Juventud Azul

Jorge Restrepo resalta la gran cantidad de niños hinchas de Millonarios y su presencia en las tribunas, aún con la larga sequía de títulos.
Reconforta haber visto tantos niños en las tribunas. Es un síntoma inequívoco de que la grandeza sigue vigente.
Me impresionó gratamente ver tantos niños en El Campín. Muchos de ellos visitaban “el templo” por primera vez, sus caras de sorpresa se asemejaban a la mía hace ya varios años cuando mi padre me hizo debutar oficialmente como hincha en el estadio al llevarme a ver un Millos - Once Caldas. La inmensidad del recinto, la nitidez de la cancha, la cantidad impresionante de gente, el sonido de su aliento y la grandiosa experiencia de vivir en vivo lo que se aprecia desde el televisor, son pensamientos obligados para un niño. Pensamientos que pasaran a ser recuerdos imborrables para el adulto.
Al igual que ellos, yo no he podido ver a Millonarios campeón. Sin embargo, en mi infancia Millonarios siempre disputaba los primeros lugares, su sequía de títulos era corta y era fácil y hasta obvio lucir las manillas y botones del equipo en el colegio (recuerden que era un niño) y presumir con los compañeros con el número de estrellas, las victorias de la fecha y las hazañas de Lunari.
Y se hace inevitable la comparación con el pasado reciente del equipo y termina uno preguntándose si éstos niños que hoy asisten al estadio realmente conocen lo que es Millonarios. Y es que aunque la institución mantenga intacto su palmarés y que a pesar de tantos años de abstinencia no exista equipo que haya podido reemplazarlo en el trono que le pertenece, es innegable que para un niño los argumentos que más pesan, los que quedan en la retina y dan testimonio de grandeza, son aquellos de los que puede dar fe. Las victorias y los títulos hacen más hinchas que los relatos heredados de los padres o amigos. Es una realidad incuestionable. Justamente de lo que hemos carecido desde hace ya más de dos décadas.
Por eso reconforta ver que a pesar de la abstinencia haya tanta juventud en las tribunas. Es un síntoma inequívoco de que la grandeza sigue vigente. Y así como los niños reciben un regalo en navidad que certifica la veracidad de tantos relatos fantásticos como premio a la más pura inocencia, esa multitud infantil que asistió el sábado al Campín merece una prueba fehaciente de que la historia gloriosa de su equipo, esa historia sin par en Colombia y contada por sus padres, es veraz. Pues bien, Millonarios ganó el sábado, y como dicta la historia, es líder indiscutido del torneo. Y aunque quede mucho trecho por recorrer, no puedo dejar de pensar en esos niños, y en lo justo que sería que recibieran su regalo en diciembre. Pues son esos niños, ellos más que nadie, los que merecen que el relato ancestral sea revalidado frente a sus ojos.
Jorge Restrepo
Twitter:@jorgerest

