El millonario tumbao de Pinzón y Ángel
Nunca nadie a los quindianos nos habían hecho tanto daño como los señores Ángel y Pinzón. Cómo se atreven este par de pelafustanes a ser tan caraduras y creerse los dueños de uno de los patrimonios de nuestra amada tierra.
Qué irrespeto y qué saqueo el que han cometido este par de cínicos corruptos que desde hace unos ocho años vienen esquilmando el patrimonio de todos nosotros.
Para convertirlo en su conejillo de indias, este individuo, Ángel, se apoderó del equipo y cada seis meses vende por millones de dólares a los jugadores que él obliga a poner en la alineación titular a cada técnico que trae para que siga sus instrucciones de mercader. ¿Dónde están los millones de libras esterlinas de Rodallega? ¿La plata de Mosquera, Tolosa, Santoya, Chará, Valencia, Vélez, Escobar, Perlaza y otros que ha vendido?
Para sus nefastos propósitos tiene de cómplice al mayor judas quindiano: César Pinzón. Este le prepara la trama para tener al equipo siempre al borde del abismo del descenso, pero con los millones de dólares repartidos entre ambos, cuál botín del saqueo.
La última vez que hablé con la señora alcaldesa de Armenia, aquí, en Bogotá, le propuse que lideráramos una campaña para recuperar el equipo. Le pedí que inicialmente no les prestara el estadio, y con los hinchas, que somos los que sentimos y sufrimos, tomáramos otras medidas hasta recuperar lo que es de nosotros.
¿Desde cuándo este tal Ángel es dueño del equipo? ¿Será que de un día para otro también dice que es dueño del estadio o del parque Sucre? La ley en Colombia, que es para todos, prohíbe que personas naturales sean dueñas de equipos y que no tengan cupo en los cargos directivos de los entes nacionales. Este viola todos esos impedimentos y nadie dice nada. Será que es otro ‘Juanito Alimaña’ y le tenemos que correr.
Otra cosa bien grave con este señor: un directivo me contó que Ángel es hincha y accionista del Deportivo Cali. Que viera cuántos partidos le ha ganado Quindío al Cali durante el período Ángel y verá cómo se comienza a ver lo ético, lo moral y lo penal.
Quindianos: ha llegado la hora. Esta batalla es para vencer o vencer. No permitamos más el maltrato, la humillación y que Ángel y Pinzón sigan convertidos en millonarios y nosotros pidiendo la limosna de no caer en el descenso. Todo esto nos ha pasado por bobos, pero ya es hora de acabar con esa bobada. ¡Hagámonos sentir!
Que ningún quindiano vuelva al estadio. Que la alcaldesa no les preste el estadio. Que no les presten ningún escenario para entrenar. Con cultura ciudadana y sin violencia, silvemos a Pinzón cuando lo veamos. Hagamos lo mismo con todos estos jugadorcitos de medio pelo que traen de las escuelas de Ángel, pues ellos ya saben que son indignos de vestir la camiseta quindiana y ya verán que comenzamos desterrar a esos vulgares traidores.
Todos estos infames, cuando llegan a Armenia, comienzan a preguntarle a Pinzón y a Ángel cuál es el equipo que los quiere comprar. No tienen honor, carecen de dignidad y no sienten la camiseta. Compremos un pito de pasta y chiflémoslos cuando los veamos. Al final ganaremos y nos libraremos del verdugo que nos oprime. ¡Esto es cuestión de honor!
¿Ustedes, quindianos, saben cuántos miles de millones le entran a los equipos por los solos derechos de televisión y ahora el multimillonario patrocinio de la empresa Postobón? ¿Dónde está esa contabilidad, señores Ángel y Pinzón? ¿Dónde está la plata de las taquillas? ¿Por qué usted, Pinzón, nunca las informa? ¿Qué esconde?
Paisanos: ¿ustedes saben que para los traidores Pinzón y Ángel es mayor negocio y más rentable que Quindío descienda a la B ? Allí van a recibir los mismos miles de millones de patrocinio por publicidad de Postobón y los derechos de televisión. Sí en la A forman un equipo de media petaca, a los que les paga el salario mínimo, en la categoría B traen sus jugadores de los ingenios azucareros: su Centauros, su Boca Junior de Cali, no de Buenos Aires, y la nómina les vale menos de la mitad. No crean que el equipo descenderá este año por casualidad. Caerá a la B porque ya lo tienen planificado. ¡Tramposos!
Hace dos meses me encontré con el tal Pinzón en Bogotá. Me dijo que sus planes son vender al portero Otero y dejar de titular a su hijo Cristian. Su hijo es muy mal portero, señor Pinzón. No le haga tanto daño a él y a nosotros. ¿No tendrá por ahí otro hijito para que lo ponga de delantero? Cuando lo increpé para que se esforzara y montara un mejor equipo, cínicamente me contestó que los quindianos no merecemos más.
Quindianos: ¡Ahora o ahora! Que tal con las que salió ahora: que echó dizque al técnico Conde, al que trajo para que le alineara sus jugadores, para que le hiciera sus mandados. Que el hilo se revienta por la parte más débil. Así le paga el diablo a quien bien le sirve. La cuerda floja son ustedes: Ángel y Pinzón.
¿Cuándo echarás al inepto e irresponsable que acabas de poner de técnico? ¿Quién dijo que ese hincha del Caldas es entrenador de fútbol? Ustedes son corruptos y traidores, y Umaña, Otero, Espinoza, Conde y los que vengan sus mandaderos. Nosotros, los hinchas, somos mansos y decentes, pero no idiotas.
Hernando: no eres Ángel, eres diablo; Pinzón: eres el peor de los Césares.
Vete Ángel, nos has hecho mucho daño. Vete Pinzón, nos has lastimado demasiado.
Atentamente,
Álvaro Ayala Tamayo.
Periodista egresado de la universidad de La Sabana.
César Pinzón, presidente del Deportes Quindío; y Hernando Ángel, principal accionista del onceno cafetero.