Estamos condenados!!!

Estamos condenados!!!

    Estamos condenados porque nuestros dueños estan ahí por carambola, no les importa el equipo y lo tienen para hacer chuecos y ganar dinero. Son hinchas de otros equipos, no tienen dinero para invertir, y los que lo tienen no lo quieren hacer, manejan el club con las patas, juegan con la ilusión de la gente, la engañan y la usan. No tienen la menor intención de vender ni se les puede obligar, quieren estar a perpetuidad creciendo sus bolsillos, cambiando ilusión por billete a costa del nombre y la hinchada que con tanto esfuerzo se ganó en 40 años de la historia más grande que un club en Colombia haya escrito. Porque los minoritarios no existen, y si existen están agarrados discutiendo cuál odia más al "chiqui" y cuál gana la fama de "salvar al club" o de "ayudar al club", o simplemente ser lo más payaso o cantinflezco posible (léase, Germán Casas).

Estamos condenados porque nos llenamos de jugadores sin sangre, que sólo corren con cuentas llenas, que juegan con la ilusión de la gente, que les da igual la camiseta que llevan puesta, que no conocen quién se la puso y por qué es tan grande, porque les pesa porque no quieren cargarla, porque vienen de paso a asegurar el futuro con los sueldazos que les pagamos, por que nosotros, los hinchas, somos los que pagamos eso.

Estamos condenados porque nos volvimos una hinchada pasiva, porque nos conformamos con alentar (qué bien que hacemos eso), porque a algunos les importa más cuando sale la camiseta, les importa más quién tiene el frente más grande o el "parche" más numeroso, les importa más cuántos trapos robados tenemos, les importa más buscar qué nuevo apodo le ponemos a López, nos importa más como puteamos a paisas y caleños, les importa más las contrataciones de los demás, porque no hacemos absolutamente nada por salvar al club, por que sólo nos quejamos y nos cogemos la cabeza preguntandonos cada semestre que vamos a hacer.

La condena no puede ser peor: ser la burla del fútbol colombiano, tener que ver jugadores arrastrándose en la cancha con los bolsillos bien pesados, ver como jugadores con talento y amor por la camiseta (pocos, realmente pocos) se frustran cada vez más y prefieren salir que hundirse en la mediocridad que es jugar en este Millonarios (algo totalmene entendible), ver vueltas olimpicas y no darlas, llorar cada semestre una eliminación, mirar al cielo y pedir clemencia, recordar una gran historia y en la mayoría de los casos sólo escuchar como la cuentan porque no estuvimos ahí para verla, vivir preñados en ilusiones y pariendo desengaños, aguantar años y años de ver la mentira en la que convirtieron al club.

cambiar de equipo no es opción (al menos para mi), dejar de verlo mucho menos. No queda más que seguir viendo la muerte lenta y dolorosa del equipo más grande que pueda existir en Colombia, añorando el pasado y repudiando el presente, temiendo por el futuro (no imagino como puede ser peor), llorando nuestra maldición (como me pasa a mi mientras escribo) sin entender por qué 40 años en el cielo nos condenan a la eternidad en el infierno, por que soluciones no hay.

Mi camiseta me la seguiré poniendo, mi bandera la seguiré ondeando, y mi orgullo, mi pasión y mi amor seguirán intactos, y en El Campín siempre estaré, por que asi nací, y por mas que duela siempre seguirá siendo así. Esta es solamente una pequeña forma de desahogarme.

Por: Álvaro Alexander Prieto Mancilla -
alvaroelcomandoprieto@gmail.com

* Las opiniones expresadas por los(as) invitados(as) a “La voz del Hincha” no hacen parte del manejo editorial de LosMillonarios.net, por ende la responsabilidad de la nota recae sobre la persona que la redacto.
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