizado propiamente por su celeridad administrativa: refuerzos que debutaron después de iniciados los campeonatos,  decisiones que no se tomaron oportunamente y comunicados que nunca se produjeron son prueba de ello. Ahora se habla de semanas para tomar decisiones críticas, justo cuando el nuevo director técnico ya debería estar analizando la plantilla disponible y confeccionando el equipo y plan de trabajo para afrontar el próximo torneo y la Copa Sudamericana. Una empresa seria, regida por códigos de buen gobierno, debería asegurar no repetir los errores cometidos en el pasado.

-          Dadas ciertas circunstancias  legales,  permanecimos en silencio ante la modificación de nuestro escudo y nombre legal. Pero no permitiremos que nos cambien nuestra identidad histórica y colectiva. Millonarios F.C. no puede modificar la esencia ni transgredir la valiosa herencia que recibió del Club Deportivo Los Millonarios: su historia y prestigio. Renunciar a un nombre por motivos legales no nos hará claudicar en nuestro empeño de exigir siempre los mismos valores que caracterizaron siempre al Azul de Bogotá: buenos equipos, buenos técnicos, buenos jugadores. Grandeza. Ustedes adquirieron una ficha y un nombre, pero también pasaron a ser los administradores de una rica historia que deben respetar. No admitiremos manejos que vayan en contra de la genética de Millonarios y que no sean consecuentes con su historia. Seguiremos siendo siempre el glorioso CDLM.

-          El buen nombre y la imagen en el exterior se forjan con buenos resultados, no con partidos amistosos. Jugar de nuevo en Europa y enfrentar a equipos de renombre son cosas positivas de la nueva administración, pero no dejan de ser gestiones secundarias y casi que anecdóticas para un equipo que se encuentra tan ávido de triunfos oficiales. Si de proyectar el nombre de Millonarios en el exterior se trata, la Copa Sudamericana deberá suponer la mayor oportunidad del semestre (y del año) para hacerlo, por encima de los amistosos anunciados.

-          Si ustedes perdieron dinero por la eliminación prematura del equipo fue por causa de sus propios errores.  Háganse cargo. Siendo sinceros,  no nos importan demasiado los estados financieros de Azul y Blanco S.A. Los hinchas que se hicieron socios, lo hicieron porque vieron en esa oportunidad un medio para ver a su equipo ganar, no como una forma de  lucrarse a costa de fracasos deportivos. Y ni hablar de los millones de hinchas que no pertenecen a la sociedad. De ninguna manera aceptaremos un equipo que no esté a la altura de Millonarios el próximo semestre. Si no tienen dinero no es nuestra culpa. Que eso quede muy claro. Pagamos la entrada más cara del país, asistimos en gran número al estadio, agotamos sus camisetas y artículos,  generamos noticias y somos los que atraemos a los patrocinadores. Lo demás le corresponde a ustedes, los que manejan la institución.

Presidente: la gente está perdiendo la paciencia. Porque a la gente no le importarán sus escasos 6 meses en el club, la edad de Azul y Blanco S.A ni los pocos días de trabajo con los que contará el nuevo cuerpo técnico. La gente ha esperado por más de dos décadas una estrella  que no ha llegado. Tal vez esto no sea justo con usted, pero es la realidad que usted decidió aceptar. Sencillamente no se puede esperar más.

Así pues, señor Gaitán, es hora de que comiencen a verse los frutos de sus amplios conocimientos académicos y laborales. Es hora de que empecemos a ver su liderazgo. Que continúe su exitosa trayectoria empresarial y que nos hable con los resultados de su gestión. Sus aciertos serán la alegría de todos. 

Jorge Restrepo
Twitter: @jorgerest

*Las opiniones expresadas en esta columna son únicamente de quien la escribe y no reflejan necesariamente la postura editorial de LosMillonarios.Net

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