
Empezado por
SEÑOR CAIAFA
Hoy, al igual que en la Copa Colombia anterior, el Itagüí nos volvió a aterrizar a nuestra realidad, la de un equipo que no muestra la jerarquía que la hinchada le exige.
Desde mucho antes de este torneo, se pusieron sobre la mesa algunas verdades, que hoy vale la pena recordar:
1. Un equipo grande, como Millonarios, no se rellena; se refuerza. A quién querían engañar cuando anunciaron como refuerzos al señor Harol Martínez, a Flavio Córdoba y a Alvaro Manga? Claro, hay que "darles la oportunidad", pero era evidente que un elemento como Martínez, desechado por el Nacional y suplentón en el Cali, NO podía ser una verdadera solución para un equipo como Millonarios. Quizás serviría en el Huila o en el Quindío.
2. Al final del torneo anterior, tuvimos la discusión sobre la lista de jugadores que debían salir de Millonarios. Recuerdo que en la lista estaban Erwin González (a Dios gracias se fue), el CEBO de Preciado, el TRONCO de Tancredi, el INTRASCENDENTE de Carpintero y, por supuesto, el troncazo de troncazos, Maldini Mera.
3. El señor Páez lleva casi 3 torneos en Millonarios y este es el momento en que no sabe qué equipo tiene. Tampoco sabe cómo trabajar la defensa y muestra preferencias por algunos jugadores que NO están a la altura de Millonarios (i.e. Mera, Tancredi y Preciado).
4. Cuál es la política de contrataciones de Millonarios? Contratar "jugadores con hambre de gloria"? En ese costal cabe, desde un patiamarillo e intrascendente Sebastián Hernández (jugador perfecto para el Huila), como un jugador destacado y efectivo como Dorlan Pabón. Parece ser que la consigna es buscar desechos con hambre de gloria, y de plata.
5. Cuál es la idea táctica de Millonarios? Atacar? Aguantar? Empezar perdiendo para remontar a punta de corazón?
A Millonarios lo salva el hecho de jugar en un torneo mediocre y nivelado por lo bajo. Eso es todo. Por lo demás, tenemos una nómina mal conformada y mal dirigida, donde únicamente se salvan los mismos de siempre: Ramos, Franco, Robayo, Ortiz y Toloza. Vamos mal y dependiendo de la suerte y del amor propio de los jugadores.